Arcángel recordó los temazos o cantes emblemáticos de Morente, Pepe de Lucía, Poveda, Diego Carrasco, José Mercé, Lole y Manuel, Mayte Martín o Camarón como sentido tributo a sus contribuciones ya históricas del flamenco reciente. Rebosó la sala de los Museos de la Atalaya del Festival de Jerez para ofrecer un concierto amplio, intimista y meloso que transparentó su agradecimiento como aficionao y su generosidad como cantaor. Sin la intención de rectificar a nadie, versionó junto a su cuadro –todos de Huelva– algunas de las melodías reconocibles de la banda sonora flamenca de su generación. Su Abecedario flamenco se entendió así como un recital homenaje y fue arropado con el beneplácito de un público que ovacionó la propuesta.
Vino acompañado por la percusión delicada y precisa de Lito Mánez, con el arrullo de los coros y palmas de Los Mellis y dos guitarras, la de Francis Gómez llevando la batuta y la de Benito Bernal, que lo escudó sin artificios, pero descollando por su original personalidad tocaora.
Arcángel presentó un espectáculo meticulosamente trabajado, sencillo en lo argumental y matemático en la ejecución, tanto que cayó en la tibieza de la profesionalidad. Resultó carente de improvisaciones, pero no por ello escasearon los momentos de transmisión. Fue de menos a más, calentando su gañote a medida que se despojaba de las escrupulosas medidas del guión y coloreó con sus tremendas facultades los melismas preciosistas con los que redondeó un concierto colmado de intimismo cautivador.
«Rebosó la sala de los Museos de la Atalaya para ofrecer un concierto amplio, intimista y meloso que transparentó su agradecimiento como aficionao y su generosidad como cantaor. Sin la intención de rectificar a nadie, versionó algunas de las melodías reconocibles de la banda sonora flamenca de su generación»

La versión morentiana de La Leyenda del tiempo abrió las vereas templadas de las caricias. Y el gesto casi inexpresivo del cantaor continuó desperezándose hasta el bis del final de la noche. Acabó sembrando el entarimao con un ramillete acertao de fandangos de Huelva que rozaron la perfección. Más una docena de cantes, casi siempre hilvanando los silencios, empetó el onubense con fraseos bien modulados sin que este crítico pueda ponerle pegas a las mecías sedosas con las que atrapaba el oído de la afición. Se marchó Al alba con Pepe de Lucía y se lució por tangos y en las bulerías por soleá que cobijó el Romance del Amargo de Camarón. Despertó el Nuevo día de Lole y Manuel, del que se acaban de cumplir cincuenta años, conmemoración que rescata el primer grito del nuevo flamenco. Los loops de la sonanta de Francis Gómez dibujaron la base sobre la que brilló Arcángel en su interpretación de la Nana del caballo grande, aparentemente preludiada por un guiño a la Gitanería Arabesca de Niño Ricardo. Prosiguió ya en solitario, acompañándose él mismo a la guitarra, con la Nana de colores de Diego Carrasco, del que también escogió los Alfileres de colores que compartió el jerezano con Miguel Poveda. Terminó pidiendo S.O.S con pleitesía sensible a Mayte Martín. De nuevo con los músicos siguió el bamboleo por tangos, fresco Como el agua. Me pareció escuchar el aire de la levantica de El Cojo de Málaga engarzao entre los tercios de otros cantes mineros. Y me tocó suave las fibras con el Dime que bordaba Lole. Volvió a los ecos granaínos con Le di a la caza alcance de Estrella Morente, subiéndome el azúcar. Le dedicó las alegrías María Discordia de José Mercé al reputado periodista radiofónico José María Velázquez-Gaztelu, que disfrutó del concierto a mi lado. Y tras el aplauso incesante, echó el cerrojo en la zeta de su Abecedario flamenco con aquellos fandangos, despuntando en los alosneros.
Ficha artística
Abecedario Flamenco, de Arcángel
XXX Festival de Jerez
Museos de la Atalaya, Jerez de la Frontera (Cádiz)
22 de febrero de 2026
Cante: Arcángel
Guitarras: Francis Gómez y Benito Bernal
Percusión: Lito Mánez
Coros y palmas: Los Mellis



















































































