En el ámbito de las peñas flamencas, La Platería, por su historia, su trascendencia, su antigüedad, su trato y cuidado al artista, ha destacado históricamente Por eso, entidades como esta tienen el deber y la obligación de programar en altas cotas de calidad. Históricamente así ha sido y, aunque con altibajos en la actualidad, mantiene una línea de flote media. El último trimestre del año, antes de los tradicionales actos navideños, ha cerrado su ciclo con la actuación de David de Jacoba y Carlos de Jacoba. Pocas presentaciones caben de tan insignes buques flamencos. De David tan sólo con saber que ha estado de gira varios años con Paco de Lucía anticipa su calidad cantaora. Carlos, como una hormiguita, ha ido labrándose su camino, escalando poquito a poco y asentando las bases de un toque medido, personal y clásico en el acompañamiento al cante.
Como en cualquier escenario, son los artistas los protagonistas y siempre deben serlo, nadie más: el resto son adláteres que deben pasar desapercibidos y no buscar protagonismo inocuo que nada aporta. Por eso, cuando se suben al escenario David y Carlos es cuando debe empezar el espectáculo y no antes.
«Ya con las cuerdas vocales calientes, David de Jacoba desgranó unos tientos de manual, me atrevería a decir que lo mejor del recital junto con la seguiriya posterior. Porque por tientos se rebuscó y echó lo que tenía dentro. Venido arriba, marcó los tiempos y su eco superó a su voz»
Arrancaron tímidos oles en la soleá con la que David encaró un recital de más de una hora de duración, con un repertorio bien elegido y de corte clásico pero con letras renovadas a cada instante. La timidez de la persona la trasladó al cante, al menos hasta la mitad del recital. Fue de menos a mas. Como decía, la soleá fue sutileza, un bálsamo de cante bordado en hilo fino, de oro, que fue convirtiéndose en ovillo, quizás poco visible y grueso hasta los tientos en la mitad del recital. Porque antes cantó por taranto y taranta (la de La Gabriela) poniendo a Camarón en modo ON, pero aportando una sensibilidad personal a cada tercio. Continuó por cantiñas y alegrías, cogiendo y quitando hilo del ovillo. Ciertamente, David es un cantaor con eco camaronero del que no puede ni quiere escapar. Pero de toda esa pléyade de imitadores y copiadores del de San Fernando, David es el único que dejó de serlo hace tiempo aunque le suene similar, porque el timbre no se elige. Sin embargo, ha sabido estar cerca y lejos para crearse un sello propio que le permite ser él mismo. A esto ayuda que tiene un repertorio de letras poco escuchadas, algunas propias que imprimen más calidad a sus aportaciones vocales. Por fandangos regaló una tanda larga de Macandé, algunos de ellos, como ya hiciera el eterno Camarón, rebuscándose en los tercios entrando y saliendo de los arcos melódicos estandarizados. Por eso, ya con las cuerdas vocales calientes, desgranó unos tientos de manual, me atrevería a decir que lo mejor del recital junto con la seguiriya posterior. Porque por tientos se rebuscó y echó lo que tenía dentro. Venido arriba, marcó los tiempos y su eco superó a su voz. Vendría después otra tanda de tangos, de Graná, de La Repompa y de Badajoz.
Y por seguiriyas alzó la voz, invocó a los duendes que aparecieron cuando se acordó de Juan Mojama, uno de los más grandes seguiriyeros y de los más olvidados, así como de Joaquín Lacherna. Remató por bulerías con letras propias, homenajeando a Camarón, a su mare Juana Cruz, y aportando gran cantidad de matices personales a estilos consolidados que sonaban a cante nuevo. Carlos de Jacoba, por contra, se mantuvo firme al toque tradicional de acompañamiento alejado de tomar protagonismo excesivo pero insuflando detalles de su personalidad a cada falseta, que, aunque parecieran pasar desapercibidas para los asistentes, detrás de ellas hay un conocimiento grandilocuente del instrumento y de sus posibilidades. Al gran Paco de Lucía también le dedicó David una letra: Canto porque tu guitarra siempre me acompañará, y de esa forma, Paco mío, me podría yo quedar, por eso canto, volar, yo quiero volar y vivir yo a mi aire.
Y como hubo ganas de más, nos regaló un par de fandangos.
Ficha artística
Recital de cante de David de Jacoba
Peña La Platería, Granada
13 de diciembre de 2025
Cante: David de Jacoba
Guitarra: Carlos de Jacoba





































































