Me gusta el baile de Manuela Carpio. Sí, lo reconozco y lo digo sin ambages. No busquen en ella coreografías elaboradas, discursos anodinos ni propuestas con libros de instrucciones. A poco que la miras a los ojos te das cuenta de que todo lo que entrega es verdad. Yo supe a lo que venía: a restregarme el baile por el baile, al gozo de la gitanería y a disfrutar de lo que por estos tiempos está en peligro de extinción. La Carpio formó el taco.
Sé que a veces me reprueban porque soy un crítico disfrutón: no me pierdo una juerga. Y no tengo reparo en pegarle un abrazo a los artistas con los que mantengo cierta amistad, lo que algunos llaman compadreo. Pero tampoco hipoteco mis críticas por ello. No me escondo, me da igual. Para bien o para mal.
Dicho esto, vayamos al grano. Primero lo malo. O lo menos bueno. O lo mejorable, según se mire. Manuela eligió un vestuario pintoresco o chillón para bailar por soleá, según los gustos. Y se comentó en los corrillos de aficionaos. Como también se hablaba del ‘ruido’ del atrás. Aun así, Manuela y su gente zarandearon la peña, que se volcó jaleándola y colmándola de oles a espuertas con cada uno de los gestos de enjundia que derramó sobre las ensoleradas tablas de Torres Macarena. Era el primer día de baile tras el verano, no cabía un alfiler. Había ganas. Y Manuela Carpio salió por la puerta grande con su faena bien hecha.
«Manuela Carpio supo pararse en los maderos con la suntuosidad solearera, paseando con gallardía y el rostro compungío. Se aferró al clasicismo moreno y no titubeó con experimentos modernos. Bailó como está escrito, pegaíta a los cánones tradicionales, flamenca y gitana. Nada más»
Juan Requena la acompañó a la guitarra, sobrao de compás, con falsetas flamenquísimas y pulcritud. Al cante, potente, con soniquete y un torrente exagerao estuvo Manuel Tañé. Además del gañote jondo, rancio y con paladar de Miguel Lavi, que se marcó un seguiriyón antológico que quedará para la historia del templo del flamenco macareno. Sobrecogió al público, que se puso en pie en medio del espectáculo para abrazarlo con una tremenda y calurosa ovación. Duró tres o cuatro días. No había pasado antes. A las palmas Iván de La Manuela, que tuvo su momento en la pataíta de arte y con su cante arrollador evocando hasta el remedo los aires de El Chaqueta; e Israel de Juanillorro, que también se pegó su patá. Además de Juanillorro chico, un chavalón del que disfruta Manuela cuando se da su vueltecita para que vaya probando los escenarios.
Abrió Requena con un solo de guitarra cuajao de sensibilidad. Con la cejilla al uno le faltó mástil para darle rienda suelta a la dulzura. Luego cantó Tañé probándose en la bulería por soleá, luciendo su vozarrón, cosiéndole un fandango. Lavi se templó sin gritos por soleá, arañando en cada tercio y arrastrando con lentitud el cante viejo. Ahí bailó Manuela. Prosiguió Lavi con la seguiriya en mayúsculas, mascando las fatigas que fue rebañándose desde los centros para empujarlas a su nuez de terruños de albariza y asestarnos puñalaítas dolientes de lamentos seguiriyeros. Jirió mucho, punto. Y después llegó de Jerez el jolgorio por bulerías con un fin de fiesta rico en el que destacó la intervención de Iván Carpio al cante, con empaque y trapío.
Manuela supo pararse en los maderos con la suntuosidad solearera, paseando con gallardía y el rostro compungío. Se aferró al clasicismo moreno y no titubeó con experimentos modernos. Bailó como está escrito, pegaíta a los cánones tradicionales, flamenca y gitana. Nada más. Después hizo lo propio por bulerías, con los contoneos gustosos, el taconeo que se requiere y el braceo de siempre. Los marcajes y replantes contundentes, las figuras que se esperan, los movimientos del vestío que seducen… fueron los ingredientes del majao esencial que le dan el sabor a su baile. Es lo que, dentro de la aparente sencillez, provocó junto a las palmas, jaleos y el arrullo ardiente del cuadro que la acompañaba, que su paso por los maderos de la peña se convirtiera en la fiesta infinita.
Ficha artística
Recital de baile de Manuela Carpio
Peña Flamenca Torres Macarena, Sevilla
10 de septiembre de 2025
Baile: Manuela Carpio
Cante: Manuel Tañé y Miguel Lavi
Guitarra: Juan Requena
Palmas: Iván de La Manuela e Israel de Juanillorro
Artista invitado: Juanillorro chico
















































































