Hay escritores a los que se les conoce por su nombre apenas –Juan Ramón–, por su nombre y primer apellido –Juan Marsé, Antonio Machado–, por sus dos apellidos –García Lorca– o bien por nombre y apellidos, al completo –Antonio Muñoz Molina–. En el último caso está el autor de Coplas apenas, Antonio García Barbeito, si bien con decir Barbeito, apellido poco corriente, como el mío, ya, como he hecho en el titular, es bastante.
Barbeito, o Antonio García Barbeito, es conocido escritor y locutor, «una de las voces más representativas de la esencia rural y de las raíces poéticas andaluzas», como dice en la contracubierta. Nacido en el pueblo sevillano de Aznalcázar en 1950, ha trabajado en diferentes medios periodísticos y aún lo hace, claro. Quiero recordar muy especialmente ahora su programa Poetas andaluces, en RAI, cadena andaluza, donde, junto a mi querido profesor y maestro Rogelio Reyes Cano, nos entrega el comentario y la lectura cada semana de varios poetas andaluces.
Él mismo es poeta y narrador con varios libros publicados. He comentado en el diario digital Luz Cultural su novela Talhara, así como su poemario Athene Noctua, y le he hecho una entrevista.
Dada su voz privilegiada para el recitado y la locución, podemos disfrutar de su participación en un disco memorable de Calixto Sánchez, con las guitarras de Manolo Franco y Pedro Bacán y la percusión de Manuel Soler… Lo guardo como oro en paño en mi discoteca flamenca. De la lírica al cante es una obra monumental, preciosa, necesaria en su momento, cuando todavía no había tantas versiones de poemas como hay en los últimos años, por suerte, algo a lo que dediqué en expoflamenco dos artículos. De ese disco podemos escuchar, por ejemplo, los tangos con letra de Alberti, leída por Barbeito al inicio:
Su última aportación a la poesía, a la lírica del cante, es este libro que publica Almuzara, Coplas apenas. Una reedición, con algunas aportaciones más, del libro de 2004 que editó la Bienal de Sevilla. El prólogo de esa edición corrió a cargo de Manuel Copete, exdirector de la Bienal, y del escritor y flamencólogo Antonio Zoido, mientras que el de la edición de 2025 lo escribe Rafael Doblas. Este comenta que el autor ha cumplido con «el deber poético de haber sabido condensar la vida de todos los hombres en el breve espacio de los tres versos de una soleá». Destaca, entre las de edición anterior, algunas como esta:
Si tuviera fuerza el río
para arrastrar desengaños,
iba y echaba los míos.
Y entre las aportadas en la edición de ahora, otras como la siguiente:
Echado junto a tu cuerpo
yo me quisiera quedar…
Y que os dieran por muertos.
Blusa del atardecer,
la va cerrando, despacio,
la cremallera del tren.
Consultado el poeta sobre algunas letras del libro que han sido cantadas ya, nos apunta algunas como esta cartagenera que canta con maestría Carmen Linares:
Será que me sobran penas,
será que no sé contar,
que siempre que ajusto penas
me salen penas de más.
«El prologuista Rafael Doblas comenta que el autor ha cumplido con el deber poético de haber sabido condensar la vida de todos los hombres en el breve espacio de los tres versos de una soleá»
En este enlace sería la segunda letra, con las guitarras de Paco Cortés y Pedro Sierra, en directo:
Nos recuerda que también está muy presente, con casi la mitad del disco, en el trabajo de Turronero Huele a Romero de 1976. Aquí por soleá, con el maestro Paco Cepero, otro con sello, en la voz de este cantaor que llenaba sus cantes de creatividad y personalidad y a muchos cautivó:
Y por bulerías David Lagos cantará en un trabajo que aún no está en el mercado cuando escribimos esta reseña, verano de 2025, con letras como:
Los besos que no te di
te tienen que estar doliendo,
como me duelen a mí.
Como la gente murmura,
le he puesto una risa falsa
al rostro de mi amargura.
El recuerdo es una sed
que sólo la quita el agua
que nunca se va a beber.
Como ya no puedo verla,
salgo a la calle buscando
una que se le parezca.
Personalmente creo que este libro muestra un conjunto de letras de gran calidad, ajustadas a los códigos de las letras del flamenco y que no por ello dejan de poder ser leídas como poesía en general, claro. Barbeito aborda los grandes temas de la poesía y del flamenco, con agudeza, hondura, gracia y precisión. A veces hondo, otras más irónico y fresco, sobre todo en las no escasas letras de marcado erotismo. En la siguiente relación con la que me despido podéis ver diferentes temas y enfoques:
La calle de mi querer
siempre termina en tu puerta
por más vueltas que yo dé.
Los rincones de tu cuerpo
de memoria me los sé…
Y siempre en uno me pierdo.
¿Cómo quieres que consuele
este dolor que me mata,
si no sé dónde me duele?
Por un costado Triana
y por el otro Sevilla.
A ver qué río del mundo
tiene mejores orillas.
Tanto escarbar galerías
cuando no hay un mineral
que valga lo que una vida.
O, de entre las nuevas, estas dos de mi predilección:
Que digan si no es verdad:
a mucho sabe lo poco
cuando no se tiene ná.
Ya sabemos lo que pasa:
los que no saben volar
aprenden a cortar alas.
→ Antonio García Barbeito, Coplas apenas, Córdoba, Almuzara, 2025







































































