Después de unos días de intensa oferta dancística, llegó el cante al Flamenco Festival de Londres. Se trata de la propuesta más difícil de cara al público británico, ya que por lo general carece de la vistosidad del baile y plantea el obstáculo del idioma para su pleno disfrute. Quienes en cambio vencieron este prejuicio y se acercaron en la tarde de este sábado al Lilian Bailys Studio, un acogedor escenario anejo al Sadler’s Wells Theatre, pudieron disfrutar de una espléndida representación del cante extremeño de la mano de Esther Merino y de El Perrete, ambos pacenses para más señas.
Según ella misma confesó, era la primera vez que Merino actuaba en Reino Unido, e hizo todo para que no sea la última. Avalada por la Lámpara Minera de La Unión que conquistó en 2022, se fue precisamente por Levante alargando a placer los tercios y meciéndose con una rítmica muy particular, para lucirse acto seguido por soleá y hacer un poco de patria por tangos extremeños.
Un momento más intimista, en el que se quedó a solas son las seis cuerdas de Manolín García, le sirvió para abrir su repertorio de los predios de la milonga a los de la seguiriya, y cuando quisimos darnos cuenta, ya con la escolta percutiva de vuelta, estábamos en la Bahía de Cádiz por alegrías.
En todo momento se mostró Merino como la artista de plena madurez que es, voz afinada y perfectamente colocada, que sabe ser técnica cuando toca, pero también desbocarse en su vertiente más salvaje, como en ese colofón por bulerías en el que se dejó poseer por el espíritu de La Paquera. Así culminó un recital de flamenco ortodoxo en su estreno londinense, sin una sola concesión a la galería. Los aplausos sonaron largos y sinceros, reflejando en el rostro de la cantaora la luz del triunfo.
«El pabellón extremeño quedó bien alto de la mano de dos artistas sobrados de cualidades y afición, tan convincentes que a la salida del teatro nos parecía que la avenida Rosebery olía a jaras, encinas, tomillo y romero, y hasta hubiéramos jurado que el Támesis pasa por Badajoz»
Su paisano El Perrete ha bebido de fuentes similares, pero su puesta en escena tiene un enfoque diferente. Para empezar, ha decidido crear, en su perfecto derecho, un personaje, empezando por su presencia física: sombrero de ala ancha (¡cuánto juego han dado los sombreros en la historia del flamenco!), chaqueta de lentejuelas, gestos más o menos teatrales y medidos. Esto no solo no estorba a su música, plasmada en un disco tan interesante como Luz de Guía, sino que la refuerza. Pero si nos fijamos en esta, no podemos sino aplaudir la sugestiva mezcla de guitarra, teclados y batería, ajustados como un guante a la voz del cantaor.
Así fuimos disfrutándola en el martinete inicial y esa Milonga del Penal que remite a Valderrama y Antonio Molina, la bulería por soleá, los pregones hilvanados con las peteneras, cantadas de espaldas al público, o la malagueña o unos tangos francamente bonitos con un Manolín García muy bien adaptado a la tarea doble de la tarde, pues antes había hecho lo propio con Esther Merino, y a cada uno le dio su sonido y su matiz.
El recital continuó con las sevillanas de Arturo Pareja Obregón y una buena tanda de fandangos, para concluir presentando a los músicos por jaleos extremeños. El pabellón de esta tierra quedó así bien alto de la mano de dos artistas sobrados de cualidades y afición, tan convincentes que a la salida del teatro nos parecía que la avenida Rosebery olía a jaras, encinas, tomillo y romero, y hasta hubiéramos jurado que el Támesis pasa por Badajoz.
Ficha artística
Luz de guía, de El Perrete
21º Flamenco Festival de Londres. Lilian Bailys Studio. Sábado, 20 de junio de 2026
Cante: Francisco Escudero, ‘Perrete’
Guitarra: Manolín García
Teclado: Francisco José Suárez Montaño, ‘El Aspirina’
Batería: Cristóbal Sánchez García
En tierra de hombres, de Esther Merino
Cante: Esther Merino
Guitarra: Manolín García
Palmas y voces: Oruco y Dani Bonilla
Percusión: Dani Suárez




















































































