La muerte de Paco Zambrano me ha sobrecogido. Cuesta afrontar el fallecimiento de quien tanto ha aportado al flamenco en general y al extremeño en particular, pero lo más doloroso es redactar el adiós de un amigo, el desconcierto sufrido cuando, en definitiva, se recibe la noticia de la pérdida de uno de esos seres que te dejan un vacío profundo.
A Francisco Zambrano Vázquez (Fuente de Cantos, Badajoz, 1947 – El Puerto de Santa María, 2025), que así es su nombre de pila, lo conocí a finales de los setenta del pasado siglo en Lebrija, tierra a la que ambos le profesábamos una admiración impagable porque nos abrió las puertas de sus singularidades cantaoras.
Fue en tierra tan jonda donde me relató su infancia, de la mano paterna, para escuchar a los cantaores que protagonizaban los elencos durante los años cincuenta en los cines locales Zurbarán y Carloto. Ahí le despertó la afición, formándose más tarde durante los diecinueve años que vivió en Sevilla, y con un apasionamiento por el cante tan desmedido que lo extrapoló el año 1971, destacando como miembro fundador de la Peña Flamenca de Fuente de Cantos, la más antigua de Extremadura.
Regresado a su tierra en 1980, mi admirado Paco Zambrano –permítame el lector el lenguaje coloquial– estaba tan comprometido con el tejido asociativo que dos años más tarde, en 1982, impulsó con otros grandes aficionados y amigos igualmente en el recuerdo, la creación de la Federación de Entidades Flamencas de Extremadura, de quien fue su primer presidente, contando como secretario al simpar Joaquín Rojas.
Desde esta alianza de peñas, Zambrano y Rojas hicieron un papel divulgador de incalculables proporciones, haciendo notar su presencia en los Congresos Internacionales de Flamenco, tanto con ponencias en defensas del territorio como dando a conocer a sus protagonistas y sus respectivos registros en las tres facetas flamencas, con el mérito, además, de que Zambrano fue el autor de las dos ponencias que en 1987 (Benalmádena) y 1988 (Córdoba), respectivamente, homologaron los cantes flamencos extremeños.
En el ecuador de los años ochenta del siglo pasado, Paco Zambrano difundió el flamenco desde la cadena SER en Extremadura, y ensanchó su papel propagador con artículos en las revistas especializadas Candil, Sevilla Flamenca y El Olivo, pero sin dejar de lado su tarea peñística, ya que fue socio fundador y presidente de las dos peñas más antiguas de Extremadura, la ya citada Peña Flamenca de Fuente de Cantos y la Asociación de Arte Flamenco de Badajoz.
Mismamente puso en circulación en 1987 el I Concurso de Cante Extremeño, dedicado a Porrina de Badajoz, y el I Concurso Internacional de Guitarra en Extremadura, en honor a Manolo de Badajoz, certamen que en su segunda edición ganó Vicente Amigo, sin olvidar su participación activa en congresos o la programación de festivales, conquistando ese año de 1988 la presencia del flamenco en el Teatro Romano de Mérida.
Ese mismo año al que aludo, organizó el I Simposio de Arte Flamenco Ciudad de Badajoz, que tuve el honor de clausurar, y coincidimos desde entonces en multitud de ediciones como miembros del jurado en el ya extinguido Compás del Cante, de la Fundación Cruzcampo. Al año siguiente, Zambrano le cedió el testigo peñístico a Joaquín Rojas, y nuestro querido amigo pudo dedicarle más tiempo a la investigación, pero también a su deber político, pues en 1998 fue diputado nacional durante dos legislaturas en el Congreso de los Diputados, sin obviar que era diplomado en Magisterio y un magnífico doctor en Medicina y Cirugía, al que le consultábamos los allegados ante cualquier alteración orgánica.
«Paco Zambrano difundió el flamenco desde la cadena SER en Extremadura, y ensanchó su papel propagador con artículos en las revistas especializadas Candil, Sevilla Flamenca y El Olivo, pero sin dejar de lado su tarea peñística, ya que fue socio fundador y presidente de las dos peñas más antiguas de Extremadura»
Ya en este siglo, Zambrano dirigió el programa Tertulia Flamenca de Porrina de Badajoz, en la Cadena COPE, y colaboró en el programa Entre palos y quejíos, de Canal Extremadura Radio, además de ser nombrado en 2013 director del Centro de Flamenco con apertura en Badajoz.
Pero las nuevas generaciones lo recordarán acaso como letrista de fandangos en las RR. SS., del que en estas líneas de urgencia recuerdo el que, alborozado, etiquetó como fandango del abuelo primerizo, al dedicárselo a su nieto en 2012: Tengo un nieto que ha nacío / en el momento oportuno. / Serán las cosas de uno, / pero me quita el sentío. / ¡Como mi nieto ninguno!
La popularidad de Zambrano se acrecienta, no obstante, como escritor e indagador, facetas en las que adquirió una notabilidad incontestable, pues dio un impulso definitivo a la Extremadura flamenca, ya que publicó obras de consulta imprescindibles para la posteridad, como Vida y obra de Porrina de Badajoz (2007), completando toda su obra discográfica en la reedición de 2019 y ampliando su estudio con la tercera edición, tan reciente, de 2025.
A esta biografía añadimos Don José Pérez de Guzmán y su fandango (2008), El flamenco extremeño en acrósticos (2009), Manuel Infante. El Niño de Fregenal (2012), Pepe Nieto el de Orellana (2013) y El flamenco organizado en Fuente de Cantos, a través de su Peña Flamenca, en más de 50 años de historia (2021), entidad de la que, como reseñamos, fue su primer presidente y fundador.
Nuestro muy querido Paco Zambrano, que sufrió el 8 de febrero de 2018 uno de los palos más duros de su vida con la muerte, igualmente por infarto, de María Teresa Moreno Cano, su encantadora mujer a quien dos meses más tarde le dedicó un artículo entrañable en expoflamenco. Tan abrumadora ausencia sólo la pudo ir mitigando con el cariño enorme de sus hijos, María Teresa y Paco, y sus nietos.
Tan fructífera labor como defensor efectivo y embajador del territorio flamenco extremeño mereció incontables reconocimientos, entre los que destaco el Premio Miguel Acal, por la Asociación Nacional de Críticos, Escritores e Investigadores del Arte Flamenco (ACEIAF) (2009), al que sumo el homenaje del Aula de Flamenco de Badajoz (2020) o el que se le brindó en el cierre del XX Otoño Flamenco, de Fuente de Cantos (2023), el festival del que fue su impulsor, a más de otras distinciones como la Medalla de Extremadura (2021), la máxima distinción institucional de la Comunidad Autónoma de Extremadura.
Desde aquí despido estas líneas con inmenso dolor por la pérdida del amigo Paco Zambrano, al que le digo hasta luego con este fandango de su propia autoría:
En Fuente de Cantos nací,
y en sus calles me crié,
y a Fuentes de Cantos me iré
cuando me toque morir,
aunque prisas no me dé.







































































