Hay una frase que se escucha de vez en cuando al conversar sobre unos u otros cantaores que nos transmiten más o menos: «El cante no cabe en el papel». Y lo cierto es que es una frase que sentencia, como la letra de un fandango, toda una historia, una novela escrita en cinco versos. O trasladado al análisis o crónica de un recital, una buena forma de decir que quien ha cantado lo ha ha hecho más allá de los límites de la música, invitando a que el público sienta algo que va más allá de una simple melodía o una simple copla.
Algo parecido sintió el público que se reunió en la Peña La Platería (Granada) para escuchar al jerezano Ezequiel Benítez, que vino acompañado de la guitarra de Paco León. Ezequiel es algo más que un obrero del cante. Un trabajador que con sus formas, con su impronta, con su personalidad y con su capacidad de llegar, ha conseguido hacerse un hueco en la mayoría de eventos flamencos, véase festivales, peñas, teatros, etc. En los tiempos que corren, lo más difícil para un cantaor es no parecerse a nadie, ser personal y, sobre todo, tener repertorio propio. Si bien, la libertad que la flamencología otorga a la creación de nuevos estilos es compleja, sólo queda innovar en las letras y en las formas. Y Ezequiel por ahí va muy bien. Va bien porque, como compositor, asume la responsabilidad de aportar en cada cante coplas que encajan a la perfección con cada uno. Que canta por seguiriyas, ahí están la muerte, la tristeza y la pena. Que canta por alegrías, aparece la jarana. Que canta por fandangos, aparecen las sentencias, las odas al amor o el recuerdo al amigo fallecido.
La guitarra de Paco León es justa y fina, acompaña sin molestar y arropando el cante en su justa medida, sin estorbar, haciendo crecer el cante sin notarse. Y eso es difícil, porque hay que saberse ser escudero cuando se acompaña al cante y Paco lo sabe y lo cumple. Por eso discreto y preciso a la par que enorme cuando tiene que meter una falseta.
Ezequiel gusta a todos. Se gusta a sí mismo. Y eso es necesario. Su voz limpia, entendible y flamenca hace que los cantes se disfruten por quienes son exigentes y por quienes son neófitos. Arrancó sin timidez por soleá, meciendo los tercios viajando de Alcalá a Cádiz y a Lebrija para rematar por fandangos en 12 tiempos. De lo mejor del recital fue la renovación literaria de este. Todo de cuño propio, salvo algún detalle de la bulería del final, pero qué alegría cuando se canta por alegrías y todo es fresco, nuevo, pero sonando a tradición.
«Ezequiel gusta a todos. Se gusta a sí mismo. Y eso es necesario. Su voz limpia, entendible y flamenca hace que los cantes se disfruten por quienes son exigentes y por quienes son neófitos»
Sorprendió cantando por trillas, con acompañamiento de guitarra, por medio, que por momentos se iba a seguiriya y volvía al tempo libre de la besana tempranera o se arrimaba al toque abandolao con aire de bulería lenta. Hizo seguidamente malagueñas, dedicadas a un amigo fallecido, y remate por abandolaos. Si ya estaba templado, acabó de venirse arriba en la seguiriya, las de su tierra, el cante cortito y explosivo, el que traspasa el alma. ¡Cómo cantó la de Tío José de Paula! Y cómo remató con la del Tuerto la Peña. Bien valieron un potosí.
Ezequiel consiguió que el público al unísono estuviese de acuerdo en todo. Porque La Platería es una peña histórica, añeja, solvente, pero fría a la hora de dar calor al artista. Cuesta mucho sacar un ole. Y no porque el artista no lo provoque, sino porque a los aficionados no les sale. Y esa noche salieron los que no han salido en los meses anteriores. Menos mal. Porque el artista necesita el calor de quien le escucha para sentirse pleno y sentir la necesidad de sacar todo lo que lleva dentro. Si no, apaga y vámonos.
Hizo una tanda de fandangos y remató la noche por bulerías, las cortas de Jerez, las de El Chozas, ecos sonoros lejanos de Alfonso del Gaspar, y las de Cádiz, las juguetonas que invitan a bailar, como así hizo.
Antes de irse, y encontrándose a gustito, regaló un fandango y el villancico del Niño Gloria con el público en pie cantando y haciendo compás. He ahí parte del éxito, enganchar al público y hacerlo sentirse protagonista. Y en esas, Ezequiel sabe lo que hace.
Ficha artística
Recital de cante de Ezequiel Benítez
Peña La Platería, Granada
29 de noviembre de 2025
Cante: Ezequiel Benítez
Guitarra: Paco León.





































































