Conocemos a muchos hombres letristas con libro de letras flamencas publicado en solitario, pero, francamente, a muy pocas mujeres letristas con libro individual, no colectivo. Apenas Carmen Camacho, Soledad Fernández Gomá, Encarna Lara…
A estas se une ahora Paqui Moreno con el libro Pellizco y compás, desde luego de título muy flamenco. Su autora, jerezana de 1953, del barrio de San Miguel, lleno de historia flamenca, es autodidacta apasionada por la lectura y la escritura, según palabras de la solapa. Su pasión lectora y creadora se suma a la de recitadora, necesitada del contacto con el público.
Ricardo Rodríguez, autor del prólogo, escribe que el polen de su amor por la poesía y su desbordante pasión por el flamenco es el cóctel perfecto para su obra, «que nos deja en la boca, por un lado, los dulces matices de su exquisita sensibilidad, y por otro –sobre todo las soleares–, el sabor metálico de la sangre, como decía al hablar del cante la legendaria Tía Anica La Piriñaca». Edita la colección de flamenco de la editorial jerezana Peripecia Libros, de la que es el segundo título, tras la biografía de El Gómez de Jerez escrita por Fran Pereira. Ojalá que le sigan más títulos.
Por la alusión, recordemos el cante por seguiriyas de La Piriñaca, en la famosa serie de televisión Rito y Geografía del cante, con Manuel Morao en 1973:
El libro, de cuarenta y tres páginas, aparece sin índice ni partes definidas, pero se percibe, por un lado, una parte con varios poemas y, por otro, otra con soleares y bulerías, más soleares que bulerías realmente. Si se refiere a la estrofa de la soleá, de tres versos, hay algunas, aunque abunda la estrofa de cuatro, llamada cuarteta asonanta o cantar, aptas las dos para el cante llamado soleá, para cantar por soleá, así como por bulerías y otros palos. Una cosa es la métrica y otra el cante.
La primera letra que vemos es la siguiente. La autora escribe a menudo con mayúscula inicial cada verso, que respetamos, así como la puntuación, y la ausencia de cursivas:
A santa Lucía
Yo me voy a encomendá,
Para que me deje ciego,
Pa no verte ni pasá.
La última del libro esta:
Que me castigue tu Dios,
Si me quiere castigá,
Que me mande la locura
Pa no poder ni pensar.
En medio, diferentes coplas o letras básicamente de signo amoroso, sea de entrega y plenitud, piropos, o bien de lo contrario, de desamor y desencuentro, un clásico en la poesía flamenca y en la de todos los tiempos. De lo primero estas muestras:
Ese mirar me traspasa,
Esa boca dulce miel,
Me tienen atolondrado,
De la cabeza a los pies.
Que no tiene na que ver,
Los dineros y las riquezas,
Cuando hay amor del bueno,
Brillan hasta las miserias.
De lo segundo, el desengaño, estas otras:
Hasta las cepas lloraban
Cuando cortaban su uva,
Esas manos que temblaban.
A dónde van los amores,
Que florecieron un día,
Y se queda la amargura,
Pa los restos de la vía.
No podían faltar las malas lenguas:
Que yo te quiero a mi vera
Y me da miedo el pensar,
Que por unas malas lenguas,
Yo te tenga que olvidar.
Otros asuntos tratados son las penas, la hipocresía, la muerte o detalles de lo cotidiano. Veamos algunos ejemplos:
Ya no me duelen las penas,
tengo encallado el dolor,
solo siento en mis adentros,
negrura en el corazón.
Si yo tuviera poder,
aunque solo fuera un día,
arrancaría de cuajo,
la maldita hipocresía.
No presumas de grandeza,
que a tos nos llega la muerte,
allí no se lleva ná,
solo los pasitos dao
y los miedos sin nombrar.
En mi canasto de palma,
Llevo pencas y cardillos,
Para hacer un buen potaje,
Pa mi madre y mi chiquillo.
Juzguen ustedes la calidad o pertinencia de estas coplas flamencas. Hay aciertos, idoneidad en algunas, mientras que en otras veo que sería necesario un mayor repaso, una selección más rigurosa, ya que la menor calidad, el ripio, o el propio descuido de la edición –ortografía y puntuación, criterio uniforme de mayúscula inicial de cada verso, repetir dos veces la misma letra en págs. 21 y 25 «Una puñalá en el alma…», rimas forzadas…– desfavorecen la imagen global de la obra y de la edición. Algunos casos de lo que digo, siempre en mi opinión:
La calle de la alegría.
Donde pasearla, es un gozo tal.
Que hasta el suelo se resiste.
A dejar de contemplar.
De qué sirve soñar,
Si los sueños sueño son,
Frases de ese gran poeta
De la Barca Calderón.
De haber otras entregas o bien reedición, es nuestro consejo, es preciso cuidar estos aspectos. En tanto, bienvenido este nuevo conjunto de letras para el cante, en voz y con pluma de mujer, por fin, y esperamos que otras se animen. Hay grandes letristas, premiadas, de calidad, como Mariví Verdú, Carmen Aguirre, etc., y esperamos su libro en solitario. Es un sueño que tengo, una idea en la que insisto a las propias autoras. Gracias a Paqui Moreno, con su ilusión, por haber dado este paso y a la editorial Peripecia Libros por iniciar esta colección.
→ Paqui Moreno, Pellizco y compás, Peripecia libros, 2024






































































