Ana Morales (Barcelona, 1982) es el reloj del flamenco. Marcaje perfecto, a gusto, por supuesto a compás. Es la aguja de la memoria de los cantes, las sevillanas, Lole y Manuel, soleá, saeta, Cádiz… Ana Morales es más que baile.
Y a todos nos pasa, pero ella lo muestra. Pasa que en esa búsqueda por lo que ya conocemos y nos aburre (y aterra); entre ese querer, poder y no encontrarse; en esa insatisfacción, ese gozo, ese duende, en ese camino…, unos se pierden y Ana Morales lo logra. Consigue, que Más que baile sea una confesión compartida.
La bailaora y coreógrafa reconocida con el Premio Nacional de Danza 2022 en la modalidad de Interpretación dialoga con la luz, el espacio, el cuerpo, el lenguaje, y abre las puertas y contrapuertas del flamenco en una conversación íntima con un arte en el que no deja de rebuscar para encontrarse.
Cada manga del vestido de la que se va despojando nos desvela un secreto descubierto por la artista, un peldaño conquistado, un paso más. Ella, prima y bordón del cuerpo que es su guitarra, nos conduce por la sobriedad de la obra y la holgura de su conocimiento.
«Ana Morales no quiere bailarle al cante. Quiere expropiarle el alma. Y para eso hace uso de movimientos metódicos, rítmicos y arrítmicos para ver si así sacia la búsqueda honda que le ha llevado hasta el escenario»
La batería de Javier Rabadán, la humildad de Jesús Corbacho (y su bajo), la guitarra de agudos oníricos de Francisco Vinuesa y la lealtad del baile de Fernando Jiménez completan esa atmósfera de la que la guardiana del tiempo no cede un segundo sin marcar.
No quiere bailarle al cante, quiere expropiarle el alma. Y para eso hace uso de movimientos metódicos, rítmicos y arrítmicos para ver si así sacia la búsqueda honda que es lo que le ha llevado hasta el escenario.
La formación académica de Ana Morales, tanto en contemporáneo como en flamenco, derraman la diferencia sobre el escenario. Dos disciplinas diferentes que se complementan a la perfección y que el ojo del aficionado ya reconoce, porque tenemos a un público hilvanado con esas otras texturas del flamenco (para bien y para mal). Y ahí la bailaora ha encontrado su sitio. Eso sí, esto no es un experimento, es un espectáculo. Una obra concebida con conocimiento y mimo, con destreza y capacidad, y con mucho flamenco y hondura detrás. Porque, aunque de fórmulas de nuevo cuño, impulsos y aburrimiento de algunos artistas se publiciten espectáculos, este no es el caso. Más que baile es eso. Baile flamenco, baile de ideas, de movimientos, de cuerpos, de voces, de deseos, de ganas y de conocimiento. Ana Morales hace bien en seguir mostrando este espectáculo que ya presentó en Madrid en la Suma Flamenca del 2023 para continuar escudriñando lo hondo. Le honra la sinceridad en las tablas que, como aficionada, espero que nunca pierda.
Más que baile, la colección de piezas recopiladas e inéditas que viajan “desde el minimalismo y la abstracción al corporativismo”, ha abierto el homenaje de la Comunidad de Madrid y Teatros del Canal a los setenta años mejor vividos de un Tablao: el del Corral de la Morería. Una programación especial de seis espectáculos de danza flamenca que se desarrollará hasta el 31 de enero y que dejará sobre el escenario de la Sala de Crista, la danza, el baile, las ganas y el virtuosismo de Belén López, María Moreno, Joaquín Grilo, Marco Flores y David Coria. Feliz cumpleaños.
Ficha artística
Más que baile, de Ana Morales
Teatros del Canal, Madrid
Homenaje al Corral de la Morería
16 de enero de 2026
Baile: Ana Morales
Baile invitado: Fernando Jiménez
Guitarra: Francisco Vinuesa
Batería: Javier Rabadán
Cante: Jesús Corbacho







































































































