Aquí en ExpoFlamenco hemos asistido telemáticamente al simposio Digital Duende de la prestigiosísima Universidad de Stanford (California), que fue organizado por el Flamenco Cardenal y Flamenco Arts International (FAI). No dudamos en absoluto en decir en voz alta nuestro más encarecido ¡olé! por un evento que comparte nuestra visión de unir a académicos, aficionados y artistas para explorar lo hondo desde diversas perspectivas.
Todo comenzó con unas palabras de las fundadoras del FAI, Isabel del Día y Marina Elana, seguidas por las de la profesora de etnomusicología, la Dra. Ioanida Costache. La profesora dejó claro que el propósito del simposio no fue meramente abordar artículos académicos y acudir a actuaciones relacionadas con la transmisión del flamenco en la época digital –el hilo conductor del encuentro–, sino que fue, en sus propias palabras, «[crear] un espacio donde podamos escuchar con atención las historias y los afectos que porta el flamenco, donde se centren las perspectivas y los saberes romaníes, y del que salgamos con compromisos concretos para apoyar a investigadores y artistas en la construcción de proyectos con las comunidades gitanas, y no simplemente sobre ellas».
El director teatral, gestor cultural e investigador Miguel Ángel Vargas unió sus habilidades teatrales con su profundo conocimiento histórico para hacer eco de los retos de la era digital y evitar que se borre o blanquee (otra vez) el pueblo gitano de la historia del flamenco, en la mesa titulada Recording erasure.
Sin embargo, en esta misma mesa también vimos el poder tecnológico de salvaguardar del abismo del olvido historias, como nos hizo ver la Dra. Jeanne d’Arc Simone Casas Panouze en su ponencia Archivos en movimiento. Memorias digitales de bailarinas puertorriqueñas, en la cual compartía información recopilada en la investigación de su tesis doctoral que incluía documentación de Juan Ramon Jiménez recitando poesía en un recital flamenco en Puerto Rico, así como fotos, testimonios y recortes periodísticos de unas cuantas bailaoras puertorriqueñas hasta ahora olvidadas en la historiografía.
Las oportunidades para las humanidades que presentan las nuevas herramientas tecnológicas fueron demostradas de manera fantástica por una de las directoras académicas de Digital Duende, la Dra. Sara Arribas Colmenar, que convierte documentos históricos del Concurso del 22 en una instalación tangible de arte de datos utilizando un Social Network Analysis, lo que le permitía exhibir de forma innovadora cómo las mujeres fueron ninguneadas en aquel famosísimo acontecimiento histórico del flamenco. Igualmente, nos ha parecido fascinante la cartografía digital de la trayectoria profesional de la bailaora Antonia Mercé, diseñada usando un Cloud Based Geographical System por investigadores del CSIC, capitaneados por la Dra. Idoia Murga-Castro. Por no mencionar la base de datos de letras flamencas presentada por otra de las directoras académicas del simposio, Tania Arabelle Flores, así como por Alfonso Cid, la Dra. Jeanne d’arc Simone Casas Panouze y Jeremy Inthisane.
Para acabar el primer día, asistimos a la mesa Raíces y tecnología, que abrió la Dra. Erica Acevedo-Ontiveros con una magnífica conferencia escénica: Chicanx Flamencos en Nuevo Mexico con Yjastros and the Miss Indian Pageant. En ningún momento habló de Fernando Quiñones, pero mientras narraba cómo el flamenco se expresa como algo propio en tierras del antiguo imperio español, cómo une culturas chicanas e indígenas en el powwow más grande del mundo, creando así nuevos lenguajes escénicos y artísticos, nuevos colores del infinito tejido cultural que es el flamenco, oímos los ecos de aquel chiclanero escritor/cantaor: «La pureza del flamenco es su evolución».
«Desde ExpoFlamenco agradecemos a los organizadores y participantes del Digital Duende por recordarnos la importancia de estas colaboraciones internacionales tan necesarias para una expresión artística cuya historiografía es sumamente incompleta, algo que no se puede rectificar trabajando solo»

El segundo día del simposio comenzó con el Dr. Alberto Romero Ferrer, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Cádiz y Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos por su libro Lola Flores. Cultura popular, memoria sentimental e historia del espectáculo. Nos deleitó con un análisis del patrimonio flamenco digitalizado de Lola Flores y Manolo Caracol. Resultaron particularmente fascinantes sus comentarios sobre los carteles del espectáculo La Zambra, realizados –sorprendentemente– por José Caballero, que había sido uno de los escenógrafos de Federico García Lorca y que, por motivos económicos, no pudo exiliarse como la mayoría de la intelectualidad republicana después de la Guerra Civil. Romero Ferrer nos hizo ver cómo una mirada atenta a estos carteles revela conexiones y puentes entre el flamenquismo cultural de antes de la guerra y un flamenco menos culto de los años cuarenta y cincuenta cuyo testigo recogían Lola Flores, Manolo Caracol y otros artistas con una gran proyección, a pesar de la fractura de la Guerra Civil, el exilio y la censura férrea del primer franquismo.
Después tomó la palabra la Dra. María Jesús López Lorenzo, con la comunicación Contra viento y marea: mujeres en las primeras grabaciones del flamenco, en la cual navegó por unas 20.000 grabaciones flamencas de los 630.000 documentos sonoros conservados en la Biblioteca Nacional de España. Enfatizó cómo solo un 10 por ciento de las grabaciones flamencas están protagonizadas por mujeres y cómo, a pesar de la monolítica sombra patriarcal que siempre ha oscurecido este género artístico, hubo mujeres valientes que arrojaron luz sobre la sociedad por mor de su cante, abriendo también el camino para artistas aún no nacidas.
Para cerrar la primera mesa, el Dr. José Miguel Hernández Jaramillo y la Dra. Lénica Reyes Zúñiga nos hablaron de la importancia de las variantes de los palos en el flamenco, así como de la naturaleza arbitraria que, con frecuencia, puede determinar su taxonomía. Por tanto, como nos mostraron con ejemplos nítidos sobre la petenera y sus 23 variantes, empleando el software Paradigmus y la metodología de análisis paradigmático musical, es posible identificar variantes con precisión, algo que merece la pena escuchar de sus propias voces en su pódcast Sonidos olvidados del flamenco.
El simposio siguió con charlas de tocaores que también son investigadores. El primero fue el Dr. Pedro Ordóñez-Eslava, profesor titular de Musicología de la Universidad de Granada, donde además coordina el Máster Universitario en Investigación y Análisis del Flamenco. Presentó Cuerpo-sangre-raíz: guitarra expandida en el flamenco contemporáneo, una [no]ponencia en la que indagó en el universo digital para vislumbrar su propio universo íntimo guitarrístico, hecho de miles de raíces y colores. Negó así la posibilidad de una raíz única y reconceptualizó constructos tan problemáticos en la actualidad como la pureza de la sangre, en una exposición que unía lo artístico y la investigación de forma innovadora y que despertó un gran interés en la audiencia. Le siguió José Torres Vicente, guitarrista, compositor, productor e investigador, quien también nos invitó a contemplar nuevas formas de pensar en el flamenco desde la perspectiva de la creación contemporánea en su ponencia titulada Flamenco de Cuartito: Lo-Fi, DIY y los fantasmas de los futuros perdidos del Flamenco.
El simposio siguió con nadie menos que la bailaora iconoclasta –que ha triunfado en todos los escenarios del mundo– Rocío Molina, quien se conectaba al Digital Duende telemáticamente desde Málaga. Su visión artística, su mente abierta y su radical libertad fueron expresadas maestralmente mediante una exposición oral exquisita, que hizo mucho para dar forma a la identidad del simposio mientras respondía con tranquilidad a las preguntas de los participantes.
¿Se puede seguir a Rocío Molina? Las últimas comunicaciones nos mostraron que sí, aunque resulta difícil. Fue un elegante trabajo el realizado por Julie Galle y Delilah Buitrón en su ponencia titulada Osmosis en línea: Métodos híbridos para enseñar flamenco y transmitir la expresión; por el Dr. Yuko Aoyama y Wen Ting Ooi con su Tecnología, identidad y estética transcultural de los aficionados globales al flamenco; y por la Dra. Theresa Goldbach en su ponencia titulada Un tiro al aire: distanciamiento digital, pedagogía y el sentido de lugar en el flamenco.
Agradecimos, desde aquí en ExpoFlamenco, a los organizadores y participantes del Digital Duende por recordarnos la importancia de estas colaboraciones internacionales tan necesarias para una expresión artística cuya historiografía es sumamente incompleta, algo que no se puede rectificar trabajando solo: el universo académico del flamenco es demasiado inmenso para navegar solo. El diálogo internacional es la única manera de abordarlo. Saber escuchar es un arte y una necesidad cada vez más acuciante en el flamenco y en el resto de la humanidad. ♦






































































