En Roldán hace calor. Demasiado calor en esta pedanía de Torre Pacheco, municipio cercano al Mar Menor, en el sureste español. Torre Pacheco, conocida desde siempre por sus ricos campos, por sus melonares, sus verduras y hortalizas, es, sin embargo, injustamente conocida desde hace un año por los conflictos racistas provocados por extraños y de los que no tuvo la culpa ni la población autóctona ni la numerosa población migrante, especialmente magrebí, que desde hace muchos años trabaja la agricultura, los servicios o monta pequeños negocios, carnicerías, peluquerías o cafeterías. Ambas poblaciones saben que se necesita y procuran vivir pacíficamente.
Y luego está Lo Ferro, una barriada o caserío en las afueras de Roldán, donde desde hace 46 años se celebra uno de los más importantes concursos y festivales del panorama musical veraniego español. Lo Ferro, con no más de 300 habitantes, presume de su ya veterano festival jondo. Siempre ha sido una larga semana que ha atraído a mucho público y que ha resultado entrañable con su auditorio al aire libre que permite una brisa entre marina y campestre que alivia del calor del día a los visitantes. Pero en los últimos años el festival ha dado un inteligente vuelco, se ha abierto hacia aspectos tangenciales de la cultura flamenca. Y más importante: ha ampliado su público llegando a sectores no tradicionales, como intelectuales, escritores y sobre todo jóvenes. Este año, con nuevo director, el periodista y docente Gabriel Maldonado Rufete, todavía se ha dado un paso más en esa dirección, y los primeros compases del director así lo demuestran.
«En los últimos años el festival ha dado un inteligente vuelco, se ha abierto hacia aspectos tangenciales de la cultura flamenca. Y más importante: ha ampliado su público llegando a sectores no tradicionales, como intelectuales, escritores y sobre todo jóvenes»

Algo que ha sabido hacer el festival es renovar la convivencia entre artistas y aficionados, haciendo que los primeros se queden más allá de su actuación. Así, este martes por la mañana, se celebró un precioso homenaje en el teatro Sebastián Escudero (mítico fundador del certamen, ya fallecido) al cantaor Fosforito, en el que se proyectó una entrevista entre El Pele y el cantaor cordobés, grabada recientemente por el hijo de este. Después, el propio Pele, presente en la sala, mantuvo una interesante conversación en vivo con el director del festival. Cerró el acto el periodista y escritor José María Velázquez-Gaztelu, que evocó algunas palabras del maestro a través de las entrevistas que mantuvo con él a lo largo de los años, lo que emocionó a todos, incluida su viuda, Maribel.
El lunes fue el pregón, ofrecido este año por la periodista Aurea Lorenzo, acompañada nada menos que por el piano de Dorantes. Doble lujo. El Festival Internacional de Cante Flamenco de Lo Ferro avanza con calor, pero el calor no es solo terriblemente climático. Es también el calor del buen flamenco. ♦






















































































