Un año más estamos en Pamplona, una ciudad tradicional pero que mira a Europa, sostenible y limpia, con una urbanidad que personalmente me fascina. El Flamenco On Fire cumple doce ediciones y se consolida como uno de los festivales más importantes del mundo en el ámbito jondo. Sin duda, cita ineludible para la prensa especializada, que encuentra aquí todas las facilidades y comodidades para desarrollar su labor.
Viana y Tudela son dos ciudades a pocos kilómetros de la capital navarra que desde hace unos años también celebran actividades dentro del formato, día antes de dar verdaderamente el chupinazo en Pamplona. En esta ocasión, José Valencia y Juan Requena fueron los protagonistas en Viana, y Esperanza Fernández y los hermanos Jiménez (Bruno y Lorena) estuvieron en Tudela, con una gran aceptación de público.
En Pamplona, la primera jornada contó con el plato fuerte de Yerai Cortés con su Guitarra Coral, cuyo elenco está formado por Macarena Campos, Salomé Ramírez (Premio Desplante de La Unión 2025), María Reyes, Nerea Domínguez, Marina Perea y Paula Moreno. No son voces experimentadas, pero consiguen perfectamente cumplir los objetivos que el guitarrista alicantino se propone: suena a vida, a frescura, suenan a agua y viento… Con las palmas hace una grandísima labor musical. Sucedió en el Teatro Gayarre, dos años después de su cierre por obras, en la tierra de Sabicas.
Y Yerai es la guitarra de su generación. Ha dado un nuevo rumbo, ha conseguido conceptualizar un estilo marcado que ha cautivado a los más jóvenes, pero que sigue embobando a los de gran tradición. La gira que ha llevado a cabo por España en los últimos meses atestigua el nivel de este disfrutón que en escena sonríe y encandila, su pulgar se tercia imparable y sus rasgueos son tan pronunciados como eficaces. Flamenquísimo en todo momento, desarrolla una obra de una hora y poco con estilos de siempre como seguiriya o bulerías, con farruca o malagueñas y verdiales… Pero suenan los títulos más reconocibles y ya nos sitúa en un lugar, en un momento determinado, algo mágico que solo ocurre cuando una sensación se queda para siempre como la música de Yeray. Sonar por bulerías, Por tu silencio lloro o Los Almendros son ya himnos para muchos coetáneos. El público lo despidió entusiasmado, ovacionando, tocando palmas… Lleno de vida.
«Yerai es la guitarra de su generación. Ha dado un nuevo rumbo, ha conseguido conceptualizar un estilo marcado que ha cautivado a los más jóvenes, pero que sigue embobando a los de gran tradición. La gira que ha llevado a cabo por España en los últimos meses atestigua el nivel de este disfrutón que en escena sonríe y encandila»

En la jornada de ayer, la primera, la del 26 de agosto, se inauguró la exposición del recordado Javier Fergo (fotoperiodista jerezano fallecido), que dejó una gran obra entre lo flamenco y lo social, por supuesto haciendo parada en una recopilación de lo que Javier desarrolló en sus años en el On Fire, otra parte titulada Frontera Sur (centrado en la crisis migratoria del Mediterráneo) y una última llamada Refugee Animals (obra inacabada que retrata una dimensión inesperada del conflicto ucraniano), todo bajo el título Escuchar la luz.
La exposición contó con la presencia de Susana Girón, comisaria de la misma, y de la familia, visiblemente emocionada, de Fergo. Esto es una familia, lo del Flamenco On Fire.
El maestro de la sonanta extremeña Miguel Vargas salió de noche al balcón del Palacio de Gobierno de Navarra para demostrar que sus manos son dos pozos de sabor, veteranía y magisterio. En media hora nos hizo entender que en pleno 2025, después de haber visto el cielo con Yeray Cortés, la convivencia de generaciones es una realidad y eso es clave para que el flamenco siempre mantenga el pulso con sentido. “Me la gozo con ustedes”, comentó a dar la bienvenida, acordándose además de los que han sufrido por los incendios, y comenzó solemnemente por seguiriyas, luego granaína, taranta, Procuro Olvidarte, tangos…
Lo que iremos contando por aquí es también lo que se vive en la calle, en el hotel, en el desayuno, donde todos nos encontramos. Al llegar de Jerez, esperando que se me asignara habitación, saludamos de casualidad a los tocaores Domingo Rubichi, Rafael Riqueni y Manolo Franco, sumándose a los minutos Pepe Habichuela. ¿Se ha dicho algo? Pues así, cada día. Iremos contando. ♦
























































































