Tengo a mano un inventario de los elementos con los que bailó La Moneta este viernes en el Teatro de Esch: con los pies, punta y tacón. Con los brazos. Con las manos –cabría añadir: con los diez dedos de las manos–. Con los hombros. Con las caderas. Con la pelvis. Con el espinazo. Con el rostro. Con el moño. Con la chaquetilla. Con la falda. Con los flecos del vestido… ¿Con qué no bailó Fuensanta en este escenario luxemburgués?
La granadina es una infatigable máquina de bailar, sí, con todo el cuerpo y con todo lo que tenga a mano: todo le sirve para contar, para transmitir. Hacía quince años que no volvía por el citado coliseo, y de hecho se la recordaba como la primera artista que abrió las puertas de este espacio para el Festival Flamenco de Esch. La cita tenía, pues, algo de reencuentro con el aficionado local, como probaba el abundante público que casi llenaba el patio de butacas; pero también se dejaba ver bastante gente joven, que por edad difícilmente pudo asistir a aquel debut, lista para dejarse arrebatar por el baile de una de las grandes del panorama jondo actual.
Por otro lado, el espectáculo con el que Fuensanta La Moneta comparecía en Esch no era una propuesta cualquiera. Se trataba de Vínculos, el trabajo que preestrenó en Torrox y se presentó en el Festival de Jerez en 2024 y que, por razones difíciles de precisar, no ha tenido el recorrido que se le auguraba. La base del mismo no es otra que la música del madrileño Mauricio Sotelo, el más flamenco de los compositores contemporáneos, o el más contemporáneo de los compositores flamencos, como prueba su colaboración con gente como Enrique Morente, Marina Heredia, Juan Manuel Cañizares, Carmen Linares, Miguel Poveda, Esperanza Fernández… O la propia Moneta.
Hay un baile que nace del amor al cuerpo, y otro que brota del amor a la música. En esta ocasión, Fuensanta se inclina por lo segundo. A pesar del enorme caudal expresivo que despliega, hay aquí una intensa labor de escucha. No lleva consigo acompañantes al baile, sino que pone su baile al servicio de la partitura, no como un ejercicio de subordinación ni mucho menos, sino como una interpretación verdadera, en el sentido más extenso de la palabra.
«Fuensanta rubricó su actuación por tientos y tangos, en los que abrió de par en par el abanico de sus recursos y acabó poniendo al respetable en pie y aplaudiendo al unísono. Y La Moneta, tras demostrar durante una hora larga que puede ser clásica y moderna a la vez, volvió a ser profeta en Europa, quince años después»

Así, la artista y los suyos van desarrollando lo que denominan una suite flamenca empezando por una mirada a Alosno, con la toná de los ratones seguidas de las seguiriyas mitológicas, un comienzo difícil, con sonoridades que no resultan del todo familiares, sobre todo en lo que respecta a los vientos, percusiones atmosféricas y un tono general más bien sombrío.
Pero va a ser la propia bailaora, con un control absoluto de sus atributos dancísticos, la que va a ir creando espacios e iluminando la escena, para lo cual, a veces, le basta un simple giro de muñeca o un leve pero fulminante movimiento de cabeza. La sincronización de su cuerpo con el compás es pasmosa, como queda especialmente de manifiesto en las soleares que ejecuta a solas con la percusión sobria y firme de Carlos Merino. Todos los músicos tendrán su lugar para el lucimiento, desde el clarinete de sabor mediterráneo de Chen Alevi a la guitarra de Antonio González, que se mantuvo discreta buena parte del repertorio, pero que también tuvo su solo, emotivo, sosegado.
Tras este alarde de buen toque, Fuensanta regresó a escena para rubricar su actuación por tientos y tangos, en los que abrió de par en par el abanico de sus recursos y acabó poniendo al respetable en pie y aplaudiendo al unísono, el máximo premio que reservan los luxemburgueses para reconocer los méritos de un artista. Y La Moneta, tras demostrar durante una hora larga que puede ser clásica y moderna a la vez, volvió a ser profeta en Europa, quince años después.
Ficha artística
Vínculos, de Fuensanta La Moneta
Festival Flamenco de Esch (Luxemburgo)
Teatro de Esch
22 de mayo de 2026
Fuensanta La Moneta, baile
Sergio El Colorao, cante
Antonio González, guitarra
Juan Jiménez, saxofón
Chen Halevi, clarinete
Carlos Merino, percusión



























































































