Así de caprichosas como las mareas son las embestidas de El Pele. No es matemático. Lo mismo un día no engancha que otro te revuelca como lo hizo en el Festival Flamenco Arranque Roteño. Tuvo su noche de inspiración. Cantó a gusto y transmitió zarandeando las telillas del corazoncito de los aficionaos cabales. Este gitano cordobés se coronó en Rota templándose como le dio la real gana. Porque sabe, porque puede y porque quiere. Compartió el protagonismo del cartel con el jerezano Luis El Zambo, que derrochó maestría a raudales, el sabor, la espontaneidad, sabiduría y el leco inconfundible de los metales fundíos de las dos estirpes que le corren por las venas: Fernández y Soto. ¡Casi na! Fueron dos titanes que hicieron vibrar al graderío que gozó de un certamen henchido de personalidad creadora, cada uno en sus registros y con paladares distintos para el deleite de los flamencos.
Completaron el festival la bailaora María Távora y su cuadro, y la cantaora Montse Cortés, conformando un elenco heterogéneo para cubrir un amplio abanico de gustos.
Con media hora de retraso y después de que el público presenciara la prueba de sonido, rompió la brisa la palabra lustrosa del amigo y compañero Juan Garrido, sin duda uno de los mejores comunicadores del flamenco, que viene presentando con desparpajo y dinamismo un buen puñao de festivales que tienen el acierto de marcar su número para estos menesteres.
«El Pele me rajó las carnes cuando se quejó por seguiriya, metiendo el dedo en la herida hasta empujar la sangre a su garganta, que cerró el lamento con el macho de Los Puertos, soltando los cabos. De absoluta genialidad creadora fueron sus cantiñas, donde impuso su propio sello a cada una de las estrofas que entonó. Sublime, magistral»
Abrió el baile, algo poco usual. Pero quisieron guardar el plato fuerte para la última intervención, como sí es de costumbre. Con la guitarra acompasá de Joselito Pérez, el cante de bronce añejo de El Pechuguita y los melismas trenzaos de Manuel de Gines pisó arropada el reducido entarimao María Távora. Una ristra de cantiñas en las gargantas bien timbrás de los cantaores animaron los lunares del vestío y el mantón de la bailaora sevillana a desatar el compás y espurrear la sal de Cádiz con guiños a Lebrija con las variantes de Pinini y también a Utrera. Los tangos intermediaron durante el cambio de vestuario para el lucimiento de El Pechuguita y Manuel. Y subió el negro solemne de la soleá a los maderos donde buscó la intensidad en la interpretación la joven bailaora, que danzó a los tercios de La Andonda, El Machango, La Roezna… y al remate por bulerías. María ofreció un recital más que digno, anclado en el clasicismo, muy flamenco. Le bailó al cante y se entregó, dibujando las figuras con todo el cuerpo sin la supremacía de los pies, con el gesto, el braceo y la naturalidad de pose oportunos.
El Pele formó el taco. Desde que abrió la boca hasta que se despidió del respetable no hizo más que pegar pellizcos. La guitarra de Niño Seve lo llevó mejor que en brazos, con una pulcritud envidiable y una pulsación potente y rotunda. Trémolos limpios, afinaciones jondas que buscaban otros tonos en el bordón, picados vertiginosos, armónicos con sonoridad de aplomo, una espuerta de compás y otras tantas de flamencura fueron los ingredientes que le dieron a la «ensalá» de cantes de El Pele el sostén imprescindible para descollar por las alturas. «Seve, no te cambio ni por todo el oro del moro», espetó el cordobés alabando el toque de su guitarrista. A las palmas lo escudaron Manuel Bellido y Manuel González.
Principió como a él le gusta, caracoleando. Y después rizó los mimbres de su prodigiosa garganta por malagueña, con bajos llenos y llorados, y altos valientes cargados de calidad interpretativa, sin remedos. No se parece a nadie, por más que hurgara en los aires de la doble de El Mellizo o la de La Trini. Luego ligó por abandolaos a su antojo, comiéndose los tiempos, entrando y saliendo de las vereas verdiales a voluntad, sabiéndose conocedor de todos los rincones por los que iba transitando con su nuez. Me rajó las carnes cuando se quejó por seguiriya, metiendo el dedo en la herida hasta empujar la sangre a su garganta, que cerró el lamento con el macho de Los Puertos, soltando los cabos. De absoluta genialidad creadora fueron sus cantiñas, donde impuso su propio sello a cada una de las estrofas que entonó. Sublime, magistral. Les puso el cerrojo olvidándose de la megafonía, al aire, con versos de Alberti –si mi voz muriera en tierra–. Y se quiso ir por soleá, su soleá. ¡Qué amplitud de registros tonales! Aunque cantara las variantes tradicionales las tamizó por su bendito tragaero reinventándoselas sin salirse del tiesto. Dispuesto a cerrar la puerta encajando en esos compases la toná, el público enardecido le pidió otra. Y como estaba disfrutando no se hizo de rogar para regalar una pincelá por bulerías con pataíta incluida. Fue la actuación memorable de un maestro que cuando le da el siroco arrebata los oles de cuajo.
«Luis cantó pa reventá de bien. No se guardó na. Derramó la maestría y el leco del flamenco vivencial, de la universidad de la juerga y los amaneceres, de las borracheras de arte, del cante mamao. Se le transparentó la querencia en recuerdo de María Bala, Tío Borrico o El Sordera. Pero Luis sonó a Luis»
A la intervención de Montse Cortés le hubieran venido bien unos palmeros. Solo la arropó la guitarra de Julio Cortés, que estuvo correcta, al igual que el cante de Montse. A pesar de poseer una voz flamenquísima y enjaretar un repertorio al que no pude ponerle pegas, su paso me resultó tedioso y tibio, sin arañones que dolieran ni caricias de escalofríos. Engarzó un sabroso surtido de variantes en la soleá por bulería. Prosiguió por cantiñas parándose en Cádiz, Lebrija y Córdoba. Se dulcificó aun más en la vidalita. Casi me atrapa en la seguiriya que comenzó curiosamente con el reniego y culminó con la toná liviana de Diego El Lebrijano con indiscutible entrega. Y se fue por tangos peleándose en ocasiones con el compás.
«Si el libro de la bulería tiene diez capítulos uno de ellos es de El Zambo», sentenció con firmeza Juan Garrido. Y así es. «El flamenco necesitaba a Luis para aprender de sus metales». Juan se deshizo en merecidos halagos hacia El Zambo, uno de los últimos bastiones del cante de sabor y esencia de Jerez que cada vez que se rebusca en los centros nos colma de gloria bendita. Llegó la primera bulería de la noche y empezó el revuelo. Con la guitarra acampaná de falsetas rancias de Domingo Rubichi y las palmas de Luis de Rebeco y Ali de la Tota se dio la celebración del ritual del compás. Luis cantó pa reventá de bien. No se guardó na. Derramó la maestría y el leco del flamenco vivencial, de la universidad de la juerga y los amaneceres, de las borracheras de arte, del cante mamao. Se le transparentó la querencia en recuerdo de María Bala, Tío Borrico o El Sordera. Pero Luis sonó a Luis. Porque le emanó de su boca la bulería pa escuchá como el que pestañea. Asestó puñalaítas por fandangos siguiendo a su forma los ecos chocolateros. Reincidió con paladar en la bulería. Y cuando subieron Montse y Távora para el fin de fiesta se le antojó la seguiriya, las sentó a su vera y arrasó mangándole lagrimones a los ojazos de sus hijas y unos cuantos aficionaos a los que dejó el izquierdo a jirones. Hirió el llanto seguiriyero de El Zambo, que si le hubiera valido se queda allí «hasta que llegara el lechero». María le bailó por bulerías. Y Ali también, con más age si cabe que tocando las palmas. El Zambo vino y se fue sobrao, dejando el regusto de su apellido perfumando el aire de su segunda casa, Rota, para los anales de la historia del Arranque.
Ficha artística
XLII Festival Flamenco Arranque Roteño
Patio del C.P. Maestro Eduardo Lobillo
Rota, Cádiz
9 de agosto de 2025
Baile: María Távora
Cante: El Pechuguita y Manuel de Gines
Guitarra: Joselito Pérez
Cante: El Pele
Guitarra: Niño Seve
Palmas: Manuel Bellido y Manuel González
Cante: Montse Cortés
Guitarra: Julio Cortés
Cante: Luis El Zambo
Guitarra: Domingo Rubichi
Palmas: Luis de Rebeco y Ali de la Tota



















































































































