No sólo está pasando en Jerez, pero el público está asistiendo en masa a la gran oferta flamenca del verano andaluz. Y lo dice uno que lleva recorrido cientos de kilómetros estos meses de festival en festival. En Cádiz capital, sin ir más lejos, se han agotado el cien por cien de entradas que se han puesto a la venta en ciclos como el Estival Cajasol, el Cádiz es Flamenco, o las que siguen celebrando desde Flamencad, Raíz y Baluarte. También la asistencia de público en peñas o eventos organizados por las mismas (La Perla o Juanito Villar) es de gran relevancia.
En Jerez ha pasado lo mismo con los populares Viernes Flamencos, y lo decimos en plural porque han sido cuatro. El primero de ellos, 25 de julio, tuvo carácter gratuito, en pleno corazón del barrio de Santiago, con una gran fiesta por bulerías que seguiría a la celebración de una Misa Flamenca por el patrón de España y titular de la parroquia. Allí estuvieron, capitaneados por Luis de Perikín, un nutrido número de voces como las de Manuela Fernández, Gema Carrasco, Manuela y Dolores de Perikín, Manuel de Cantarote, Nono de Perikín o Felipa del Moreno, con las guitarras del propio Luis y su hermano Manuel Jero, así como la percusión de Juan Diego Valencia Jr. Más de mil personas, quizás más, porque soy nefasto para hacer una panorámica visual y acertar en una aproximación. Pero aquello estaba lleno y el corazón de este arrabal castizo y gitano tomaba pulso.
Seguidamente, pasaron a celebrarse en los Claustros de Santo Domingo, enclave céntrico y patrimonial que no tiene rival para el gusto. Los tres primeros viernes de agosto, para tres peñas jerezanas y el apoyo de la Federación Local. Es curioso que, como en tantos ámbitos del día a día, la incongruencia de la opinión pública se hace latente. En este caso, aficionados siguen echando de menos el ambigú en la esquina. Claro, al ser un conjunto patrimonial no está permitido poner ningún tipo de barras, o al menos se intenta no poner (desconozco si es por ley). Por otro lado, el “problema” este año ha sido que se han agotado las entradas, años atrás el hándicap era que no se llenaba ni la mitad. “Esto es que es muy chico”, decían algunos. ¿Y el año pasado era muy grande? En #DesdeDentro hablamos de lo que vemos, que no es poco, y no es por ronear. Muchos añoran el patio del Cine Astoria, donde se han celebrado los espectáculos durante años, sobre todo los 90 y principio de los 2000 (desde su fundación en 1988), con un ambiente familiar, oliendo a pescaíto frito y, en muchas ocasiones, poco silencioso.
«El ciclo Viernes Flamenco se creó en 1988, recogiendo el testigo de los Jueves Flamencos de Manuel Morao, cuando ya la Fiesta de la Bulería era el principal acontecimiento del año en Jerez desde 1967. Después de los Viernes han salido otros ciclos. Podemos decir que son los hijos mayores de la Fiesta de la Bulería»

La Peña La Bulería llegó con una importante presencia de artistas de San Miguel, como el caso de José Berenjeno, Tamara de Tañé, dos cantaores de peso, o Saray García como bailaora de encantador equilibrio, y la presencia invitada de Manuel de Malena, un cantaor-maestro jerezano y universal. Solemnidad a compás, pues es la peña donde descansa cada noche la bulería. Esa noche sonaron las guitarras de Antonio Malena hijo y la de Juan Campallo, así como en el cante acompañando a Saray estuvieron El Quini y Carmen Grilo, y la sonanta de Fernando del Morao. Las palmas de Markito Carpio y Ali de la Tota pusieron el ritmo.
Turno para la Peña Tío José con su presidente a la cabeza, el cantaor Joaquín El Zambo, con un despliegue de soniquete propio de su saga. Estuvo su hijo Abraham El Zambo, una inconmensurable Felipa del Moreno, y un exultante José Gálvez a la guitarra. El baile elegante lo puso Fernando Jiménez, garboso con el cante de Manuel Moneo Carrasco y Enrique Remache, y el toque nuevamente de Fernando del Morao. No faltaron las bulerías, la fiesta, los bailes cortos de Jerez con la presencia de Tía Yoya, Luisa Garrido, La Majuma y Merci del Chícharo, con el compás de Manuel Salado y Javi Peña.
Para cerrar, con otro contundente ‘no hay billetes’, la Peña Buena Gente, apostando por la saga moneo en su esplendor cantaor de Luis Moneo y el inusitado baile de Gema Moneo. Luis es patriarca del cante de La Plazuela, su eco es luz y guía para los que vienen, y su metal es como el del diamante. Domina un repertorio amplio y así lo demostró con soleá, seguiriya, cantes de Cádiz… Su hijo Juan es su escolta, lo conoce como nadie y le da sonido a los silencios. Javi Peña y Ali de la Tota fueron sus palmeros. Y Gema es otra garantía, con movimientos que zamarrean el alma. Jesús Rodríguez y Jesús Agarrado El Guardia a las guitarras, Manuel Tañé y Juan de la María, al cante, Melchor Borja al teclado y la percusión, y Gema al movimiento.
El ciclo Viernes Flamenco se creó en 1988, como se apuntaba en líneas más arriba, recogiendo el testigo de los Jueves Flamencos de Manuel Morao, cuando ya la Fiesta de la Bulería era el principal acontecimiento del año en Jerez desde 1967. Después de los Viernes han salido otros ciclos. Podemos decir que son los hijos mayores de la Fiesta de la Bulería.


















































































