Imagínense la tarde en Cádiz: la levantera en retirada, dejando una atmósfera limpia antes de que sople un poniente suave. El Centro de la Merced, en el corazón del barrio de Santa María, llenándose de un público fervoroso que iba siendo acomodado por el personal de sala con la amabilidad habitual. Y, por delante, la expectativa de una hora y media de cante del bueno. ¿Puede pedirse más? Sí: que el cantaor fuera José Valencia, y que trajera un repertorio nuevo. Así tendríamos la tarde perfecta.
Aquel muchacho al que conocimos hace años como Joselito de Lebrija es hoy uno de los nombres ineludibles del cante jondo. Un artista que, a sus conocidas cualidades como intérprete, suma un carácter valiente, que no rehúye los riesgos. Y aunque no siempre ha podido hacer diana, ha afinado siempre su puntería.
Ahora aparece con un nuevo repertorio, titulado Con jerarquía, basado en letras de un ascendiente suyo, Rafael Fernández Suárez, El Nene de Jerez, y dirigido musicalmente por otro tío suyo, al que tiene en un altar: Manuel de Paula. El disco aún no ha visto la luz, pero ya está el cantaor probándolo en directo con la escolta fidelísima del guitarrista que mejor lo conoce y acompaña, el malagueño Juan Requena.
En un silencio casi religioso empezó José templándose por soleá, para continuar a renglón seguido por abandolaos. La voz profunda y rica en matices de Valencia se lució en la taranta, mientras que en los sobresalientes tientos-tangos, con la asistencia de Manuel y Juan Diego Valencia a las palmas –“presidente y vicepresidente”, repitió jocosamente el artista–, lo que brilló fue su dominio de los tiempos, su manera de entrar y salir a capricho de los corsés del compás. Su voz pareció transfigurarse en el guiño al Tango de los arrieros del añorado Juan Peña El Lebrijano.
«Aquel muchacho al que conocimos como Joselito de Lebrija es hoy uno de los nombres ineludibles del cante jondo. Un artista que a sus conocidas cualidades como intérprete suma un carácter valiente, que no rehúye los riesgos. Y aunque no siempre ha podido hacer diana, ha afinado siempre su puntería»

A esas alturas del partido, quienes no habían escuchado antes a José Valencia en vivo tenían ya claro que se trata de un prodigio de fuerza y técnica vocal. En opinión de este cronista, a veces excesivamente controlada, demasiado dueña de sus bridas. Sucede con algunos cantaores y algunas cantaoras, que uno quisiera verlos desatarse más a menudo (incluso cuando debajo de ese desafuero haya también un artificio técnico, que estaremos deseando creernos). En todo caso, oír por ejemplo esas malagueñas llenas de enjundia, como conectadas con saberes ancestrales, hace que perdonemos a José Valencia el pecado venial de dominar minuciosamente las vibraciones de su garganta.
A la hora de abordar las cantiñas, recordó que la tía de Fernanda y Bernarda, Fernanda La Vieja, le contó una vez que estos cantes “no son más que alegrías, a las que su padre, Pinini, le dio su forma personal”. Así quiso hacerlas en plena Bahía de Cádiz, donde siempre se agradece escuchar otros aires cantaores, con las seis cuerdas de Requena haciendo diabluras a su lado, y dedicándoselas a una amiga y compañera de oficio como Encarnita Anillo.
Llegamos así a la seguiriya, en la que en cambio quiso Valencia mirar hacia Jerez, y rematar por bulerías de Lebrija con la letra de un romance del mencionado Nene de Jerez, con dedicatoria esta vez para dos compañeras de los tiempos en que militaban todos, casi adolescentes, en la compañía de Antonio El Pipa: Rosario Toledo y Ana Salazar.
Todas las mencionadas estaban presentes en el patio de butacas, junto a otros egregios exponentes del flamenco gadita, como el multiinstrumentista Dieguito Villegas y el bailaor Eduardo Guerrero. Al final, José Valencia recogió apalusos y ovaciones del respetable en pie, que se sintió partícipe de una tarde-noche casi perfecta. ¿Se puede pedir más para ser feliz? ¿Una tapa de caracoles?
Ficha artística
Con jerarquía, de José Valencia
Ciclo Cádiz es Flamenco
Centro Flamenco La Merced, Cádiz
30 de abril de 2026
José Valencia, cante
Juan Requena, guitarra
Manuel Valencia y Juan Diego Valencia, palmas




















































































