La cantaora japonesa Noriko Martín acaba de publicar Más allá de las llamas, el que se considera el primer álbum de flamenco interpretado íntegramente en japonés. Un proyecto singular donde el compás andaluz dialoga con la sensibilidad nipona, producida por el reconocido Paco Ortega y acompañada por músicos de primer nivel como Diego Magallanes, Jorge Pardo, Emilio Caracafé, José El Marqués, Miguel Ángel Collado y Chico Pérez.
El trabajo, que une pureza y modernidad, confirma que el flamenco –Patrimonio Inmaterial de la Humanidad– puede vibrar en cualquier lengua sin perder su esencia. Noriko lo define con claridad: «No es una fusión, es un cambio de idioma», cita la artista en una entrevista para EFE.
De Nagoya a Madrid, con alma flamenca
Nacida en Nagoya (prefectura de Aichi), Noriko Martín se formó inicialmente en piano y teoría musical. Su descubrimiento del flamenco llegó a finales de los noventa, cuando un espectáculo de ballet español cambió su destino. Estudió baile con Dolores Ortiz Loli y viajó a Málaga para perfeccionarse con La Lupi.
Con el tiempo, la vida la condujo al cante. De la mano del guitarrista Miharu Yamada aprendió la técnica y pisó sus primeros escenarios como cantaora. Su inquietud la llevó después a España, donde estudió con Talegón de Córdoba, Sonia Cortés y la vocalista Silvia Luchetti. En 2013, su voz conquistó el primer premio en el concurso de cante de la Asociación Nipona de Flamenco, consolidando una trayectoria que hoy culmina en su debut discográfico.
«El single ‘Más allá de las llamas’, compuesto durante la invasión rusa a Ucrania, refleja la sensibilidad social de la artista. Habla del frío, de la tristeza, de la gente que no quería morir ni matar»
Flamenco sin fronteras
Los arreglos de Más allá de las llamas llevan la firma de Diego Magallanes sobre ideas originales de la propia Noriko. El resultado es un sonido de raíz flamenca que incorpora resonancias japonesas con elegancia y sin folclorismos.
El single homónimo, compuesto durante la invasión rusa a Ucrania, refleja la sensibilidad social de la artista: «Habla del frío, de la tristeza, de la gente que no quería morir ni matar». Entre las demás piezas destaca Flor de olas, nominada a Mejor Arreglo en los Premios de la Academia de la Música.
Noriko explica que su intención nunca fue mezclar culturas, sino expresar el flamenco desde su identidad: «Mi familia canta música tradicional japonesa, y he encontrado similitudes con el cante: la manera de usar la voz, la emoción».
La voz de un nuevo diálogo
Radicada en Madrid desde hace años, la artista afirma que vivir en España fue decisivo: «Para quienes amamos el flamenco, España es el destino perfecto». Hoy, con este disco, demuestra que el duende no entiende de fronteras ni de idiomas.
El álbum se cierra con Vivencias, una sevillana de Paco Ortega traducida al japonés. «Cuando la canté, sentí que el personaje era yo», confiesa Noriko Martín, la primera cantaora que ha hecho del japonés una lengua del flamenco.




































































