Para José Maya, el ritmo es un lenguaje universal, algo que todos llevamos dentro, aunque mucha gente no lo desarrolle. Y desde luego, puede ser una fuente de diversión inagotable. Así lo explicó el bailaor madrileño la pasada semana en la presentación en el tablao Torres Bermejas de la capital de España de Rhythm Paradise Groove, una colección de juegos de ritmo que acaba de lanzar el gigante japonés Nintendo.
“Tengo la gran satisfacción de presentarles una nueva versión de un videojuego muy especial: Rhythm Paradise Groove. Y digo que es muy especial porque, para mí, el ritmo es una de las cosas más importantes de la vida”, comentó en la masterclass en la que estuvo acompañado por Alejandro Fernández-Barba, jefe de producto de Rhythm Paradise Groove en Nintendo España.
“Todo lo que nos rodea opera bajo un compás rítmico: el movimiento de los astros, el giro de los planetas, el curso del Sol. En la naturaleza misma hay una partitura rítmica oculta: en la vibración de la luz, en el nacimiento de las flores, en las olas del mar, en el viento… Y lo más fascinante es que también está dentro de nosotros. Nuestro pulso, el latido del corazón, no es un hecho aislado; está interconectado con las pulsaciones de la vida”.
El bailaor, que se encuentra en un excepcional estado de forma y ha venido deslumbrando a públicos de los cuatro puntos cardinales con sus actuaciones esta temporada, quiso compartir también su experiencia directa en este campo. “Personalmente, he tenido la suerte de nacer en una cultura en la que nuestros padres nos transmiten el ritmo y la música como un juego de niños”, aseveró. “Para nosotros es un divertimento. Nos enseñan a tocar las palmas, a bailar, a cantar y a sentir la alegría que nos incita a tomarlo como un reto, como un juego”.
«He tenido la suerte de nacer en una cultura en la que nuestros padres nos transmiten el ritmo y la música como un juego de niños. Para nosotros es un divertimento. Nos enseñan a tocar las palmas, a bailar, a cantar y a sentir la alegría que nos incita a tomarlo como un reto, como un juego»
“Por ejemplo”, prosiguió Maya, “un juego cotidiano de mi niñez consistía en crear un círculo entre todos los niños. Teníamos que salir al centro a expresarnos, en un reto para demostrar quién bailaba mejor, quién creaba el mejor patrón percusivo o quién alcanzaba la tonalidad más alta, mientras un jurado —formado meramente por niños— nos marcaba el compás con las palmas”.
Según abundó el artista, esta cultura de transmitir la música y el ritmo como un juego es una tradición de culturas antiguas como la africana, la hindú, la oriental y su propia cultura gitana. “La música y el ritmo, además de un juego, nos enseñan conceptos matemáticos y lógicos; entre ellos, el conteo, la longitud, la altura, los patrones y la simetría. De hecho, diversos estudios demuestran que, al utilizar la música y el movimiento al mismo tiempo, se activan ambos hemisferios del cerebro”.
No obstante, José Maya advirtió de que “en la actualidad, esa transmisión de nuestros padres se está perdiendo en la sociedad contemporánea, en gran parte por el olvido de la música popular. Por eso creo en la importancia de un videojuego que nos educa musicalmente. El ritmo marca la alegría, nos ayuda a comunicarnos, a expresarnos, a concentrarnos y a sentirnos bien”.
“El juego nos sumerge en el compás de 4×4”, concluyó. “Este compás es ritmo universal donde conviven el jazz, el rock, el blues, la salsa y el flamenco. A través de diferentes patrones rítmicos como el tiempo, el contratiempo, la síncopa y el doble tiempo, el jugador viaja por una curva de concentración y aprendizaje. No juegas mirando, juegas escuchando”. ♦




















































































