Siempre es gratificante recordar a artistas desaparecidos u olvidados por la afición. Como esta voz dulcemente rancia, perdida en el humo de sinfín de cuartitos de la sevillana Alameda de Hércules y los cafés cantantes de Madrid o Barcelona, fiestas privadas y reuniones de cante. Rosalía Ortiz Agudo (Sevilla 1905-1973), Rosalía de Triana, cultivaba la estética flamenca de la época que le tocó vivir: mujer rellenita, de mediana edad, bonachona con moño prieto y sonrisa grande, te recordaba a María Bala de la familia de los Sordera.
Su corto pero expresivo repertorio que abarcaba soleá por bulería, toná, tangos y bulerías quedó grabado gracias al interés de Antonio Mairena, que incluye a Rosalía en su Antología de cante gitano.
Un punto de especial interés del repertorio de Rosalía de Triana es el curioso verso de “las minas de Egipto”:
Yo quiero ir a las minas de Egipto
porque me habían dicho que había allí unos pobrecitos gitanos
Esos gitanitos lo que hacían
es pelarle los borriquitos a los castellanos
por eso yo quiero ir a las minas de Egipto
«Rosalía Ortiz Agudo (Sevilla 1905-1973), Rosalía de Triana, cultivaba la estética flamenca de la época que le tocó vivir: mujer rellenita, de mediana edad, bonachona con moño prieto y sonrisa grande, te recordaba a María Bala de la familia de los Sordera»
Aunque algunos aficionados han querido encontrar en este verso casi psicodélico datos acerca de migraciones históricas desde el oriente, es una microcreación poética probablemente de inspiración lebrijana. El amigo e investigador Ramón Soler me ha explicado que Rosalía fue novia de Benito Pinini, del que la aprendió, y por eso la canta mucho la gente de Lebrija. Ramón opina que huele a letra tomada de alguna obra teatral de ambiente gitano, metida luego por soleá. Comenta no haber encontrado la copla en ningún cancionero que hubiera justificado un origen menos rebuscado.
En todo caso, tal como lo ha dejado grabado Rosalía de Triana, de ninguna de las maneras, en función de la métrica de un verso clásico, se identifica como un cante por soleá o bulería por soleá, cuyos versos son de 3 o 4 estrofas de 8 sílabas. Sin embargo, es una curiosidad que encaja bien musicalmente con bulería por soleá, su primo más cercano, dando un aire medio exótico medio canastero a esta creación de la encantadora artista trianera.
La medida irregular de este verso obliga a la no sustitución de su contenido por otro verso, pero también hay una curiosidad musical. La resolución del acorde al final de la primera estrofa (tocando por medio) pide Sol menor (barra 3), una armonía que no he detectado en ningún estilo de soleá, bulería por soleá, al golpe, etc., etc., aunque puede existir y se me haya escapado. Sol menor, que es una armonía dramática popularizada por Paco (piensa en el comienzo de Almoraima) que se presenta en muchos tangos y algunos cantes más, no tiene una presencia por soleá en sus más de 50 estilos, pero elegantemente ocupa su lugar en “las minas de Egipto” con esta interesante versión.






































































