Las situaciones que se dan en Lebrija no se dan en ningún otro territorio flamenco. Será la naturalidad, la autenticidad, la verdad con la que recuerdan a los suyos, más cuando son artistas tan universales como Juan Peña Fernández ‘El Lebrijano’, al que despedimos hace diez años.
En la 61 Caracolá Lebrijana se pretendía inaugurar la obra que Augusto Arana había realizado en honor del artista gitano, pero no pudo ser por demoras en las obras de la zona. En la calle Ignacio Halcón, donde está el Centro del Flamenco del pueblo, se reunieron en la tarde del 28 de julio una serie de artistas, amigos, vecinos, políticos y, por supuesto, familiares del ilustre creador con la emoción como denominador común.
De Lebrija vimos a Concha Vargas, Inés Bacán, Isabel Malena, Manuel de Paula… y otros tantos que se sumaron a la «actuación» posterior como Anabel Valencia, Fernanda Peña, Ricardo Moreno, Curro Malena, Curro Vargas, entre otros. Otros rostros populares como Aurora Vargas, Pepa Montes, Antonio Moya, Carmen Ledesma, Pepe Begines, Pastora Galván, Ricardo Miño, Juanelo o Pedro Ricardo Miño tampoco se perdieron la cita.
«Augusto Arana reconoció que se había hecho «con cabeza, corazón y alma». Un monumento principal de la figura de Juan que está apoyado alegóricamente por un sombrero, inspirado en Antonio Mairena, un pañuelo de lunares, guiño a Niña de los Peines, la silueta de La Perrata e instrumentos como la guitarra y el violín por su condición aperturista y musical»

La familia estuvo al completo, con sus hijos, su hermana Tere Peña, sobrinos y nietos. El alcalde Pepe Benito Barroso fue el encargado de agradecer a su pueblo todo el cariño profesado, ya que es una obra asumida económicamente por el Ayuntamiento. Pepe Martínez, el delegado de Cultura, se le vio bastante emocionado. Estuvo también Ricardo Sánchez, delegado del Gobierno de Andalucía en Sevilla, siempre muy querido por el ámbito flamenco. Periodistas especializados como Manuel Curao, Alberto García Reyes, Kiko Valle y Araceli Pardal tampoco faltaron, además de los medios locales y regionales como Canal Sur TV.
Augusto reconoció que se había «hecho con cabeza, corazón y alma». Un monumento principal de la figura de Juan que está apoyado alegóricamente por un sombrero, inspirado en Antonio Mairena, un pañuelo de lunares, guiño a Niña de los Peines, la silueta de La Perrata e instrumentos como la guitarra y el violín por su condición aperturista y musical.
Juan José Peña, el hijo de Juan, dio las gracias con rotundidad al pueblo y sus vecinos. Y luego llegaría el homenaje sonoro preparado por Dorantes, con un gusto exquisito y rememorando aquel Libres como el viento (Caravana) que es el himno extraoficial para muchos de los gitanos de Andalucía y España. Antonio Peña, un grupo de corraleras, y una buena jornada de voces y guitarra estuvieron para crear un ambiente de lágrima y sonrisa, algo excepcional.
Luego nos fuimos a la Casa de la Cultura, donde la fiesta se prolongó hasta la madrugada con una buena juerga como merecía Juan El Lebrijano. ♦


























































































