Un viejo escritor solía decir que la aspiración de todo artista debía ser parecerse a la trapecista del circo: esa muchacha que, haciendo cosas dificilísimas en el vacío, jugándose la vida incluso, nunca pierde la sonrisa. Tuve que acordarme de esta anécdota viendo a María Moreno y su Magnificat, el montaje con el que ha concurrido al Festival de Nîmes. Una propuesta estrenada el pasado año en la Bienal de Madrid, y que los espectadores de la Sala Bernadette Lafón vivieron como una verdadera fiesta, con el asombro y el gozo con que un niño celebra las evoluciones de una estrella circense.
Con siete montajes ya a sus espaldas con su compañía, la gaditana demuestra en este nuevo trabajo que cuando una puerta se cierra, otra mejor puede abrirse. Un proyecto frustrado inspirado en la música sacra acabó sugiriéndole la idea de Magnificat, que es el canto que la Virgen María elevó en la visitación de su prima Isabel, estando ambas embarazadas. Pero no crean que esto va de rezar, o no en el sentido en que suelen entenderlo los creyentes. Aquí no hay velas ni incienso, sino lo que parecen los vestigios de una verbena, con sillas invertidas y guirnaldas descolgadas. Parece que la juerga se ha acabado, pero no hará más que empezar…
Ya se sabe que, en Andalucía, lo espiritual y lo físico van entrelazados de un modo indisoluble. Hasta la trágica muerte del Señor y su posterior resurrección vienen envueltas en un halo de fuerza, alegría y sensualidad. Moreno, maravillosamente arropada por sus compañeros, va a jugar también con esos contrastes, mientras despliega un recital de baile de muchísimos quilates. No resulta fácil resumir todos los pasajes por los que este Magnificat nos va llevando sin tregua, pero bien podemos decir que se trata de un periplo alucinante, que tiene no poco de deconstrucción de los códigos flamencos.
«Es mucho mejor emular a la trapecista del circo, sonriendo de oreja a oreja, allá arriba. Así fue como asistimos, boquiabiertos y felices, al triple salto con tirabuzón de María Moreno y sus compañeros»

El juego con el mantón en un silencio que subraya la suprema habilidad de Moreno con este instrumento, como luego hará con los palillos en la potente seguiriya; el vertiginoso duelo de compás con Roberto Jaén, quien por cierto se pegó también una pataíta de categoría; las guitarras de Raúl Cantizano, la flamenca como la eléctrica, prestando un cauce sonoro fundamental para que discurran las distintas temperaturas del montaje; y ese Miguel Lavi que lo canta todo bien, desde un villancico a una saeta de campeonato… Todos participan de un ambiente de comunión poco frecuente, reunidos en un espíritu cómplice, casi familiar, que acaba contagiando al patio de butacas. Cuando queremos darnos cuenta, estamos todos metidos en él, y sin querer que acabe.
Por si todo esto fuera poco, aparece de improviso el arma secreta de Magnificat: esa Rosa Moreno, joven performer isleña, que, parafraseando el titular apócrifo del New York Times, tal vez no canta ni baila, pero en su papel de Isabel imprime al espectáculo una energía y una vis cómica arrolladora. Desde su contrapunto bufo y a la vez tierno, la isleña arrancó carcajadas al respetable con su ametralladora de jaleos flamencos (“¡vamos a acordarnos, María…!”), descargando de paso a Moreno por unos minutos de un protagonismo que debe de ser extenuante.
Toda esta guasa en grandes dosis podría distraernos del enorme mérito que entrañan los números de Magnificat. Pero, en las fiestas, enfatizar la dificultad parece casi una grosería. Es mucho mejor emular a la trapecista del circo, sonriendo de oreja a oreja, allá arriba. Así fue como asistimos, boquiabiertos y felices, al triple salto con tirabuzón de María Moreno y sus compañeros.
Ficha artística
Magnificat, de María Moreno
Festival Flamenco de Nîmes
Teatro de Nîmes, Sala Bernadette Lafon
16 de enero de 2026
María Moreno, baile
Rosa Romero, performance
Raúl Cantizano, guitarra
Miguel Lavi, cante
Roberto Jaén, percusión y palmas













































































































