El XLVI Festival Internacional de Cante Flamenco de Lo Ferro se aproxima a uno de sus momentos más esperados con la inminente concesión del Melón de Oro, el máximo galardón de su concurso de cante y uno de los premios de mayor prestigio del panorama flamenco actual. Dotado con 17.000 euros, además de la Placa de Honor ‘Sebastián Escudero’ y el emblemático trofeo diseñado por la escultora Maite Defruc, el reconocimiento distinguirá al cantaor o cantaora que demuestre una mayor solvencia en el amplio repertorio de estilos exigidos por las bases del certamen.
El concurso ferreño vuelve a confirmar su extraordinaria capacidad de convocatoria. Más de 250 aspirantes presentaron su candidatura en esta edición, de los que el jurado seleccionó inicialmente a 35 para las pruebas clasificatorias y, posteriormente, a los ocho semifinalistas que han protagonizado unas veladas de gran nivel artístico. No en vano, el Melón de Oro se ha consolidado como uno de los grandes trampolines para las nuevas generaciones del cante y su palmarés reúne a artistas que posteriormente han desarrollado brillantes trayectorias profesionales.
«El fallo del Melón de Oro pondrá el broche al concurso de cante de un festival que, desde hace casi medio siglo, convierte cada verano a la pequeña localidad murciana de Lo Ferro en uno de los grandes epicentros del flamenco»
Aunque el desenlace permanece completamente abierto, varios nombres llegan a la final respaldados por una sólida trayectoria en concursos y por el buen sabor de boca dejado durante las fases previas. Entre ellos figuran Emilio Chaparro, Antonio López Núñez, María González García, Juan José Fernández Rodríguez o Julia Moreno Herrador, sin olvidar al resto de aspirantes que han demostrado un elevado nivel artístico en una edición especialmente competida. La igualdad exhibida durante las semifinales invita a pensar que será el acierto en los cantes grandes y la capacidad para emocionar al público lo que termine inclinando la balanza del jurado.
El fallo del Melón de Oro pondrá el broche al concurso de cante de un festival que, desde hace casi medio siglo, convierte cada verano a la pequeña localidad murciana de Lo Ferro en uno de los grandes epicentros del flamenco. Junto al premio principal también se concederá el Premio Fosforito a la mejor interpretación de la ferreña, un cante inseparable de la identidad del certamen y del legado del maestro Antonio Fernández Díaz, cuya figura preside de manera muy especial la presente edición.

















































































