Siempre les digo a los amigos de la Federación Local de Peñas Flamencas de Jerez que si recogieran todas las actividades del Otoño Flamenco en un mismo cartel, toda España y los aficionados repartidos por el mundo programarían sus vacaciones para venirse a Jerez durante al menos dos fines de semana. ¿Podría llamarse Festival de Jerez en Otoño? Desde septiembre, cuando la vendimia se recibe con olor a nuevo mosto, hasta la llegada de diciembre con las zambombas, las entidades flamencas de la ciudad –doce están federadas– ofrecen recitales y otras actividades que verdaderamente suponen una importante apuesta por la cultura jonda en la ciudad. Mientras muchos se lamentan de que Jerez se mira mucho al ombligo, lo cierto es que todo aquel que lo desea puede disfrutar de estas actuaciones como si fuera un socio más. De hecho, entre los que conforman esas listas, muchos son de fuera de nuestras fronteras y, aunque no participen activamente en el día a día, gustan dedicar una cuota de su sueldo para favorecer el crecimiento de estos sagrarios del compás y el saber escuchar.
Este fin de semana se abrió en la Tertulia Flamenca Pepe Alconchel con la presencia del cantaor jerezano Zarzuelita. No pude estar, tuve que estar presente en el ciclo Los Flamencos de Cádiz hablan… y cantan que acoge la Fundación Unicaja y que tuvo como primer testimonio a atender el de Rebujina, entrevistado por Joaquín López Bustamante (RNE). Lo que me pude reír con la «oja» (ojana/embuste) de este gaditano octogenario con tantas vivencias en su haber.
«Entre algunos titulares de Angelita Gómez mencionamos «las bailaoras no deben ni despeinarse ni enseñar las piernas en el escenario», o «la maestra te puede enseñar la técnica, no a sentir», o «no todo el mundo puede ser maestra de baile, como hoy día, que lo que hay son muchos profesores»»

El sábado comencé la jornada con Angelita Gómez, a la que tuve el honor de entrevistar en el Centro Social La Yerbabuena, bajo la organización de la ACF Las Cadenas. Durante una hora pudimos redescubrir los secretos del baile de Jerez gracias a los pareceres de Angelita. Ella, que siempre fue «la niña» que actuaba con Tío Borrico, El Troncho o El Berza, y que le bailó al corazón seguiriyero de Terremoto, se siente «profeta en mi tierra». Entre algunos de sus titulares podemos mencionar algunos como «las bailaoras no deben ni despeinarse ni enseñar las piernas en el escenario», o «la maestra te puede enseñar la técnica, no a sentir», o «no todo el mundo puede ser maestra de baile, como hoy día, que lo que hay son muchos profesores». Los asistentes saboreaban cada reflexión de quien es Hija Predilecta de la Ciudad de Jerez.
Dos copas de oloroso y para la Peña El Pescaero, cuya sede se encuentra alejada del centro. Pero a cinco minutos en coche te encajas en la zona de la Avenida de Arcos para saludar a los buenos amigos de esta peña, que recibió la visita de Rosario La Reina Gitana, una pianista, una compositora, una artista emocional que suelta por sus dedos, a través de su piano, un puñado de pellizcos por segundo. Es poquísimo habitual encontrar un piano de cola de ese nivel en un escenario como este, de reducido formato. Por lo tanto, es un verdadero lujo. Rosario sonríe y conquista. Es la peña con el nombre de su padre, donde se ha criado, con su gente… Era y fue una tarde especial. Me resultó inolvidable oír e interiorizar notas musicales punzantes e hirientes, aunque ya luego todo es fiesta y su teclado celebra la vida por bulerías.
Seguimos intentando aparcar por San Miguel para pasear por sus calles, ahí muero yo. La Calle Molino de Viento, la más alta de Jerez, llamó a la afición gracias a la Peña La Zúa, que ha elegido el Teatro La Gotera de la Azotea como espacio para dos de los recitales de su ciclo, que por cierto ha titulado Mujeres, Gitanas y Cantaoras. Coral de los Reyes fue la responsable de iniciarlo con la guitarra de Curro Vargas. Lo de Coral es delicadeza, fragilidad, elegancia, preciosa voz, dominio, cercanía, también personalidad, mensaje y color. Mujer de luz, llora sus penas con peina y mantón. Recital de una hora seguida, porque aquí no hay barra, no hace falta que se gane dinero en el ambigú, así que mejor. El sitio es ideal, me recuerda a esas salas madrileñas con fondo negro en la que cabe la solemnidad y el respeto.
«Lo de Coral de los reyes es delicadeza, fragilidad, elegancia, preciosa voz, dominio, cercanía, también personalidad, mensaje y color. Mujer de luz, llora sus penas con peina y mantón»

Y de ahí, para Santiago, Peña Tío José de Paula, para presentar a Luis Perdiguero, que formó el taco con Antonio Higuero. Lo cuenta en expoflamenco la compañera Estela Zatania. Me gusta corroborar que Luis dejó una gran sensación y dio «mis tripas» para que el sello Paulera quedara patentado en cada corazón. Lo de Higuero… Jerez en cada cuerda. Fue todo corazón, largo en ejecución por soleá, sobre todo, tientos y alegrías. Público en pie y venga compás para cerrar con El Uño y Chicharito al baile.
Nos quedamos después de fiesta con Enrique El Zambo, Juañares El Zambo, Domingo Rubichi, Abraham El Zambo y una serie de jóvenes que llegan para coger el legado. Sobre las tres de la mañana atravesamos el Angostillo de Santiago, la calle Moraíto Chico y la calle Marqués de Cádiz hasta llegar a nuestro destino… junto a Juañares del Zambo. Qué alegría más grande. ♦









































































