José Ángel Carmona ofreció un recitalón pa quedarse a vivir en él. Pestañeé, pegué dos o tres suspiros tras una espuerta de repelucos y ya se acabó. Y fueron nueve o diez cantes. Seis o siete años sin chistar y no se guardó na. De menos a más se fue encontrando a gusto endiñando pellizquitos mientras zarandeaba las telillas del izquierdo de los aficionaos que, compungíos, cuajaron de oles la talega que se llevó arrastrando pa Los Palacios repletita de halagos y ovaciones. Lo que hizo este niño sobre los maderos de la Peña Flamenca Torres Macarena no fue más que demostrar que pa salirse del tiesto hay que hacerlo con conocimiento y sensibilidad, por arriba y por abajo, impregnando los ensoleraos muros de esta bendita casa con el sello inconfundible de un corazón privilegiao que empuja a esa garganta dotá de melismas de oro molío las ducas que jieren, las caricias que ablandan y las embestías que desbaratan hasta llegar al éxtasis del paladar. Es único. No le busquen el parecío.
La guitarra de Juan Requena se deshizo con melancolía en cadencias armónicas jugando con los tonos de transición y preñó de un soniquete imponente los tiempos que marcó sin igual ese mago del compás que es El Oruco. Ya fuera con las palmas, metiendo los pies o con los nuillos sobre una mesa, rememorando las innumerables juergas donde llevan curtíos los misterios que atraviesan sus carnes. Así formaron el lío, regalando al respetable, no sé si uno de los mejores recitales de los que recuerdan, pero sin duda alguna de los que han salpicado más sabor.
Rompió el silencio pregonando los caramelos de Macandé y una ristra más de estos cantes, hasta engarzarlos al compás de bulería por soleá rindiendo tributo a su pueblo, templándose con empaque en el del uvero y colando por ahí en medio un fandangazo porque le dio la gana, enjaretando después hasta la variante de Joaniquí.
Con letra de Diego el Vagonero principio por Levante en la taranta, dobló en la segunda la del sombrero lorquino y se apegó al cuerpo valiente de la malagueña de El Mellizo en la que me hizo llorar por las hechuras con las que bordó su lamento a mecías lastimeras. Cerró con un «fandango amalagueñao de Angelillo de Valladolid», rebosante de gusto.
«José Ángel Carmona se llevó el respeto del público –colmao de artistas–, el aplauso incesante, los oles por puñaos y el merecido recuerdo imborrable tatuado en la memoria de los buenos aficionaos. Formó el taco. Porque es distinto, jondo, flamenco, rancio y nuevo»
A modo de juguetillo, al son de bulerías aligerás, con aires festeros de Cádiz y sin guitarra, lo mismo metió unos tercios de los tangos de El Piyayo, que letras de Manolo Vargas –mi caballo ya no bebe agüita de ningún reguero–y el marinerito que se va el vapor sembrao de gracia y sobrao de compás. Ahí quedó ese guiño extraordinario.
Removió los cimientos de la peña tronando un fandango del Bizco Amate con el que terminó de meterse en el bolsillo a los pocos que aun quedaban absortos ante la sorpresa de este cantaor. Y tras el descanso trajo las mieles en su gañote, iniciando por Cádiz la soleá para pasearse por Triana a su antojo, midiendo los tiempos como son, mascando los silencios y pegando mordiscos a los tercios en los envites de enjundia. Sin olvidarse de las sedas de El Chino de Málaga, Pinea, El Teta o El Arenero, haciendo de este palo un monumento de sabrosura.
¡Y cómo crujió por seguiriya! Rebuscándose en las penas negras de sus espesuras hasta echar las higaíllas por la boca. Aliviándolas luego por alegrías. ¡No era moderno El Pinto! Se fue José Ángel a Córdoba a reinventarse la melodía y volvió a mamar en Cádiz por El Mentidero. Dio un repaso de categoría.
Subió a las tablas a Ramón Martínez para acabar por bulerías, recordando de nuevo a El Chino, metiendo de su propia cosecha, evocando la esencia de Utrera. Se movió como le dio la gana con la originalidad que da la sabiduría y fandangueo de nuevo. José Ángel se llevó el respeto del público –colmao de artistas–, el aplauso incesante, los oles por puñaos y el merecido recuerdo imborrable tatuado en la memoria de los buenos aficionaos. Formó el taco. Porque es distinto, jondo, flamenco, rancio y nuevo.
Ficha artística
Recital de Cante de José Ángel Carmona
Peña Flamenca Torres Macarena, Sevilla
9 de mayo de 2026
Cante: José Ángel Carmona
Guitarra: Juan Requena






















































































