Probablemente hubo alguna, o algunas, antes. Pero la instantánea en blanco y negro de Camarón y Paco de Lucía posando hombro con hombro, llena de cariño y complicidad, ha quedado para el recuerdo de muchos como la primera fotografía en la que unos flamencos aparecían riéndose. A través de esta imagen, el viejo arte jondo no solo parecía cambiar su consabida imagen de música grave y solemne: también se inauguraba una nueva era marcada por los aires de modernidad, atrevimiento y sex-appeal de aquel tándem invencible.
Detrás del objetivo se encontraba Pepe Lamarca (San Isidro, 1939), un muchacho argentino forjado como fotógrafo junto a sus cinco hermanos en el mundo rural de la provincia de Buenos Aires, y más tarde comprometido con las organizaciones sindicales de la zona, lo que le valió el encarcelamiento y el exilio en España. Desde que se instalara en Madrid primero y desde 1978 en Cantabria, donde reside todavía hoy, la cámara de Lamarca se sintió poderosamente atraída por el mundo de la cultura, y muy especialmente por el flamenco.
Ahora, el Círculo Flamenco de Madrid auspicia la publicación de un precioso volumen que, bajo el título La fotografía flamenca de Pepe Lamarca, recoge ochenta imágenes de ese periodo comprendido entre su aterrizaje en la capital de España y la actualidad. Una selección que, en palabras de uno de sus responsables, Carlos Martín Ballester, “no pretende ser exhaustiva, pero sí representativa” de esta formidable producción, y que cuenta con un prólogo de Cristina de Middel, premio Nacional de Fotografía y presidenta de la Agencia Magnum, y un estudio introductorio de Pedro G. Romero. El libro se presenta este sábado, 30 de mayo, a las 13.00 horas, en el Corral de la Morería de Madrid con el propio Pepe Lamarca y Silvia Marín (entrada libre hasta completar el aforo), aunque está previsto que haya otras presentaciones en distintas ciudades del país.
«Más allá del descomunal valor documental de este archivo, el libro ‘La fotografía flamenca de Pepe Lamarca’ del Círculo de Madrid es también el testimonio del profundo afecto y la gratitud que el mundo del flamenco siente hacia este hombre entrañable, al que solo se le reprocha que marchara a su querida Cantabria, donde no se le puede abrazar tan a menudo como se quisiera»

El contenido de La fotografía flamenca de Pepe Lamarca, con ese impagable retrato de Francisco Moreno Galván y su genuino parche en el ojo, revela esa mirada amable y profundamente humana sobre el flamenco y los flamencos que ha sido siempre el sello del argentino, desde las primeras aproximaciones al fenómeno, sobre todo magnetizado por el baile de Antonio Gades, hasta sus retratos más icónicos, como Camarón –de cuya boda fue fotógrafo oficial– a Lebrijano, Agujetas y tantos otros. “El libro conjuga las imágenes más célebres con otras más desconocidas, incluso algunas versiones de determinadas imágenes no vistas antes”, apunta Martín Ballester.
Resulta imposible resumir las personalidades que pasaron por el estudio de Lamarca a lo largo de medio siglo: Melchor de Marchena y su hijo Enrique, Rafael Romero, José Menese, José de la Tomasa, Fosforito, Tomatito, los Sordera, los Habichuela… También se recogen algunas de las fotos que sirvieron como portada de discos, algunas incluso tan recientes como el Directo en el Círculo Flamenco de Madrid de Antonio Reyes y Diego del Morao, de hace solo diez años.
Pero más allá del descomunal valor documental de este archivo, el libro del Círculo de Madrid es también el testimonio del profundo afecto y la gratitud que el mundo del flamenco siente hacia este hombre entrañable, al que solo se le reprocha que marchara a un confín tan remoto como su querida Cantabria, donde no se le puede abrazar tan a menudo como se quisiera. ♦






















































































