El Cartuja Center Cite de Sevilla se vistió de gala para el estreno de este documental. El patio de butacas hervía rebosante de aficionaos y artistas que arrojaron un puñao de oles a tiempo. Jaleaban, reían, lloraban y aplaudían como nunca he visto en la proyección de una película. Los noventa minutos que dura la obra se hicieron cortos retratando no solo la trayectoria del genial bailaor, sino de toda una dinastía flamenca, ahondando en la importancia de los viejos y conformando la extraordinaria historia de un legado.
Manuel Cristóbal, director del Festival de Cine Europeo de Sevilla, presentó la pieza y a los responsables de la dirección y la producción de la misma: Santi Aguado y Reuben Atlas, Sara Fernández Velasco y Ami Minars, además de a Luis Ybarra, director de La Bienal de Flamenco de Sevilla, que moderó el breve encuentro entre los cineastas, Farruquito y su hijo El Moreno como antesala del visionado. Al concluir el documental se unieron de nuevo sobre las tablas para recibir la ovación del respetable y abrir turno de palabra entre los asistentes. Luis se mojó al preguntarse por qué no tenía aun Farruquito el Premio Nacional de Danza y lo propuso acertadamente como digno candidato.
Serás Farruquito se me antoja como uno de los mejores documentales de flamenco de los últimos tiempos. Con un tratamiento sonoro espectacular, grabaciones de calidad, valioso material de archivo y entrevistas que sentenciaban titulares. El protagonista del audiovisual afronta a pecho descubierto «las alegrías y tragedias» dibujando «la eterna búsqueda del genio creativo, la bendición del duende, con sus luces y sus sombras» en un «relato de ascenso y caída, de culpa y redención». Porque, lejos de evitar asuntos escabrosos, el documental aborda en primera persona el dolor de la pérdida de su abuelo Farruco, la muerte de su padre mientras le cantaba en el escenario, la de su tío Farruquito en un accidente de coche o el sonado atropello que lo llevó a prisión y le cambió la vida hasta que nació su hijo Juan, con quien comparte el protagonismo del documental en «un juego de espejos intergeneracionales» gracias al fabuloso montaje ameno y dinámico de la pieza.
«Serás Farruquito se me antoja como uno de los mejores documentales de flamenco de los últimos tiempos. Con un tratamiento sonoro espectacular, grabaciones de calidad, valioso material de archivo y entrevistas que sentenciaban titulares»

Sería interminable la ristra de citas que en su boca o en la de los que aparecen en la película podrían encabezar este artículo. Y la de anécdotas e instantes de intensidad emocional que no pienso desvelar con detalles para que acudan a verla.
Testimonios sobrecogedores, mucho flamenco, gitanería, momentos realmente emotivos, lágrimas y confesiones quebradas hacen de Serás Farruquito una biografía valiente y llena de honestidad que muestra su persona tal como es, desnudando su alma ante la gran pantalla sin secretos ni ataduras. No faltan los ratitos de age, la fiesta, las demostraciones de amor con su familia, la defensa de la gitanidad –El Farru está sembrao cuando compara el lío que se arma cuando nacen payos o gitanos, por más que le puedan caer críticas–, los hitos de su trayectoria y su vida día a día. Además de honrar en todo momento a su abuelo, a su padre, a su tío, a su madre, a sus hermanos, a su hijo y a su mujer, sin olvidarse incluso en los créditos finales de mostrar agradecimiento a los compañeros y a la afición.
Serás Farruquito es un documental estremecedor que debería hacer historia entre flamencos y no flamencos y en el mundo del cine.






































































