Tras dos semanas de placeres jondos, unos con sofisticación, los alegres, y otros de pellizquitos apretaos, llegó con desparpajo a los maderos de la Peña Flamenca Torres Macarena la joven cantaora Lela Soto, derramando age, sonrisas y espontaneidad en un recital preñao de frescura, gitanería y arrojo.
La acompañó a la guitarra Rubén Martínez, que, a juzgar por la mijita de mástil donde tuvo que encajarle el acompañamiento, le faltó poco para hacerle las falsetas silbando. Y es que Lela se estrujó el gañote con la cejilla al 7 o al 9. Mientras otros cantan aliviaos, Lela se fajó las entretelas y empujó sin romperse con la misma valentía que giró en los melismas hacia soníos nuevos que hacen de su flamenco una propuesta actual, muy gitana y particular que transita sobre la reinterpretación respetuosa de la ortodoxia que le corre por las venas. Se lo compro. Pero permitidme la única pega: con medio tonito o un tono menos, más mediosa, quizás estaría mejor, sin alcanzar los límites de la estridencia, para lo que le faltó un comino, porque no tiene una voz gorda, sino elegante, fina y acarameladamente flamenca que pasea a su antojo por las octavas altas. Aun así, se coló en mis carnes recorriéndome la piel, no ya para hincarme las uñas, sino para endiñarme algunos arañones suaves y sin duda alguna, disfrutar de su cante, sus gestos, su baile, su cara y su extraordinaria naturalidad. No tengo el placer de conocerla en persona, pero transparentó ser un cachito de pan al que a uno le entran ganas de cogerle los carrillos. Esas cosas se notan.
«Lela Soto hilvanó momentitos tiernos y sensibles con los picarones en los tientos tangos, al bamboleo propio que le pega al asunto. Se quejó canastera y jugó con las melodías trayéndoselas a terrenos actuales. Como se atrevió a hacerlo también reinventándose la milonga de Chacón sin caer en lo osado»
Rubén estuvo casi mejor que nunca, evidenciándose en sus cuerdas la progresión que dan las tablas y servir al lado de cantaores como El Chanquita o la propia Lela, contagiándose del soniquete jerezano. No lució por su virtuosismo. Más bien por la musicalidad y por arrullar a la cantaora dándole las respuestas justas, recogiéndola en su sitio. Resultón y más que digno fue como lo viví.
Lela se mostró visiblemente emocionada, con una entrega absoluta y agradecida por poder regalar su arte en el ensolerado entarimao del templo del flamenco sevillano. Con Rubén a la bajañí y las buenas palmas de Reyes Moreno y Juana de los Reyes, risueñas y acompasás, conformaron el cuadro que echó el cerrojo a la Semana de Pastora soplando aires frescos.
Con esas abrió por bambera, sin llegar a acancionar la cosa, pero buscando los registros de hoy en los que encontrarse a gusto. Comenzó a endulzar el guirlache, haciendo suyas las mecías, agradando. «Esto impone». La responsabilidad no le impidió paladear los tercios por granaína de Vallejo y entroncar con empaque la malagueña de El Mellizo. Señaló desde el tacón al flequillo que vino cargaíta con un soniquetazo de la casa para meterse en la bulería por soleá como un renuevo caliente de los ecos albarizuelos. Hilvanó momentitos tiernos y sensibles con los picarones en los tientos tangos, al bamboleo propio que le pega al asunto. Se quejó canastera y jugó con las melodías trayéndoselas a terrenos actuales. Como se atrevió a hacerlo también reinventándose la milonga de Chacón sin caer en lo osado porque se traslucía en las formas el respeto en sus probaturas. Se apoderó del lamento seguiriyero para echar las asaúras, despellejándose en cada cuerpo masticando el cante, coronando con enjundia en el macho de cierre. Quiso echar el pestillo por bulerías, rebosante de gusto y compás, rematás con el cuplé de Triniá. Fue todo un espectáculo, con replantito incluido. Pero los incesantes aplausos obligaron al bis y Lela abandonó las tesituras altas para escarbarse los centros en unos cuantos fandangazos bien tiraos que supieron a miel sobre hojuelas.
Ficha artística
Recital de cante de Lela Soto
VIII Semana Cultural de Pastora Pavón
Peña Flamenca Torres Macarena, Sevilla
29 de noviembre de 2025
Cante: Lela Soto
Guitarra: Rubén Martínez
Palmas: Reyes Moreno y Juana de los Reyes















































































