Ansiosos estábamos de volver a ver al guitarrista David Carmona sobre un escenario tras un tiempo considerable sin subirse a él. Nos consta que han sido tiempos adversos en los que el peso y la carga de su condición de figura y notable tocaor han tenido que ver, pero poder disfrutarlo tan tan cerca, sobre el escenario de la Peña La Platería es un gozo para los sentidos. Su pulcritud en el toque, su belleza conceptual, el uso de las armonías, el alejamiento a cualquier sello ajeno, le hacen acreedor de ser una figura inconmensurable. Cierto es que su fuente estaba en Sanlúcar, donde el agua salada se mezcla con la manzanilla y con el duende y genio de Manolo Sanlúcar, pero en el proceso de madurez y evolución es donde se marcan las distancias y uno se hace a sí mismo.
David es un eminente compositor además de sabio acompañante al cante que sabe discernir en un parpadeo de cuando su discurso camina en solitario y cuando es fiel escudero del cante y del cantaor. Por eso, en su recital se acompañó de dos grandes voces del flamenco granadino, Antonio Campos y Juan Ángel Tirado.
Se nota que le gusta el cante sobremanera, porque a pesar de hacer varias composiciones en solitario la cara se le iluminaba cuando los cantaores formaban parte del cuadro. Una sonrisa de oreja a oreja aparecía cuando Campos y Tirado subían. No podía ser menos.
Sin embargo, al subirse al escenario, ante esa timidez genial que despliega en su apariencia, aparece la genialidad de sus manos y su capacidad creadora. Tocó por soleá dando rienda suelta a su imaginación, dejando que la guitarra cantara, hablara, transmitiera. No es una secuencia de falsetas, sino una historia musicada. Por tientos contó otra historia distinta pero igualmente personal.
Antes de presentar a los cantaores, éstos se subieron al escenario. Estaban con ganas de acompañar al protagonista y se vivió uno de esos momentos en el escenario que quedan grabados: cuando hay conexión todo se abandona a la suerte de los ganadores. Antonio Campos buscó tono con las alegrías De Sanlúcar al Tesorillo afrontando varios estribillos entre dibujos musicales de Carmona. Siguió en solitario con el marcado compás de palmas de los cantaores con los tangos Desgranar y la voz de Juan Ángel Tirado. Sorprendió con una minera cargada de matices, con un uso del bordoneo preciso y sólido y con un trémolo cargado de sensibilidad.
«David Carmona es un eminente compositor además de sabio acompañante al cante que sabe discernir en un parpadeo de cuando su discurso camina en solitario y cuando es fiel escudero del cante y del cantaor. Por eso, en su recital se acompañó de dos grandes voces del flamenco granadino: Antonio Campos y Juan Ángel Tirado»

En la segunda parte del recital, aunque sin descanso, el cante tomó protagonismo. Antonio Campos lo hizo por soleá muy muy personal, por momentos costaba saber hacia dónde viajar para ubicar el cante hasta que aparecía la chispa y nos reconducía a cada parte de Andalucía, principalmente paseando por Triana y sus estilos.
El éxtasis vino con la seguiriya de Juan Ángel Tirado, el cantaor con más pellizco de Graná. David Carmona dejó de pensar en tocar para escuchar y gozar los estilos del cante de Tío José de Paula que apostilló Tirado, cortito, hablado, directo al corazón, a fogonazos, a quemarropa y rematado con la toná-liviana.
Tan a gusto estaban que hubo pelea dialéctica en los romances entre Antonio y Juan Ángel, a cual mejor. Si el primero daba la vez con el de Bernardo el Carpio, el segundo respondía con el del Conde Lirio (o Conde niño). Si el primero encaraba bulerías de Utrera, el segundo respondía acordándose de Antonio Mairena y sus remedios pa tos los males. Si el primero cantó por alboreá, el segundo respondía por donde quería sin más argumento que gozarlo juntos. Y quien más disfrutó fue David con un acompañamiento ajustado a la estética del romance y el resto de estilos. Pura sabiduría tocaora.
No querían bajarse del escenario. De hecho, Antonio comentó a posteriori que si el público se hubiera ido ellos se habrían quedado en el escenario los tres solos toda la noche. Y cerraron por tangos con una forma de tocar la guitarra desconocida para el gran público: como se toca en Íllora, con una velocidad y uso de la mano derecha distinta a todo. Se acordaron de los cantes de Tío Guillermo y de estilos autóctonos de Íllora además de los propios del Sacromonte.
Ayuda a entender plenamente lo recogido en este texto las siempre magníficas imágenes del fotógrafo oficial de La Platería, Gilberto González, que con su ojo capta la esencia del flamenco y que nos cede su trabajo generosamente.
Ficha artística
Recital de guitarra de David Carmona
Peña La Platería, Granada
20 de junio de 2026
Guitarra: David Carmona
Cante: Antonio Campos, Juan Ángel Tirado






















































































