Querido lector, mi semejante, mi hermano: ¿cómo explicar lo vivido este viernes en el Sadler’s Wells de Londres? ¿Por dónde empezar? Pues por el principio, claro: por el vestíbulo del teatro que ha visto pasar a las mayores figuras mundiales de la danza, con un ambientazo propio de las grandes ocasiones. Cabe subrayar que, antes incluso de alzarse el telón, el respetable empezó a aplaudir, no como un cheque en blanco, sino como un mensaje de aliento, porque había venido a disfrutar. Y no era para menos: en el cartel, cuatro de las figuras más en forma del panorama actual, cada una de su padre y de su madre, pero todas de nivel top, que dirían aquí, compartiendo escenario y, como quien no quiere la cosa, midiéndose cordialmente.
La idea original surgió al parecer en el Flamenco Festival de Nueva York, con tan feliz resultado que han repetido en la cita londinense. Entradas agotadas en taquilla, 1.500 almas repartidas entre el patio de butacas y los palcos, y los cuatro fantásticos fuera de su zona de confort, o lo que es lo mismo, sin el alivio y la cobertura de sus compañías habituales, y en cambio obligados a dar los veinte reales del duro y ponerse mutuamente el listón muy alto.
La caña sirvió como tarjeta de presentación, tanto de los protagonistas de la noche como de un montaje con la escenografía justa e imprescindible, pero perfecta en las distintas disposiciones del elenco y las transiciones. Sobre el papel, era notorio que el benjamín del grupo era Juan Tomás de la Molía, pero si alguien pensaba relegarlo a un simple papel de telonero es que no ha visto bailar al de Trebujena. Las bulerías que se marcó tuvieron absolutamente de todo, energía, pellizco, temperamento, guasa, y pusieron a los espectadores en un nivel de excitación del que ya no iban a bajarse en toda la noche.
«La idea original de esta Gala Flamenca surgió al parecer en el Flamenco Festival de Nueva York, con tan feliz resultado que han repetido en la cita londinense. Entradas agotadas en taquilla, 1.500 almas repartidas entre el patio de butacas y los palcos, y los cuatro fantásticos fuera de su zona de confort»

Manuel Liñán y Eva Yerbabuena compartieron a continuación un paso a dos genuinamente granadino, el momento más contemporáneo del espectáculo y también uno de los musicalmente más hermosos, antes de que le tocara su turno a Farru. El sevillano, que bastón en mano bordaría una seguiriya marca de la casa, suele estar acostumbrado a rodearse de los suyos y a permitirse cantar o tocar la guitarra –esto último también lo hizo, como adivinamos nada más ver la sonanta apoyada en la silla– pero esta vez también hubo de bailar por derecho, sin efecto ni artificio. Es cierto que a veces solo su planta ya transmite una enorme fuerza, pero esta vez brindó realmente su mejor versión.
Tras un breve descanso, salió a escena Manuel Liñán con bata de cola y mantón. Lleva diez años haciéndolo, pero cada vez que lo repite es un desafío a las convenciones, a los roles predeterminados, a la moral más pacata. Y sin embargo, la audiencia británica parece gozarlo en esas alegrías de Cádiz con todas las de la ley, porque el granadino es un asiduo de sus escenarios, y no solo no tienen objeciones que ponerle, sino que lo adoran.
Con su histrionismo inigualable cantó Mara Rey el bolero Me muero, me muero de Olga Guillot. La artista acabaría también pegándose su buen baile, solo clasificable en la categoría de fenómenos metereológicos extremos, como contrapunto a la Yerbabuena, con su figura etérea espléndidamente iluminada, un cuerpo menudo que se crece en la emoción pura de la soleá.
El final por tangos, con todo el cuadro en escena, fue la fiesta que pedía la ocasión. Y los ojos iban de uno a otro, y de esta a aquel: Yerba, Liñán, Farru, Molía… ¿Quién da más?
Ficha artística
Gala Flamenca. Eva Yerbabuena, Manuel Liñán, El Farru, Juan Tomás de la Molía
21º Flamenco Festival de Londres
Sadler’s Wells Theatre
19 de junio de 2026
Baile: Eva Yerbabuena, Manuel Liñán, El Farru, Juan Tomás de la Molía
Guitarras: Paco Jarana, Francisco Vinuesa
Voces: Mara Rey, Juan de la María, Manuel de Ginés, Sebastián del Puerto
Percusión: Daniel Suárez
































































































