Encerrarse entre los ensoleraos muros del templo del flamenco de Sevilla no es cualquier cosa. Cristian de Moret fue valiente en su propuesta y dio lo que tenía. Pero el entarimao macareno le vino grande. En las tesituras con las que expuso un recital ortodoxo, evidenció que no es su sitio y quedó como un cantaor de dieta blanda: pescaíto en blanco. Se afanó en un repertorio insípido, aburrido y mediocre. De lo peorcito que hemos visto en los últimos tiempos sobre estos maderos.
Por los cantes que eligió y sus fraseos bien modulados, se advierte con toda seguridad que es un grandísimo conocedor y aficionao al flamenco. Pero el saber y las intenciones no fueron suficientes credenciales para poner en pie su apuesta, el vello del público ni las ovaciones de entrega. Porque lo dejó adormecido, empachao con un hilito de voz sin proyección ninguna, echando patrás el cante en los apretones y abusando de la nasalidad en la media voz. A la falta de más recursos vocales, se movió entre la tibieza y la frialdad, visiblemente nervioso, angustiado, diría yo, jugando con los melismas que tiene trillaos y suenan resultones cuando se escuda tras los amplificadores de una guitarra eléctrica, escondiendo sus deficiencias como cantaor por derecho con cualidades insuficientes para brillar en peñas y festivales de lo jondo.
Vino acompañado a la guitarra por Juanito Campos, que siempre le toca a los difíciles, pero salió airoso e incluso arrancó aplausos en varias ocasiones, porque el toque estuvo, más que a la altura, por encima. Y enjaretó Cristian un puñao de palos atinados desde la coherencia, pero carentes de un cañonazo de age y espuertas de pellizcos para despertarlo del ensimismamiento ramplón. Parecía que estaba canturreando mientras hacía labores en su casa.
«Por los cantes que eligió y sus fraseos bien modulados, se advierte con toda seguridad que es un grandísimo conocedor y aficionao al flamenco. Pero el saber y las intenciones no fueron suficientes credenciales para poner en pie su apuesta, el vello del público ni las ovaciones de entrega»
Desparramada ya mi opinión sin ánimo de ofensa y sin acritud, por más que duela criticar de manera desfavorable, ya que cualquier artista que se sube a un escenario merece un respeto, es de recibo que sea consecuente con mi criterio que al parecer coincidía casi en unanimidad con el del resto de los asistentes con el que tuve el gusto de departir después, de fiesta, hasta las claritas del día, y os cuente además qué repaso endiñó en el proscenio de la Peña Flamenca Torres Macarena.
Abrió por malagueña del convento a las campanas de aquel que era en el mundo envidiable, tributando a los dos maestros. Pretendió empujar en la jabera y me hizo recordar lo bien que cantaba Gaspar de Utrera lo de dicen que te llamas Laura, de los laureles. Rindió honores a los cantaores de La Alameda por soleá, evocando las hechuras de El Carbonerillo por Cádiz o las de los Pavones sin solución de recogía, alargando el asunto cuando le pedían los tiempos el cierre. Nos saltamos a descompás las alegrías y echó el cerrojo a la primera parte por fandangos de Huelva tocando también la sonanta y repartiéndose entre cuatro variantes, despertando a algunos del letargo. Rebuscó en Chocolate y Marchena las maneras en las que le metían los dedos a los aires de Levante. Le dedicó la seguiriya a Morente, pero fue sosa y sin dolor, falta de transmisión. Lo peor de todo llegó con los tangos a dos guitarras, mal empastadas y dignas de función de fin de curso de un colegio o para animar un chiringuito en verano. Se templó con el alianda de La Paquera en las bulerías, con ayuda de dos palmeros, y se fue de nuevo por fandangos sin pena ni gloria poniéndole el candao a una noche para el olvido.
Lo bueno vino después, entre aficionaos, en un rinconcito que nos cobijó hasta que llegó el lechero dándole a la sinhueso para desquitarnos por Huelva, fandangos naturales, soleá, alegrías, martinetes, tonás y deblas, tientos tangos y seguiriyas. Lo que son las cosas.
Ficha artística
Recital de Cristian de Moret
Peña Flamenca Torres Macarena, Sevilla
14 de febrero de 2026
Cante: Cristian de Moret
Guitarra: Juanito Campos




































































































