El flamenco no tiene religión, pero nadie pone en duda la profunda espiritualidad que transmite, incluso en sus palos más ligeros y festivos. No es casualidad, por tanto, que para arropar la esperada visita del papa León XIV a España hayan contado con dos artistas flamencas para la ceremonia que el pontífice iba a protagonizar este fin de semana en la capital de España.
Curiosamente, dos gaditanas de San Fernando fueron las encargadas de brindar al pontífice una muestra de lo mejor de nuestra cultura, lo que mejor nos define como sociedad y lo que mejor la representa en todo el mundo.
Niña Pastori, a pesar de sus coqueteos con el pop y la música latina, ha sido desde niña una cantaora solvente que en esta ocasión ofreció su tema Incomparable en un centro de Cáritas, acompañada de la guitarra virtuosa de Antonio Rey y de la percusión de Piraña. No es la primera vez que María se veía en una situación así, pues ya había cantado para el papa Wojtyla décadas atrás, cuando su carrera apenas despegaba.
“No tengo palabras para describir el día de ayer… Tuve el honor de cantarle hace 23 años a Juan Pablo II y ayer a León XIV”, manifestaba la isleña en sus redes sociales. “Los regalos que me hace el Señor son muy grandes. Mi corazón rebosa de alegría”.
Por su parte, Sara Baras, que en una entrevista reciente aseguraba “bailarle siempre al cielo”, hizo en el Movistar Arena unos tangos con su compañía en presencia de un León XIV sonriente, que no podía ocultar disfrutar su disfrute y emoción. No cabe duda de que, después de este paso por nuestro país, el máximo representante de la Iglesia Católica ya sabe un poco más de este arte universal.





















































































