Doce años cumplió el sábado 27 de septiembre pasado la convocatoria en torno a la guitarra española a la que el incansable Íñigo Osset dedica con verdadero amor al arte sus desvelos durante un año, poniendo a disposición de la música su casa y hacienda. Digo su casa porque las Jornadas se realizan en un preciosa finca con su correspondiente caserío en la muy castellana y noble villa madrileña de Chinchón: El Molino del Manto. El evento, con invitación, convoca al mundo de la cultura, que durante cinco horas disfruta de la mejor música. Este año estuvieron el gran percusionista Tino Di Geraldo, el joven guitarrista David de Arahal, los tres hermanos brasileños Guedes, comandados por el inefable Karaí, la cantante alicantina Blanca Paloma y la también cantante y bajista Pastora Andrades. Lo pasamos de lujo.
Ese mismo día se convocó el II Concurso Premio Maestro Paco de Lucía de jóvenes promesas de la guitarra, donde se otorgan tres premios, el de Guitarras Ramírez a la mejor composición, que fue para Aarón Jiménez, el premio AIE/Fundación Música Creativa a la mejor interpretación, que recayó en Ángela Zarzuela, y el de Son Estrella Galicia al artista más completo, que lo ganó Manuel Herrera Hijo.
Hay que decir que el evento está auspiciado por la célebre marca cervecera gallega que todos estos años apuesta por la guitarra en estas jornadas que quieren promocionar el que sin duda es la mejor aportación de España a la humanidad, su majestad la guitarra.
«La cervecera Estrella Galicia apuesta por la guitarra en estas jornadas que quieren promocionar el que sin duda es la mejor aportación de España a la humanidad: su majestad la guitarra»

El maestro Tino ejerció, como acostumbra en eventos de esta naturaleza, de músico para todos. Tras el concurso inició la gala que abrió Tino con la tabla india poniendo sobre el escenario las razones por la que ha sido, es y siempre será un referente para la música contemporánea española. Se le unió entonces David de Arahal, el jovencísimo maestro de la sonanta que viene demostrando no solo su calidad como intérprete sino poseer la inspiración para convertirse en un compositor de referencia. Nos regaló piezas del disco que publicó hace ahora un año, Callejón del Arte, acordándose de Manolo Sanlúcar y su magistral Tauromagia que nos hizo saltar las lágrimas. Vimos, cómo no, la emoción en la cara de mi tocayo. No en vano, el maestro Manolo lo tuvo como fiel aliado en buena parte de su carrera. Cuando concluyó su miniconcierto, David acompañó a Blanca Paloma y a continuación a Pastora Andrades, quienes interpretaron con sus preciosas voces sendas canciones de muy buen gusto.
Y llegó la segunda parte. La inició el gran Karaí Guedes con su guitarra de siete cuerdas, heredada de su alter ego y referente, Yamandú Costa, amigo de la familia y, como digo, principal mentor del joven Karaí. Desde las primeras notas el público se quedó boquiabierto con la técnica del brasileño del estado Rio Gran do Sul, estado lindante con Paraguay, Uruguay y Argentina que recoge la tradición de las misiones jesuíticas y, como puede apreciarse en el atuendo del guitarrista, es un auténtico gaucho brasileño. Dos piezas deliciosas en lo melódico y armónico y apabullante en lo técnico, dieron paso a su hermana Anahy, cantante y, como el mismo guitarrista nos comentó, misionera, y a su otro hermano, Andresito, al acordeón. El picado de tres dedos de Karaí nos obligó a los allí presentes decirle «por favor, no te metas al flamenco que nos hundes». Como decimos en Cádiz: un bastinazo.
Para acabar, fin de fiesta. Primero, Entre dos aguas en homenaje al Gran Jefe Paco, a tres guitarras, Karaí y dos espontáneos de lujo, el gran José María Bandera y Andrés Pituquete. Para cerrar, todos al escenario a cantar y tocar, y por expreso deseo del anfitrión hicieron una versión de Abre la puerta de Triana, con pataíta final de Elena Andújar.
En resumen, una gozada, y esperamos que continúe la fiesta muchos años más. Gracias a la familia Osset por su entrega desinteresada, a Estrella Galicia por el patrocinio, y a todos los ilustres asistentes por la cariñosa acogida que dispensaron a los artistas.








































































