No es justo tragarse hasta la saciedad carteles repetíos en peñas y festivales con el mismo surtido de artistas teniendo en el banquillo a cantaores como Luis de Mateo. Es un poné. Lo clavó un buen amigo ayer: «Algunos mean en lana y suena más que los que lo hacen en una lata». Pues eso. Y ojalá sirviera mínimamente esta crítica y los vídeos que tienen más abajo para que peñistas y programadores afinen su oído y su sensibilidad para pegarle el telefonazo a unos cuantos flamencos de los güenos que están a la espera de que los dejen entrar en los circuitos que algunos llaman del compadreo y el mangazo. Si no valen, al cajón. Pero hay más leña de la que arde. Solo hay que buscarla. Es lo que hacen en Las Cadenas de Jerez o en La Bambera y Torres Macarena en Sevilla, por ejemplo. Y anoche acertaron de lleno cuando fueron al Campo de Gibraltar a por Luis, con la guitarra del chiclanero José de Pura, que más gitano –sí, otra vez lo digo– no se pue tocá ya. A las palmas, velaron por el compás Chúster y Fernando Canela. Presentó con parsimonia y espontaneidad Julián Azcutia. Fue en el coqueto Teatro La Gotera de Lazotea de Jerez de la Frontera. Y sin megafonía, como tiene que ser. En la intimidad de un silencio maestrante y ante un público de aficionaos cabales mayoritariamente joven. Ahí lo llevan.
Mascó Luis los mimbres de El Mellizo en la malagueña doble, meciéndose sin adornos en el primer cuerpo y apretando sin gritar en el segundo, más floreado y valiente, para después terminar con brío en el barrio de Capuchinos malagueño por abandolao. Prosiguió por tientos tangos con el bamboleo del palo, templándose a su tiempo, sin correr, dibujando los melismas con su gañote, regalando una voz flamenquísima, bien timbrá, de alfileritos calientes. Desde el principio se vislumbró en sus centros la querencia por Antonio Mairena, pero sin el mínimo atisbo de remedos. Y… ¡qué bonita está Triana! Cuando Luis se entona en los tangos. La cosa iba creciendo. Cuajó fuerte en la soleá y precisamente se acordó del maestro de Los Alcores en la primera estrofa para seguir con dos más de La Andonda evocando a Fernanda de Utrera y Perrate, en cuyos ecos se aloja para abrochar con empaque el cierre rezándole al Cristo un credo, no sin antes volver a Triana para lucir los bajos en la de Pinea. Pegó el portazo de la primera parte brillando al compás meloso de las romeras, menos cantadas con entidad propia: casi siempre hilvanadas en alguna tanda de cantiñas. Luis tejió con soltura los secretos del cante.
«El algecireño Luis de Mateo ofreció un recital canónico, ortodoxo, de categoría, dominando los bajos y sin dar voces, masticando los tercios y escudado por una guitarra sencilla, que no simple, preñá de tintes morenos. (…) Amo a echarle una mijilla de cuenta, señores»
También lo hizo en la segunda parte, principiando en las minas de Levante y echando las higaíllas en el taranto de El Tonto de Linares, bien popularizado por el maestro Fosforito. Y si llorando acabó el taranto, continuó en la negrura del lamento quejándose doliente por seguiriya. Se miró en la jondura de Antonio de nuevo para cabalgar en la de El Nitri, pararse con Mairena en Jerez y estrujarse el pecho en el cambio de El Mellizo para hervir la sangre en la herida. Continuó el tributo por romance. El de El Conde Olinos, repartiendo lecciones de cante. Quiso acabar por bulerías. Tremendo, sobrao de soniquete y conocimiento, con guiños a Utrera. Pero el aplauso gordo pedía el bis. Y se marcó tres fandangazos pa acabar la faena, mirándose en versiones de Caracol, Valderrama y Manuel Torre –la vida se le acababa–. Juzguen ustedes el repertorio.
El algecireño ofreció un recital canónico, ortodoxo, de categoría, dominando los bajos y sin dar voces, masticando los tercios y escudado por una guitarra sencilla, que no simple, preñá de tintes morenos, que lo llevó mejor que en brazos durante toda la actuación. Trémolos limpios y con flamencura, falsetas de piñonate, bordones que pellizcaban, silencios y embestías, rasgueos dobles o recortaos, un quintal de gitanería en las cuerdas. Así descolla la guitarra de Joselito de Pura. Y Luis ha venido para quedarse. Amo a echarle una mijilla de cuenta, señores. Y señoras. Que yo me quedé prendao con Luis de Mateo y su cante por derecho.
Ficha artística
Recital de cante de Luis de Mateo
Peña Flamenca Las Cadenas, Jerez de la Frontera, Cádiz
25 de octubre de 2025
Cante: Luis de Mateo
Guitarra: José de Pura
Palmas: Chúster y Fernando Canela



















































































