Hay caminos en los que hay que perderse para descubrirlos. Elegir cómo andarlos es cuestión de cada cual, porque la individualidad de cada trayectoria es única, pero la conclusión es que nadie puede recorrerlos por uno mismo, sólo la motivación es la que impulsa a que la inspiración te alcance en el momento deseado.
Es lo que pensaría Mari Paz Lucena, granadina a la que conocimos justo el día en que ingresaba en la compañía del gran maestro Mario Maya y que en El Castillo de las Guardas (Sevilla) ha desarrollado un modelo de baile de muy alta apreciación técnica, aunando estética, expresividad y transmisión desde un repertorio de una extraordinaria riqueza flamenca.
Pero vayamos por orden. Todo el festival se hizo sin sonido, no a petición de los artistas, sino porque el que había, además de deficiente para un festival en el siglo XXI, aún nadie sabe cómo funciona. Pese a ello, principió la jornada Morenito de Íllora, pedazo de cantaor que respondió con una armonía cálida, transparente y refinada a su propuesta, sostenida por una afinación impecable y el aprecio de un guitarrista acompañante, Álvaro Martinete, con una atención tan constante al detalle que permitió apreciar toda la riqueza del lenguaje cantaor.
Morenito desplegó una musicalidad ejemplar en la bulería por soleá y una línea de cante siempre elegante en los tangos y fandangos, brillando, igualmente, por bulerías, donde dispersó un fraseo de exquisita delicadeza y una intensidad emocional capaz de sumir al auditorio en un silencio absoluto.
Antonio el Toto, por su parte, dejó sus credenciales de cantaor con ambición no más salir cantando por tonás, estando secundado a continuación por la guitarra Rafael López, que no le sirvió de estímulo para que su dominio expresivo y su hambre musical despertaran la admiración de los presentes.
«La descomunal sorpresa del festival fue la bailaora Mari Paz Lucena, que describió la fuerza de su emisión por mor de la luminosidad del discurso corporal y por una seguridad técnica, y a la par honda, sin ambages, ejecutando las alegrías con emoción contenida y gran elegancia estilística»
Toto Hijo dominó con autoridad los espacios abiertos de la soleá y mostró su voz flexible y entendedora en la seguiriya, para de seguida exhibir una coloratura variada y una capacidad expresiva de forma parcial en los fandangos, donde procuró entusiasmar al personal intentando calar en sus corazones.
Y entramos en la descomunal sorpresa del festival, la bailaora Mari Paz Lucena, que describió la fuerza de su emisión por mor de la luminosidad del discurso corporal y por una seguridad técnica, y a la par honda, sin ambages, ejecutando las alegrías con emoción contenida y gran elegancia estilística.
Mismamente, Lucena dejó en el escenario algo que va más allá de la mera interpretación, aprovechar sus cualidades para construir un personaje vivaz y creíble, de absoluta solvencia, exhibiendo un lenguaje homogéneo y musical de cintura para arriba, dibujando con sus manos palomas en vuelo, aportando autoridad y presencia en el zapateado, y de una convicción incuestionable en los pasajes propios del movimiento de la cabeza y en el carácter que imprimió en la bulería al juego de cintura.
Más que una demostración de virtuosismo, lo que había transmitido Mari Paz Lucena es el placer de hacer que la música baile al más alto nivel de hondura y femineidad, esto es, había señalado el camino de la gloria, ese lugar donde moran los grandes maestros y que en la tierra se ven reflejados merced a artistas que se adhieren éticamente a la verdad del arte.
Los prolongados aplausos finales confirmaron, por último, el éxito de una velada a la que se añadió el fin de fiesta por bulerías con el complemento de Cristina Aguilera, Jassier y Lucía Garrido, la hija de la maestra Mariquilla, imponiéndose la calidad artística y quedando el público a la espera de que en la edición de 2027 haya una mayor exigencia estructural por parte de las instituciones responsables. ♦
Ficha artística
V Festival Flamenco Senderos del Cante
CMUM Ana María Delgado Romero, El Castillo de las Guardas (Sevilla)
6 de junio de 2026
Al Cante: Morenito de Íllora y El Toto hijo
Al Toque: Álvaro Martinete y Rafael López
Al Baile: Mari Paz Lucena
Palmas: Jassier




















































































