Sin novedad en el frente. El mundo está loco, todo cambia de un día para otro, obligándonos a vivir en estado de provisionalidad permanente y consultar las noticias a cada minuto… Pero Tomatito se sube a un escenario y todo parece volver a su sitio. No hay sorpresas, pero tampoco sobresaltos. Sentimos que pisamos terreno firme y conocido. Es lo que tienen, para bien o para mal, los valores seguros.
José Fernández Torres volvía al Festival de Nîmes una vez más, recordando cuando visitaba la ciudad francesa con Camarón. De todo hace muchos años, pero él se conserva increíblemente lozano, a cierta distancia parece un muchacho. El teatro de la ciudad había colgado el cartel de no hay billetes hacía unos días, prueba de que para el público francés se trata de un artista con rango de leyenda. Y, curiosamente, después de dos días en los que solo oímos música enlatada en los distintos espectáculos, saber que regresaría a nuestros oídos el sonido de una guitarra en tiempo real se antojaba –quién lo diría– toda una experiencia.
Además, no hay que olvidar que buena parte de la afición de esta zona, así como de la vecina Marsella, es originaria de Almería, por lo que a la expectación musical se sumaba la conexión geográfica. Acompañado de su quinteto, el guitarrista comparecía puntual para empezar con la rondeña y seguir por alegrías, con el arrope de Kiki Cortiñas y Morenito de Íllora en los micrófonos.
A continuación, la preciosa balada Two much que Tomatito grabó con Michel Camilo, esta vez a dos guitarras con su hijo José del Tomate, fue dedicada a Paco de Lucía, buscando la explosión emotiva con las notas intercaladas de Entre dos aguas. Y tras unas enérgicas bulerías, de nuevo el vástago, alumno aventajado, la zambra dedicada a ese ilustre antepasado que es Niño Miguel, con las notas de la camaronena Nana del caballo grande a modo de introducción.
«El público de Nîmes estuvo encantado con la hora y media larga de guitarra gitana que les entregó el Tomate, y así se lo reconoció con ovaciones. Es lo que tiene un valor seguro, que siempre vale el precio de la entrada. No hay sorpresas, vale, pero tampoco sobresaltos»

Una vivaz versión de La leyenda del tiempo volvió a poner de manifiesto el modo en que Tomatito honra su pasado y a quienes anduvieron con él el camino. Y lo mismo puede decirse de sus cantaores, con guiños constantes, líricos y vocales, al genio de la Isla. A partir de ese momento, ya no salieron del triángulo tangos-bulerías-rumba, esta última –la contagiosa La Vacilona, otra pieza compartida con Michel Camilo– con un Joni Cortés en estado de gracia.
Tomatito es, sin duda, historia viva del flamenco. Sus años con Camarón bastan para que su nombre sea indeleble en los anales del olimpo jondo. Pero también es el autor de una más que estimable obra en solitario, no siempre bien ponderada, y de aventuras musicales de riesgo llevadas siempre a buen puerto. Digo esto porque, como espectador, entiendo que el repertorio del almeriense halague el oído del gran público recordando los hitos ya mencionados, pero me hubiera gustado también verlo, y oírlo, salirse en algún momento de esa zona de confort y sorprendernos.
¿Es mucho pedir para un veterano como él? No lo creo. Sus facultades están aún a un nivel muy alto, y en todo caso tiene a su José como escolta más que fiable. De hecho, creo que esa savia nueva debería nutrirle para seguir intentando explorar, no resignarse a volver sobre los senderos conocidos. Una buena combinación de temas clásicos y atrevimientos enriquecería sin duda la propuesta.
Pero en fin, esto es un por-pedir-que-no-quede. En lo que respecta al público de Nîmes, estuvo encantado con la hora y media larga de guitarra gitana que les entregó el Tomate, y así se lo reconoció con ovaciones. Es lo que tiene un valor seguro, que siempre vale el precio de la entrada. No hay sorpresas, vale, pero tampoco sobresaltos.
Ficha artística
Recital de guitarra de Tomatito
Festival Flamenco de Nîmes 2026
Teatro de Nîmes, Bernadette Lafont
15 de febrero de 2026
Tomatito, guitarra
José del Tomate, segunda guitarra
Kiki Cortiñas y Morenito de Íllora, cante
Joni Cortes, percusiones














































































































