Alicia Cifredo gozaba ya de un bien ganado prestigio como actriz de cine y televisión, así como guionista y directora, cuando hace unos años le vinieron a la memoria sus años infantiles, cuando agarró por primera vez una guitarra y trató de arrancarle algunos acordes. “Tenía un primo que hacía rock y quería imitarle, pero me metieron en clases de flamenco, porque no había dónde estudiar aquella música en Cádiz. Nunca llegué a aprender ninguna de las dos, pero se ve que se me quedó la espinita”.
Más o menos por aquellas fechas, hacia 2002, conoció a la portuense Antonia Jiménez, y le sorprendió que fuera la primera profesional de la guitarra que conocía… ¿O había conocido a alguna otra antes? “Estaba segura de que no iban a ser las únicas, así que empecé a tirar de hemerotecas, de museos… Me reuní con flamencólogos y otros expertos, y gracias al trabajo de mucha gente que ya se estaba ocupando del tema fuimos poniendo el tema en común”. Fue el principio de un largo y apasionante viaje que llevaría por título Tocaoras, donde se hacía preguntas tan razonables como por qué las mujeres habían estado siempre al margen de ese oficio, o si no siempre había sido así.
Por el filme desfilaban, junto a la propia Antonia Jiménez, figuras como Pilar Alonso, Noa Drezner, Bettina Flatter, Davinia Ballesteros, Afra Rubino, Salvadora Galán, Celia Morales, Caroline Planté o Mercedes Luján, entre otras. Y aunque se trataba de un debate que venía de muy largo, el estreno vino a poner de manifiesto una vez más (ya Enrique Morente había llamado la atención sobre la ausencia de mujeres guitarristas por aquellos mismos años), y con la fuerza del séptimo arte, la necesidad de repensar el flamenco desde la perspectiva femenina.
Nacida en la capital gaditana, Alicia Cifredo Chacón presumía de haber podido estudiar gracias a las becas públicas, pues procedía de familia humilde. Se acercó a la creación por pura necesidad de sentirse querida, según ella misma confesaba, y encontró en la lectura precoz la respuesta a todas sus demandas infantiles. A los once años participó en un curso en la escuela de cómo elaborar un storyboard de cine y supo que algún día ese sería su camino.
«Yo no venía del flamenco y ahora estoy feliz de que haya algo nuevo y maravilloso en mi vida, comentaba con una gran sonrisa esta gaditana que, casi sin pretenderlo, escribió su nombre en la larga y fecunda historia de lo jondo»
Quiso estudiar periodismo en Madrid, pero acabó matriculándose en Filología Hispánica en Cádiz, carrera que compaginó con cursos de ballet y danza contemporánea y teatro, además de lanzar algún que otro fanzine. En 1987 se mudó a Sevilla e ingresó en el Instituto del Teatro, pero no tardó en abandonarlo para dedicarse profesionalmente a la interpretación y a la escritura dramática.
Ya en los años 90, se implicó en múltiples proyectos. Escribió el guion del cortometraje Cortito de bragas, Polvos pendientes (en colaboración con Nathalie Seseña y Manolo Caro), El limbo verdadero, Oh peyote; De Serrano a Yeserías en un par de días, e integró el equipo de guionistas de la serie Castillos en el aire, dirigida por un viejo amigo de los años sevillanos, el actor Pepe Quero.
Asimismo, como directora ensayó propuestas tan valientes como Alicia enamorada de un Dios, el clip Bocaítos o el largometraje Me suena tu cara, estrenado en la muestra Alcances en 2011. No obstante, su obra más aclamada fue la mencionada Tocaoras, que en 2015 obtuvo seis candidaturas a los Goya y fue premiado con la Biznaga de plata, del Festival de Málaga y con una Mención especial del Jurado en el Festival Internacional de Bogotá, además de recorrer México, Chile, El Salvador, Uruguay, Colombia o Luxemburgo, entre otros países.
Para el gran público, sin embargo, Alicia Cifredo será siempre uno de esos rostros familiares que aparecen en infinidad de películas y series, en su caso desde la Dolores de Los lobos de Washington a Malaka, pasando por Los hombres de Paco, Compañeros, Horas de Luz, La Tama, Belmonte, Extraños, El Bola, Shaky Carmine, El corazón de la Tierra, Como alas al viento, Cuenta atrás, Todos estamos invitados…
“Yo no venía del flamenco y ahora estoy feliz de que haya algo nuevo y maravilloso en mi vida”, comentaba con una gran sonrisa esta gaditana que, casi sin pretenderlo, escribió su nombre en la larga y fecunda historia de lo jondo.







































































