Nuestra cultura tiene marcado el 5 de enero como la noche en que los Reyes Magos llegan a casa y, a los pies del árbol de Navidad o del Nacimiento, depositan los regalos que disfrutaremos desde la mañana del 6 de enero, fecha en que celebramos la Epifanía del Señor, es decir, la presencia del Niño Jesús ante los tres monarcas y el mundo.
Ahí nace la conmemoración de la generosidad el Día de Reyes, para el que propongo a nuestros lectores cuatro experiencias que me conectan con regalos especiales, como son el contenido de dos discos y otros tantos libros que exploran el significado cultural y social del flamenco.
Principio con Utrera Flamenco Fetén, el compacto que Argentina ha editado para estimular su repertorio al par de ofrecer la variedad de contenido musical de la bendita tierra de las muy ilustres Fernanda y Bernarda, a más de Pinini, La Serneta, Perrate, Bambino, Enrique Montoya, Gaspar de Utrera o Pepa de Utrera, entre los muchos, voces cuyos ritmos y volumen nos llegan con guiños de gran empuje y derroche de energía.
Esta grabación, realizada en directo el pasado 14 de mayo en la utrerana Fetén, la casa del arte de la familia Pitín, alberga, entre otros, rumba, bulerías, tangos, cantiñas, cuplés, soleares o tientos, hasta un total de once temas que asoman con ductilidad en los acentos a veces intencionados, pero sin que se superpongan, y emergen con entrega y compromiso, con un fraseo elegante, timbrado y expresivo, con adecuación estilística y sin que aflore la tendencia al engolamiento.
Siguiendo los surcos del disco, nos encontramos con el debut de Noriko Martín, la primera cantaora de flamenco que ejecuta íntegramente en japonés sin quemarse a lo bonzo, pues en Más allá de las llamas el idioma no le impide regular el sonido ni restar brío a la interpretación, por más que el sentimiento de vacío frene el paso eficaz de lo más enérgico a lo delicado.
Noriko parece cómoda en el aspecto vocal, con buen treno, y lo suyo es un ejemplo de sensibilidad, de dominio del fraseo y las medias voces, aunque la escasez de alma –entiéndase hondura– le evita logros de mayor altura que, a la postre, la hubieran permitido una mayor diversidad de coloraciones y una expresión más profunda de las alegrías, tangos, seguiriya, soleá para escuchar, vidalita, alboreá, tangos de Granada o sevillanas.
Hay, obviamente, otros modos de mostrar el afecto o consideración ante familiares y amigos en el Día de Reyes, tal como propone Colibrí Ediciones, que desde la industria editorial apuesta por la difusión del conocimiento y la cultura a través de libros que nos devuelven a la lectura como hábito de consumo desde experiencias personalizadas.
«De cara al Día de Reyes es aconsejable volver a los cantes de Utrera desde el mensaje de Argentina y abrir la puerta del cante sin llave a Noriko Martín, además de dedicarle una lectura calma y paciente a los ensayistas José Cenizo Jiménez y Manuel Bohórquez Casado»
Verbigracia. Poeta flamenco. Cómo hacer letras para el cante, de José Cenizo Jiménez, es una obra impresa que nos sitúa ante la lírica de una docena de cantes a fin de que sirva de guía para poetas principiantes, pero también para que aumente la apreciación del público por la poesía tradicional, con lo que son muy loables las sugerencias.
Y son plausibles, además, porque las coplas flamencas débiles le hacen un flaco favor al rico legado de los grandes poetas tradicionales, que no se definen por afirmaciones obvias y rimas forzadas, sino que se caracterizan por la precisión, la profundidad y un dominio magistral del lenguaje jondo.
Cobra fuerza y sentido poético plenos, por tanto, esta publicación que, en tanto propone letras con contrastes expresivos y emocionales, incluso con metáforas visuales, orienta para que no se identifiquen debilidades como las rimas forzadas o los versos mal construidos.
De la mano de José Cenizo, estamos confiados que los nuevos poetas van a obviar los patrones de construcción débil y versos vacíos; ni tampoco se van a sumergir en aquello de que el agua está mojada, evidencia no sólo innecesaria, sino que raya en lo absurdo. Antes bien, cumplirán con el proceso de crecimiento de la integridad estructural del flamenco, que demanda se trabajen los poemas con un carácter más emocional, por una parte, y, por otra, seguir profundizando en la construcción de imágenes y sinestesias con gran potencia lírica.
El segundo volumen de Colibrí Ediciones debe su autoría a Manuel Bohórquez Casado, antaño responsable de contenidos de ExpoFlamenco, quien nos abre el camino hacia Silverio. El hijo del italiano, una biografía novelada que, como su nombre indica, armoniza hechos reales de la vida de tan célebre cantador (sic) tenido como “la figura histórica más importante del arte flamenco”, con elementos de inventiva, forjando así un género narrativo que estudia su vida de manera más artística y literaria.
Como conoce el lector, la biografía novelada es un género en auge en la literatura española que, en este caso, desacraliza la biografía canónica del propio autor, pero recreando la vida real sin faltar a la verdad, con lo que logra realzar aspectos significativos que son más adictivos y que invitan, por tanto, a leerla como si fuese una novela.
Desde tan atractivo género literario, Bohórquez Casado nos acerca de una forma amena y entretenida a quien dotó de nuevos sentidos al flamenco, al artista que abrió la puerta de la modernidad al género y figura, por tanto, imprescindible, como el escritor constata mientras recorre la rocambolesca historia de tan fascinante personaje, pero desde el rigor de los datos, con peripecias inmemoriales y hasta con exuberancias, como penetrar en el repertorio de una obra tipológica compleja de evidenciar, dado que no contamos con registros fonográficos personales que justifiquen los testimonios sonoros.
A pesar de ello, de cara al Día de Reyes es aconsejable volver a los cantes de Utrera desde el mensaje de Argentina y abrir la puerta del cante sin llave a Noriko Martín, además de dedicarle una lectura calma y paciente a los ensayistas José Cenizo Jiménez y Manuel Bohórquez Casado. Solo sea con el fin de recordar aquello que peligra y encontrar las claves para sostener un patrimonio universal que, cual torbellino, en 2026 seguirá atravesando el cielo de las ideas para tocar tierra y cambiar nuestro modo de ver el mundo. ♦







































































