Clausurando el Festival de Jerez, hablamos con su director, Carlos Granados. Y lo hacemos en el hall del Teatro Villamarta, testigo y soporte de la creatividad, ilusiones y proyectos de centenares de artistas ortodoxos y heterodoxos. Para Granados preservar la esencia es garantizar que haya compás, verdad y raíz. Y todo eso con los mismos nervios que pueden sentir los artistas antes de salir a escena. Nervios y mucho respeto. Treinta ediciones no son una cifra redonda sin más. Son años de éxitos, alegrías, pero también de adversidades, momentos económicos difíciles, cambios sociales, estéticos, políticos, e incluso de una pandemia que puso todo en cuestión. Y el Festival de Jerez siguió adelante. Carlos Granados ha heredado un Festival que ya tenía una identidad muy fuerte y eso no es fácil. De todas esas cosas, y de sus luces y sombras, conversamos con el.
















































































