Hay regresos que pueden leerse como una clara declaración de intenciones. Rafael Amargo (Valderrubio, Granada, 1975) vuelve al lugar donde comenzó todo. Al escenario que lo vio debutar con 17 años interpretando la ópera Carmina Burana. Muchos años después, el bailaor vuelve al lugar de su nacimiento para presentar Alá! Iré. El espectáculo que le sirve como designio guía para regresar a los escenarios tras seis años de ausencia y con el que afirma: «Vengo a que sepan que soy una persona rota, con el alma rota, con la ilusión de renacer».
De alguna manera, el Teatro Calderón (Madrid) hace de padre artístico de Amargo y le da esa oportunidad tan ansiada para abrir paso a una vida que vuelve a comenzar, tras salir absuelto por un presunto delito contra la salud pública. Como él mismo resume, «del suelo al cielo». Una frase que sobrevuela el proyecto y que define el momento vital del coreógrafo, que ha tenido la valentía de desnudarse ante la prensa y mostrarse tal y como se siente: «¿Que cómo estoy? Pues contento, un poco triste porque no me tocaba sufrir todo lo que he sufrido ni pasar lo que he pasado. En ello, se me han ido varias personas que me han querido muchísimo y no han podido ver el final del juicio. Pero aquí estoy, porque se lo prometí a mi padre. Ahora vuelvo aquí. Que sepan que vuelvo frágil y débil. Pero también con la ilusión y los nervios de cuando uno empieza».
Aún marcado por todo lo vivido en los últimos años, decide no refugiarse en la nostalgia o en la reivindicación de cómo deberían haberse desarrollado las circunstancias. Su discurso, sobre todo, está marcado por una mirada hacia el futuro en la que anhela que el público vuelva a admirarlo como artista. Él solo quiere bailar y lo expresa así: «Sé mucho y callo más de lo que sé. Entonces, al aire. Al aire. Bailar, bailar y bailar, que es lo único que quiero. Cuando uno es joven quiere brillar y triunfar. Yo ahora lo que quiero es divertirme y que me dejen bailar».
Una frase realmente contundente durante la rueda de prensa que viene a colación de la reciente entrega del Premio Mundial César Vallejo Excelencia en las Bellas Artes de Perú: «Llevo seis años sin bailar. Algo habré hecho bien internacionalmente. Y me lo dan por el recuerdo, por lo que hice. No por lo que estoy haciendo. Y verdaderamente me da vergüenza y mucho respeto, porque yo no quiero ser lo que fui, yo quiero ser lo que vaya a ser».
«Sé mucho y callo más de lo que sé. Entonces, al aire. Al aire. Bailar, bailar y bailar, que es lo único que quiero. Cuando uno es joven quiere brillar y triunfar. Yo ahora lo que quiero es divertirme y que me dejen bailar»

Hablando un poco sobre el espectáculo que aquí concierne y como ya se ha comentado, bautizado con el título de Alá! Iré, se trata de una puesta en escena muy diferente a todo lo asociado a su trayectoria hasta el momento. Y es que en este caso, Amargo se apoya en la danza contemporánea, los movimientos urbanos y la música electrónica. Sin duda, es una propuesta arriesgada que busca innovar a través de la conexión de otros lenguajes dancísticos con la esencia del flamenco.
En cuanto al título, que puede parecer que hace referencia a alguna práctica musulmana o tener algún tinte religioso, nada más lejos de la realidad. Según explica Rafael, es una forma diferente de escribir Al aire. Además, ire en la cultura yoruba significa suerte, fortuna, bendición o bienestar.
En relación a lo musical, la producción no cuenta con música en directo, aunque sí contará con algunas piezas realmente especiales que Amargo define como «joyas». Joyas que en realidad son una forma tanto de arroparse él mismo y sentirse protegido como de hacer un homenaje a aquellos momentos, personas y melodías que han marcado su carrera. Así, cuenta con la interpretación de Diego el Cigala o Chavela Vargas, entre otros.
Rafael Amargo no trata de empezar con una gran gira en Madrid: «Después de esto que hagamos aquí en julio y agosto si Dios quiere, me volveré a Miami. Allí voy a hacer un par de cosas. Esas sí que van a ser un poquillo más grandes. Por eso, esto es como un training para ponerme las pilas». Una forma también de ser prudente. Ver la acogida del público y tomar impulso para todo lo que venga. Por eso, esta presentación constará de tres sesiones que tendrán lugar los días 27, 28 y 29 de julio a las 21.00 horas en el Teatro Calderón de Madrid. Así, Rafael añade: «Ojalá se llene a reventar para que estemos en agosto y para que ustedes quieran que estemos. Al final, el artista sin ustedes no es nada».
Amargo ha plasmado un halo envuelto en novedad y no tanto en regresión. Se trata de resurgir. Empezar de cero. Con fuerza, ánimo e ilusión. Y sobre todo, descubrir hasta dónde puede llegar el nuevo Rafael Amargo. ♦





















































































