Después de evocar a Antonia Mercé, La Argentina, con un vestuario que parecía un ser vivo en su espectáculo Aprés vous, madame, la bailaora y coreógrafa sevillana Paula Comitre sigue avanzando lenta pero decididamente en su proyecto Trilogía de la Edad de Plata femenina. La noche del jueves 11 de junio brinda una muestra de su nueva entrega, Bien vale un Imperio, donde reinterpreta el legado coreográfico de Pastora Imperio desde una mirada contemporánea, en el marco de las Nocturnas la madrileña Casa de Velázquez, donde actualmente cursa una residencia.
“Serán solo veinte minutos, una muestra del espectáculo que seguiremos desarrollando en el Centro Danza Matadero, donde está previsto que estrenemos en noviembre”, explica la artista. “Después de hacer Aprés vous, madame, me di cuenta de que me había metido muy a fondo en una época muy importante para la construcción del flamenco, y decidí seguir en ella a través de un tríptico. Tras Antonia Mercé, se me impuso la figura de Pastora, que hizo una contribución fundamental a la escuela sevillana”.
Reconocida con el Premio Artista Revelación en el XXIV Festival de Jerez, el Premio Giraldillo Revelación en la Bienal de Sevilla de 2020 y el Premio Lorca a Mejor Intérprete Femenina de Baile Flamenco en 2025, esta residencia convierte a Paula Comitre en la primera artista, y además coreógrafa flamenca, seleccionada en la convocatoria anual de artistas residentes de Casa de Velázquez dentro de Coreografía y Danza, categoría que la institución ha incluido por primera vez en su convocatoria. Este programa, de un año de duración, cuenta con 96 ediciones y su proceso culmina con una presentación ante la Academia de Bellas Artes de París.
Además de Casa de Velázquez y Centro Danza Matadero, el proceso de creación ha contado con el apoyo de otros espacios e instituciones que han acogido distintos periodos de ensayo y trabajo artístico, entre ellos el Centro de Creación Coreográfica de Andalucía, Factoría Cultural (Sevilla), el Ballet Nacional de España y el programa de residencias In Progress de Flamenco Festival en Torrox.
«Con la obra sobre La Argentina me quedé muy pillada al descubrir una perspectiva diferente a la habitual sobre el legado de esta época. Frente a la idea generalizada de lo antiguo como estático, descubrí que en ese principio de siglo se habían hecho cosas modernísimas. Son mujeres que me inspiran mucho y que me quitan la sensación de que el peso de la actualidad puede atarnos»

Ello le ha permitido no solo poner en pie una propuesta creativa, sino respaldarla con un intenso proceso de investigación en el que ha contado con el asesoramiento de Pedro G. Romero y de los expertos del Csic coordinados por Idoia Murga, además de bucear en fondos como los de la Biblioteca Nacional o la Fundación Juan March. “Continúo con el deseo de poder inspirarme en ese legado, esa raíz, y a partir de todo esto hacer una interpretación desde la actualidad, desde mi cuerpo, para construir en el presente”.
Por otra parte, la propuesta musical de Bien vale un Imperio contará con tres guitarristas en escena: Pedro Rojas, Francis Gómez y Jesús Rodríguez, cuyas distintas aproximaciones musicales dialogan con las diferentes etapas artísticas de la bailaora. El montaje incorpora, además, una importante dimensión plástica y escenográfica gracias a la colaboración del dúo artístico Fuentesal y Arenillas, que desarrollará diversas piezas textiles concebidas específicamente para el espectáculo. El equipo artístico se completa con Benito Jiménez, responsable del diseño de iluminación y espacio escénico; Ángel Olalla, responsable del diseño de sonido; y Fran Pérez Román y Julio León Rocha, de La Ejecutora, que participan en las labores de asesoramiento externo.
Con este planteamiento, Bien vale un Imperio se perfila como un trabajo muy alejado de la arqueología. “Con la obra sobre La Argentina me quedé muy pillada al descubrir una perspectiva diferente a la habitual sobre el legado de esta época. Frente a la idea generalizada de lo antiguo como estático, descubrí que en ese principio de siglo se habían hecho cosas modernísimas. Son mujeres que me inspiran mucho y que me quitan la sensación de que el peso de la actualidad puede atarnos. Más bien provocan en mí el efecto contrario, me hacen sentirme muy libre sin dejar de tener presente la raíz. No tengo miedo de investigar otras músicas, otros vestuarios, otras coreografías”.
Paralelamente a este proceso de investigación y creación, Paula Comitre ha desarrollado durante su estancia en Casa de Velázquez otro proyecto titulado Poesía de un cuerpo que baila: ensayo performativo del encuentro entre Antonia Mercé y Paul Valéry, realizado en colaboración con el escritor y escenógrafo Mauro Suárez Torrico. Concebida para espacios no convencionales como galerías o museos, la pieza propone una aproximación performativa al diálogo artístico y simbólico entre la bailarina Antonia Mercé La Argentina y el poeta y filósofo francés Paul Valéry. El trabajo pudo verse el pasado mes de mayo en una jornada de puertas abiertas organizada por Casa de Velázquez.
Para la directora de la Casa de Velázquez, Nancy Berthier, “este año, Paula encarna todo lo que esperábamos: una artista que teje fuertes vínculos entre Francia y España, entre investigación y creación, y que reinventa, etcétera”. ♦






















































































