Las caprichosas casualidades cambiaron mi asiento en Cajasol para ver a La Diosa por un sitio en la Peña Flamenca La Polea, en Sevilla, claro. Y el caso es que lo disfruté. Pensaba en qué bailaoras pisarían los maderos de los grandes teatros mientras Manuela Carrasco era una niña y hacía sus primeras apariciones en los escenarios más humildes. Así me di un baño de realidad cuando Carmen de Utrera me arrojó su baile al pecho. Solo calza catorce años y lleva una década en esto. Solo catorce y ya endiña, te arranca el ole. Tiene madera. Sin querer ser demasiado adulador, por precavido, cuanto menos me atrevo a decir que aquí ya hay bailaora pa rato. De las buenas.
Su rabiosa juventud viene empujando y dando leña. Pero sabe lo que hace. No es alocada. Instruida en el conservatorio y junto a los pies de Rocío Reyes, no ha elegido mal su camino. Lo tiene claro. Y sus padres también, que la llevan a dosis justas de libertad y cuidados por las vereas que son. Así que apunten su nombre y dentro de unos años me lo cuentan.
Congregó allí a aficionaos jartibles como Freddy Flamencolover, Eugenio Martín o Juan Guerrero. A peñistas, curiosos de tos laos, aficionaos y profesionales. Siempre es un placer compartir actuaciones con el amigo fotógrafo Ramón Amaya o encontrarse en el público a bailaoras apoyando a las nuevas, como en el caso de Pastora Galván, que no le quitó ojo.
Principió la guitarra de Cristian Cabello alternando las tonalidades a mayores y menores con vertiginoso soniquetazo por bulerías, acompañado a las palmas por Rocío y Joni Torres, cantaor gitano de Osuna que cada vez hace tronar mejor su gañote calentando cada uno de los tercios que se adjudica. Estuvo acaramelao en las mecías de los tientos tangos, solemne y recio en la soleá entre los dos bailes, brillando en los envites de La Andonda, el recuerdo a los aires de Perrate o en la variante de La Serneta, sin gritar, reposao y marcando bien los silencios.
«Carmen de Utrera bailó pa comérsela. Y lo hizo al cante, rebosando sevillanía, con desparpajo, naturalidad y soltura. Se nota que le gusta lo bueno. Se la veía venir desde que era una mica subiéndose a dar sus pataítas en las innumerables peñas donde la he visto hipnotizá, con fijación en los flamencos del proscenio. Lo ha mamao»
Sorprendió la escrupulosa definición de los pies de Carmen, que apuntillaron las tablas con euforia, sin olvidarse del torso, los brazos y el gesto, siempre apropiado. Con una fuerza, técnica y recursos impropios para su edad, supo transitar de los vaivenes de los tientos a los tangos zalameros, a cuya ejecución aun le falta la feminidad de los meneos redondeados de caderas, por ponerle alguna pega al asunto. Porque muchas, ya quisieran. Algo que quizás, por otra parte, pegue menos en una niña. Pero le dio viento al vestío, su lució en los marcajes y quiso conjugar brazos y pies sin ostentaciones, apuntando desde el principio detalles de la escuela sevillana, con elegancia y trapío.
Guardó el mal fario que le cuelgan al amarillo y salió radiante por cantiñas con su mantón, sin abusar de filigranas y echándolo al suelo para el silencio de las alegrías y la escobilla, simple, que no facilona, y bien montá. Briosa en los paseos, la sonrisa la puso donde cupo y las llamadas en las bulerías de Cádiz que abrocharon el palo, como todo el repertorio, siempre en su sitio y a compás. Bailó pa comérsela. Y lo hizo al cante, rebosando sevillanía, con desparpajo, naturalidad y soltura. Se nota que le gusta lo bueno. Se la veía venir desde que era una mica subiéndose a dar sus pataítas en las innumerables peñas donde la he visto hipnotizá, con fijación en los flamencos del proscenio. Lo ha mamao.
Aquello terminó con el age del cante y el baile festeros de Joni haciendo de las suyas, derramando gitanería. Y la patá de despedía. Los aplausos no los dejaban irse. Salió por la puerta grande. Ella es Carmen Gómez o Carmen de Utrera, que sigue creciendo como la espuma. Acuérdense.
Ficha artística
Recital de baile de Carmen de Utrera
Peña Flamenca La Polea, Sevilla
21 de mayo de 2026
Baile: Carmen Gómez
Cante: Joni Torres
Guitarra: Cristian Cabello
Palmas: Rocío Reyes




















































































