Aunque no es la primera vez que se encuentran, la imagen no deja de ser impactante: Mikhail Baryshnikov, uno de los mayores bailarines vivos del mundo, si no el mejor, trabajando mano a mano con el sevillano Israel Galván. Se trata de la enésima prueba de la dimensión internacional del bailaor más vanguardista de la escena flamenca –y también uno de los más polémicos–, al que le une una larga amistad con el maestro letón.
“Conocí a Baryshnikov hace unos años en Nueva York”, comenta en exclusiva para ExpoFlamenco. “Yo estaba haciendo un solo y recuerdo que él mismo me estaba grabando en vídeo. Me daba mucho respeto dar una vuelta sabiendo que él estaba entre el público. Luego fue muy amable y pasó a saludarme. Con los años he ido a bailar a su teatro y, siempre que he ido a Nueva York, hemos coincidido y también en otras ocasiones en Europa, y siempre hemos seguido hablando”.
Ahora, ambos se han unido en un proyecto inspirado en Don Quijote. En concreto, en la tercera colaboración entre Baryshnikov y el legendario director de escena estadounidense Robert Wilson, en el cual Baryshnikov interpretaba a Sancho, encarnando al mismo tiempo a Don Quijote y a otros personajes mediante voces en off y recursos escénicos.
Wilson, fallecido el 31 de julio de 2025, dejó esta obra inconclusa, pero con numerosos apuntes, dibujos, indicaciones para el sonido y la iluminación y fragmentos de texto. Respetando este legado, Baryshnikov y el equipo de Wilson han optado por no completar la obra según una forma tradicional, sino por darle vida a través de un art-film. Los bocetos, los movimientos escénicos, las arquitecturas luminosas y los fragmentos sonoros constituyen la estructura portante del proyecto.
«Mikhail Baryshnikov es una persona profundamente ligada al arte y le interesa en todas sus formas. El flamenco es algo que, cuando lo ve, creo que le da mucha alegría. Me dijo que una de las primeras cosas que vio fue a Antonio el Bailarín y a su pareja, Rosario. Yo creo que él ve una chispa especial» (Israel Galván)
El texto de Darryl Pinckney con canciones de James Fenton, la dramaturgia y dirección de Charles Chemin; el diseño visual y vestuario de Annick Lavallée-Benny, y la filmación y montaje recaerá sobre Lisa Rinehart y Jennifer Hamblett, Mighty Egg Productions. “Yo estoy ayudándolo con la coreografía, pero es él quien tiene que decidir cómo va avanzando”, se limita a apuntar Galván. “Vamos trabajando por etapas, por ciclos y en varios lugares. Me imagino que la producción comunicará la fecha de su estreno”.
Eso aunque, como explica el bailaor, la película permanecerá deliberadamente inconclusa: una obra que encuentra sentido en su propia suspensión, en la que la ausencia se convierte en parte integrante de la visión, y que juega con la posibilidad de que el arte siga existiendo más allá de quien lo generó.
No es la primera vez que el genio letón de la danza da muestras de su afición por el arte jondo. En la memoria de muchos está un encuentro en Nueva York con Manuel Liñán, en el que se arrancó a bailar con la compañía del granadino, o la presencia de artistas flamencos en el programa del Baryshnikov Arts Center que él mismo dirige en Manhattan.
“Mikhail Baryshnikov es una persona a la que le gusta el baile y el arte en general”, dice Galván cuando se le pregunta por esto. “En todas sus etapas hemos visto cómo ha evolucionado: desde sus comienzos en la danza clásica hasta su estrecho contacto con coreógrafos de danza contemporánea, así como con grandes artistas del teatro, el cine, las series y la música. Es una persona profundamente ligada al arte y le interesa en todas sus formas. El flamenco es algo que, cuando lo ve, creo que le da mucha alegría. Me dijo que una de las primeras cosas que vio fue a Antonio el Bailarín y a su pareja, Rosario. Yo creo que él ve una chispa especial”.
¿Qué ha aprendido hasta ahora Galván de Baryshnikov, qué espera aprender? ¿Y qué espera enseñarle? “Aprendo estando al lado de un mito y aprendo también de su sencillez”, asevera. “Para mí es la persona que mejor ha bailado y baila en el mundo. Lo que me gusta es que él hace su propio flamenco; no intenta bailar flamenco como los demás, sino que hace el flamenco de Mikhail Baryshnikov”. ♦



















































































