Esta semana, en #DesdeDentro, voy a hablaros de la gran juerga que se puso sobre la escena en el XI Encuentro Internacional de Guitarra Paco de Lucía, en Algeciras (Cádiz). Sucedió el viernes 11 de julio en el Parque María Cristina, pulmón principal del evento, que ha contado con otras grandes noches musicales con la presencia, entre otros, de Pitingo, Laura Gallego –hay que recordar la afición a la copla de Paco, sobre todo por Marifé de Triana), Antonio Canales, Mayte Martín, Lucía La Piñona, Joni Jiménez, José Carlos Gómez (guitarrista algecireño que mantuvo una estrecha relación con el maestro), Danielle Nicole…
Tengo que reconocer que me une una estrecha, especial más bien, relación con este festival. Desde las primeras ediciones he acudido como cronista para los medios locales, he asistido a conferencias y exposiciones de importantes nombres, y eso me ha permitido conocer más la figura e influencia de Paco en Algeciras, en España y en el mundo. Este Encuentro me ha permitido escuchar en vivo a ilustres de la música que estuvieron muy cerquita del hijo de la portuguesa, como Al Di Meola, Parrita, John McLaughlin, Tomatito…
El viernes volví para presentar una noche enfocada como una gran fiesta por bulerías, recordando a aquel festival que nació en 1986 en el mismo parque, que contó con figuras emergentes de Jerez y que tuvo a La Paquera como principal atractivo de la noche. Pasados algunos años, ese festival desapareció aunque ha recobrado sentido con el nacimiento de la semana que nos ocupa, hace ahora once años.
«El ambiente que se respiró fue inmejorable, con un compañerismo total y una armonía que favoreció a la gran fiesta en honor a Paco, que seguro lo disfrutó desde el palco celestial de autoridades flamencas»

En esta edición, la organización –Ayuntamiento de Algeciras y la dirección artística del promotor José Luis Lara– decidió apostar por una velada más desenfadada, entiéndase, con más protagonismo de la bulería y cantes festeros como los tangos. Era algo arriesgado, pues en realidad la costumbre es que sean algunos cantaores o cantaoras las que hagan sus 40 o 50 minutos (más es de jartibles) y un número de baile ponga el movimiento en las noches festivaleras.
En este caso fueron cuatro las voces que salieron en la primera parte, cada una hizo dos cantes, dejando para la segunda parte, de una hora aproximadamente de duración, la bulería. Además, se apostó por perfiles que cantan y bailan. La primera en salir fue Remedios Reyes, la chiclanera que ganó el Premio Nacional de Cante Antonio Mairena el pasado mes de septiembre, con la guitarra de Julio Romero. Importante labor la de los palmeros Manuel Vinaza y Cepa Núñez. “Escayolas, Juan mío”, me reconoció Vinaza entre risas cuando terminó de lo cansado que acabaron. Tientos tangos y seguiriya. Curioso comprobar que ni ella, ni luego Juana la del Pipa, se levantaron en los tangos a bailar como es habitual. Esperaron a las bulerías para el baile. Antes de Juana, que también hizo bulerías para escuchar con Vicente Santiago, salió Juanjo de la Orilla. Con la sonanta de Juan Benjumea, descendiente directo de Juan Talega, el algecireño comenzó por seguiriyas, y también hizo tangos. Cantaor sin esquemas, con conocimiento pero dejándose llevar por el momento, la improvisación, los sentimientos. Luis de Mateo, que debutó en ese escenario en la edición de 2016 (cartel en el que estaban Macanita, Farru, Manuel Moneo, Duquende y Vicente Soto), recordó por romeras a Lebrijano y se entonó por romances para dar paso al baile gitano y en el sitio de Fernando Jiménez. Momento en el que el público se puso en pie.
Y la segunda parte la inició el compás personificado: Enrique el Zambo. Él es el soniquete por bulerías, estuvo en esa primera edición del 86. Todos cantaron y bailaron, y apareció en escena otro gran artista como Miguel Ángel Heredia, romántico, bailando y cantando, luciéndose por el escenario, como si fuera una juerga, unos dichos gitanos. Como Juana, con ese cante corto, rajado, de tal efecto que resulta indescriptible, tiene 600 años de gitanería encima. Remedios recuerda a las grandes festeras, al cuplé de Aurora, Cañeta, Revuelo…
El ambiente que se respiró fue inmejorable, encima y debajo del escenario, con un compañerismo total y una armonía que favoreció a la gran fiesta en honor a Paco, que seguro lo disfrutó desde el palco celestial de autoridades flamencas. Antes del comienzo, todos los artistas firmaron una guitarra para que quede siempre el recuerdo de la noche en el Centro de Interpretación del inolvidable guitarrista. Por cierto, nos echamos algunas risas con Victoriano, compadre de Paco de Lucía, recordando algunos momentos que compartieron en la juventud, en algunos lugares de la maravillosa Algeciras. ♦












































































