¿Que hoy no se pasan fatigas? Todavía hay quien dice que actualmente el flamenco adolece de causa, esa que hace que las voces se quejen de una manera más trágica, causen dolor, hieran. Aún permanece la idea de que para cantar bien por seguiriyas hay que pasar hambre. ¡No, por Dios!
La Macanita tenía en su pecho toda la fatiga que una persona pueda guardar destapando su alma ante el público del Teatro Villamarta, en el estreno de un espectáculo que lleva meses preparando y que tenía como fecha de alumbramiento el pasado 4 de octubre. El motivo fundamental de la propuesta era y fue matizar desde su personalidad el legado de Antonio Gallardo, poeta y letrista jerezano del que se conmemoró en 2025 el centenario de su nacimiento. Entre ciertas actividades como conferencias, exposiciones o un memorial estaba previsto este espectáculo, que tuvo que ser pospuesto por el fallecimiento de su hermano Macano. En el Villamarta volcó todas las emociones contenidas durante meses en forma de canciones, zambras y bulerías.
Tomasa contó con Pepe del Morao para la dirección musical, garantía en todos los aspectos y en la coordinación escénica. El piano de José Zarzana hizo florecer la partitura con Al Nazareno le pío, con una Macanita de turquesa, catedralicia, solemne e imponente. A la intimidad momentánea se sumó Bernardo Parrilla con el violín, para ejecutar Soleá de mis pesares, siempre con la Paquera de Jerez en la memoria, la intérprete que mayor relevancia le dio a las composiciones de Gallardo. De especial belleza resultó el momento en el que recordó La Torre, título que grabó la artista en el disco Cariño de Ida y Vuelta (1992) y que supuso para su carrera la confirmación definitiva como artista de mayor visión.
«La Macanita tenía en su pecho toda la fatiga que una persona pueda guardar destapando su alma ante el público del Teatro Villamarta, en el estreno de un espectáculo que lleva meses preparando y que tenía como fecha de alumbramiento el 4 de octubre, pero que tuvo que ser pospuesto por el fallecimiento de su hermano Macano»

Ahí, el compás de las palmas de Diego Montoya, el Macano y Javi Peña, y la percusión de Periko Navarro tomaron posición. Además, las voces de María y Tomasa Peña formaron parte del conjunto triunfal de la noche. Salió de inmediato María José Santiago, con un traje liso blanco impoluto acabado en flecos, tras un solo de piano de Zarzana que arrancó aplausos por bulerías. Siempre elegante y artista en todo su esplendor.
María José se gustó en Revuelo de Canciones, y luego con Macanita hicieron a dúo Esos cuatro capotes. Cabe recordar que Tomasa comenzó cuando jovencita con María José, siempre con Gallardo uniéndolas, como en el popular villancico Su Carita Divina, que no sonó el sábado por no estar en época de Nochebuena. «Lo cantan hasta los gatos», bromeó María José. Profunda en La Senda del Viento, dando paso a una Macanita torera, con empaque de fucsia y un pequeño capote, disculpando la ausencia de Juan José Padilla, que le pensaba acompañar para algún quite pero no pudo por el cambio de fecha. «Yo me como el toro sola con papas», dijo ante la risa de todos.
Jesús Méndez sí estuvo y de la manera habitual, cumbre. Él eligió en este homenaje a Gallardo el título La luz de tus ojos grises y, con Tomasa de negro, Maldigo tus ojos verdes. Jerez en su mejor versión, finura y clase, y buenas voces. Categoría máxima y eso el público lo agradece. Así lo expresó por bulerías y un fin de fiesta apoteósico que dejó un grandísimo estado de felicidad a todos los que fuimos. Macanita musicalizó sus fatigas y lloramos con ella.
Ficha artística
La Macanita canta a Antonio Gallardo
Teatro Villamarta, Jerez
18 de abril de 2026
Cante: La Macanita
Piano: José Zarzana
Guitarra: Pepe del Morao
Violín: Bernardo Parrilla
Percusiones: Perico Navarro
Coros: Tomasa, María Peña
Palmas y compás: Chicharito, Macano, Javi Peña y Diego Montoya
Artistas invitados: María José Santiago y Jesús Méndez





















































































