«Lo que hizo Camarón era tradicional. Nosotros creamos el Nuevo Flamenco». Así de tajante fue Lole Montoya en la mesa redonda que conmemoraba la lluviosa mañana del miércoles 5 de noviembre en la sede sevillana del Instituto Andaluz del Flamenco el medio siglo de la publicación del mítico disco Nuevo día de Lole y Manuel. Cincuenta años lleva esta gitana siendo moderna. Diez lustros generando aficionaos que entran por la puerta de El Tardón a sentir los repelucos de lo jondo. Porque esto también lo es, por más que fuera revolucionario en su tiempo. Y ahora.
Eran dos jóvenes que se salían del tiesto ubicándose en la herejía de la ortodoxia. Bendito sacrilegio el que cometieron. Porque con su Nuevo día amaneció la frescura de una voz y una guitarra. Perdón. Y los versos «del poeta más fino que ha parío Sevilla». Hablamos de Juan Manuel Flores, que no escribía para otros «porque nadie sabe entender mis letras como lo hace Manuel». Incluso rehuía de ser autor. Esta terna de artistas, amigos del barrio, compañeros del colegio, tabernas y buenos ratos, conformaron desde su primer trabajo el Origen de una leyenda, como se aventuraron sin saber a dejarlo escrito en el subtítulo del disco. El asunto fue fluyendo. Luego acabaron grabando casi sin querer y pisando los mejores escenarios, zamarreando las mentalidades tras la dictadura, marcando un antes y un después en la historia del flamenco. Pero disfrutaban con naturalidad de lo que hacían. El público también.
Manuel Curao se encargó de glosar a los artistas y su obra, además de moderar la mesa y entrevistar con maestría a Lole Montoya, Angelita Montoya, Jesús Molina –mánager de Lole y Manuel– y Juan Manuel Flores hijo. Luis Ybarra, actual director de La Bienal de Flamenco de Sevilla, se unió al encuentro.
«Muchos datos, reflexiones y anécdotas sirvieron de antesala de la actuación el jueves 6 de noviembre en la ensolerada Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla con el cante de Alba Molina, Angelita y Lole Montoya. (…) Todo ello para celebrar el cincuentenario de un Nuevo día que abrió los senderos del flamenco inundándolos de colores»
Lole narró sus comienzos desde que iba a recibir clases de baile en la academia de Enrique El Cojo y daba sus primeros pasos en los tablaos hasta que saborearon el éxito en sus carreras. Rompieron la estética imperante vistiendo como eran, presentándose sin músicos, llamando conciertos a sus recitales, gestionando su trayectoria con representante artístico propio, formando pareja indisoluble –un dúo–, con Juan Manuel Flores a la sombra y su delicada pluma, además de reventar los escenarios con un género musical impregnado de influencias árabes, egipcias y roqueras. Manuel fue un adelantado. Ya había probado con el grupo Smash y acabó permitiendo la entrada de un melotrón en el disco. Una especie de sintetizador. Aunque no le hizo demasiada gracia. Distinta fue la colaboración de Gualberto con el sitar.
«Manuel, que llama Pulpón», le dijo un día su suegra La Negra. «Dile que estamos ensayando». A lo que ella respondió: «Los ensayos no dan de comer». Esto era solo un gesto que anticipó los innumerables contratos con cláusulas concretas que rubricó el reputado representante. «Lole y Manuel eran los únicos a los que Pulpón les firmaba con las condiciones que ellos ponían», apuntó Jesús Molina, que dio detalles que retrataban la singularidad de los trianeros a los que iluminaban con un cañón de luz que solo llevaba Jagger en sus espectáculos y que costó ocho millones y medio de pesetas. También tendían la alfombra de su casa para que no hubiera pisadas sobre la tarima, cuidando hasta el último detalle.
Disfrutamos de más de hora y media de amena charla, preguntas, risas y respuestas en la que tampoco faltó el cante. Lole se entonó por lo bajini con un fandango por soleá recordando las hechuras de Fernanda de Utrera cuando rajaba su versión de El Curilla de Alcalá.
Muchos datos, reflexiones y anécdotas sirvieron de antesala de la actuación que tendrá lugar hoy, jueves 6 de noviembre, en la ensolerada Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla con el cante de Alba Molina, Angelita y Lole Montoya –que será entrevistada por Ángeles Cruzado–, con nada más y nada menos que el acompañamiento de cinco guitarras: las de Joselito Acedo, Diego del Morao, Manuel de la Luz, Carlos León y Manuel Roja, y la percusión de Francisco Molina. Todo ello para celebrar el cincuentenario de un Nuevo día que abrió los senderos del flamenco inundándolos de colores.























































































