En el programa de mano de la Bienal de Sevilla se explica que Toquen a rebato, el título del espectáculo de José Mercé anunciado en el Teatro de la Maestranza, responde a un doble sentido: por un lado, un guiño a una conocida letra de soleá de Juan Mojama, y por otro el repique de campanas o tambores que avisa de un peligro inminente, en este caso uno concreto: “¡Que se pierde el cante!”.
Una alerta más que discutible, pues cualquiera que se asome hoy a tablaos, peñas y festivales de España y parte del extranjero, y tenga los oídos despejados, sabrá que el cante goza de muy buena salud, por mucho que otros quieran pasarse la vida llorando a la generación de oro que se nos ha ido casi en pleno en unos años. Es cierto que Mercé es uno de los pocos supervivientes de esa promoción irrepetible, con una carrera larga y enjundiosa, pero también que debe buena parte de su popularidad precisamente a faenas alejadas de la ortodoxia, ya sea reinterpretar a cantautores o grupos de rock andaluz, exaltar a compositores de música popular como Manuel Alejandro o participar de programas televisivos de gran audiencia, todo ello muy dignamente.
Pero como una crónica no se hace con prejuicios ni se lleva escrita de casa, ni el cante se defiende de otro modo que desde el escenario, el jerezano y un servidor ocupamos nuestros respectivos puestos para hacer nuestro trabajo. Empezó Mercé de pie bajo el foco cenital y calentándose por toná, antes de invitar al guitarrista chipionero Manuel Cerpa a acompañarlo con digitación firme y preciosista en la malagueña del Mellizo, para seguir por bulería por soléa.
Desde esos primeros compases se columbraba un José Mercé más motivado que de costumbre, que imprimía fuerza y profundidad a su garganta para sacarle a los cantes la mayor expresividad posible, sin aliviarse de ningún modo. Con José del Tomate relevando a Cerpa, evocó de nuevo a Juan Mojama en unos tientos bien mecidos, para acabar por tangos y encadenar con un taranto que fue quizá lo más olvidable de la noche.
«Con la propina de unos fandangos concluyó la noche soñada de José Mercé en Sevilla, la del cante honesto y de amplio espectro que se merecía el público. Y la que se merecían él mismo, su nombre y su larga trayectoria»

Hasta que salió David de Arahal, un guitarrista cuya carrera va a tener en esta Bienal un notable impulso, y que bordó la soleá: “la madre de todo esto”, especificó el cantaor, que aprovechó para recalcar que el flamenco “no se puede perder” y que esta noche venía a defenderlo trayendo “cante de raíz, y no ningún espectáculo de esos que hay por ahí” –quizá como el indigesto Oripandó que presentó en este mismo coliseo hace algún tiempo.
Lo cierto es que Mercé se iba gustando más a cada minuto haciendo lo que sabe, y acabó de despejar cualquier duda con la seguiriya dedicada a su hijo Curro, su pérdida inconsolable; la misma que todos hemos escuchado muchas veces, pero que esta vez estremeció como si fuera la primera.
“Al final estoy cantando, ¿eh?”, ironizó el artista entre risas, como si diera por hecho que el respetable, en el fondo, no esperaba grandes cosas de esta cita. Y puede que sí, que muchos vinieran a ver a la superestrella de Al alba o al rostro conocido de la televisión, pero se encontraron con el cantaor de raza en su mejor versión, la más auténtica e inspirada.
El recital concluyó por Cádiz en unas disfrutonas alegrías y por Jerez, como no podía ser de otro modo, en las bulerías que, con irreprimible satisfacción, remató por La Paquera sin microfonía y con unas cuantas pataítas con age.
Con la propina de unos fandangos concluyó la noche soñada de José Mercé en Sevilla, la del cante honesto y de amplio espectro que se merecía el público. Y la que se merecían él mismo, su nombre y su larga trayectoria.
Ficha artística
Toquen a rebato, de José Mercé
XXIV Bienal de Sevilla
Teatro de la Maestranza de Sevilla
20 de septiembre de 2026
Cante: José Mercé
Guitarra: David de Arahal
Guitarra: José del Tomate
Guitarra: Manuel Cerpa
Cajón y percusión: David del Gasolina
Coros y Palmas: Víctor Carrasco, Chicharito de Jerez, Jorge Bautista y Merce García



















