Como si no fuera bastante esfuerzo montar un buen repertorio de hora u hora y media, los artistas flamencos se ven a menudo forzados a envolver sus propuestas con asuntos más o menos imaginativos: homenajes a viejos maestros, viajes introspectivos, alegorías… En este Festival de Jerez que terminó ayer hemos visto de todo, pero también propuestas más desnudas, que recuerdan aquello de la fiesta que se hace con tres personas, una canta, otra baila y otra toca.
En su regreso a la cita jerezana, Beatriz Morales no ha querido complicarse ni complicarnos con demasiados vericuetos argumentales, de modo que ha titulado su nueva propuesta simplemente Arte. “Un homenaje a la esencia misma del flamenco y a todas las formas en las que la belleza se manifiesta en la vida”, explica el texto del programa de mano. “Un espectáculo que reivindica la pureza del gesto, del compás que nace del alma, del sonido que no se estudia, sino que brota del corazón. Aquí, el arte no es un objeto ni un adorno: es una forma de mirar, de sentir y de habitar el mundo”.
«Morales se despoja de la falda para quedarse en pantalón y acometer unas alegrías, ensaya un buen diálogo con el cajón, pero el palo donde sin duda se siente más a gusto es la bulería, donde luce la fuerza de sus pies en largas carretillas»
En un escenario iluminado en rojo, que recuerda a los paneles de las películas flamencas de Carlos Saura, se recorta la figura sedente de la bailaora, con un vestido de lunares de anchas mangas y falda de volantes. La acompañan un Ñoño Santiago en su versión más creativa, Carlos Merino a la percusión, Los Mellis como garantía de compás y de afinación en los coros, y el maestro Enrique El Extremeño, una de las grandes voces del acompañamiento al baile actual, que va a empezar entrando y saliendo de escena para desatar su voz sabia y torrencial.
Morales se despoja de la falda para quedarse en pantalón y acometer unas alegrías, ensaya un buen diálogo con el cajón, pero el palo donde sin duda se siente más a gusto es la bulería, donde luce la fuerza de sus pies en largas carretillas. El Extremeño se fue para Levante y de ahí para los tangos con nuevo cambio de vestuario de la bailaora –falda de lunares, camisa y sombrero a juego–, y al cuplé por bulerías Las manos vacías con vestido negro y bata de cola.
Por desgracia, el volumen del sonido, a ratos ensordecedor, impidió a buena parte del público saborear los detalles del conjunto. El broche del montaje no lo pondrá su protagonista, sino la silueta de Agujetas Chico, que asoma por el escenario para cantar una letra de redención, donde el amor al Arte da paso al amor a Dios.
Ficha artística
Arte, de Beatriz Morales
XXX Festival de Jerez
Centro Social Blas Infante
7 de marzo de 2026
Dirección musical: Ñoño Santiago
Baile: Beatriz Morales
Cante: Enrique El Extremeño
Coros y palmas: Los Mellis
Guitarra: Ñoño Santiago
Percusión: Carlos Merino
Invitado especial al cante: Agujetas Chico

















































































