Morón de la Frontera. Pueblo ciudad de 27 mil habitantes en la Andalucía profunda donde no llega el tren. Donde los gastoreños, así llamados por ser familia del legendario guitarrista Diego del Gastor, abanderan su forma original de expresar una manera distinta de poner música al flamenco. Lo mismo que Jerez o Granada, es tierra de guitarra con sello absolutamente inconfundible. A Diego de Morón también le decíamos Dieguito. Imprevisible tirando a excéntrico, siempre admirado por la afición más arraigada.
Esta mañana me llegó la noticia del fallecimiento de Diego Torres Amaya “Diego de Morón”, sobrino de Diego del Gastor e hijo del cantaor Joselero de Morón. A pesar de la condición delicada de Dieguito, no esperamos este triste final precisamente ahora. La muerte no entiende de citas. En estos días se ha editado su biografía del flamencólogo Juan Toro, una triste coincidencia.
Diego fue el guitarrista que más conservaba las formas de su tío Diego del Gastor, objeto de adulación para cientos de extranjeros que llegaron a Morón para conocer al que consideraban el maestro.
«A pesar de la condición delicada de Dieguito, no esperamos este triste final precisamente ahora. La muerte no entiende de citas. En estos días se ha editado su biografía del flamencólogo Juan Toro, una triste coincidencia»
Una segunda generación de seguidores del toque de Morón que nacieron tarde para haber conocido a Diego el viejo, adoptaron a Diego de Morón como su maestro porque poseía la magia de la sencillez, cuando menos es más y los silencios son más elocuentes que los sonidos.
Ahora recuerdo hace unos veinte años, la Bienal de Flamenco de Sevilla cuando nuestro Diego de Morón tocaba de guitarrista de recital. Pensé que era un despropósito, una locura, que su toque era simpático para Morón pero en la época de Paco de Lucía quedaría demasiado simple. Primero tocó por soleá con agresivos golpes en la tapa de la guitarra, y piernas pataleando. El público no conocía a Diego y se preguntaban unos a otros quién era este hombre que tocaba tan raro. Había aplausos gélidos, y Diego se lanzó por bulería. De pronto empezó a fluir la magia, le brillaban los ojos, sus dedos bailaban sin esfuerzo sobre las cuerdas contando verdades punzantes, y entonces las caricias sonoras más caramelizadas. Escuché a algunos decir entonces que era un tema de Pata Negra, Blues de la Frontera… Calcula, la famosa falseta original de Diego del Gastor representa Morón, pero el gran público la atribuye a Pata Negra. Diego de Morón nos ha dejado pero la magia de su música nos sigue fascinando.








































































