He aquí una selección de los 25 discos de flamenco publicados en los últimos 25 años, en el periodo comprendido entre el año 2000 y el 2025, realizada mediante los votos de los 25 expertos que integran la redacción de ExpoFlamenco. Una lista en la que, inevitablemente, muchos lectores encontrarán presencias discutibles y ausencias notables, como sucede siempre en estos casos. Nada más subjetivo que el arte, y nada más difícil que escoger en un campo tan rico, variado y complejo.
No obstante, y sin ánimo de establecer ningún canon, la obligación de un medio como el nuestro es la de contribuir a clarificar ese segmento temporal desde la perspectiva múltiple de sus colaboradores. La suma de sus elecciones configura, al fin, un panorama discográfico exigente y de amplio espectro, donde se ven representadas figuras, estéticas y tendencias muy diversas.
El primer cuarto de este nuevo siglo ha sido testigo de una revolución completa del mundo discográfico, tanto en los modos de grabación como de difusión y disfrute. Nos encontramos, tal vez, ante el final de una forma de entender los productos musicales y el principio de otra, marcada por la democratización de la tecnología, la inmediatez y la hegemonía de las plataformas digitales.
En cuanto a la lista propiamente dicha, no resulta extraño que en el primer puesto se sitúe, con gran ventaja sobre el resto, Paco de Lucía y su disco Cositas buenas. El artista que revolucionó los últimos 25 años del siglo XX sigue iluminando los primeros 25 años del XXI. Tampoco sorprende que los siguientes puestos estén copados por otros dos guitarristas: Vicente Amigo y Manolo Sanlúcar encarnan igualmente la transición entre dos épocas doradas para la sonanta, una tradición majestuosa y un futuro esplendente, cuyo horizonte ya están abriendo jóvenes valores como Dani de Morón, Moraíto o Alejandro Hurtado.
En la selección de ExpoFlamenco destacan también álbumes que marcaron un punto de inflexión en la popularización de lo jondo, como Aire, de José Mercé, o ArteSano de Miguel Poveda. Asimismo, se refleja muy bien la autoridad y pujanza de las voces femeninas, representadas por maestras como Carmen Linares, Mayte Martín, Estrella Morente o las cantaoras del memorable disco Mujerez, sin olvidar propuestas de vanguardia como las de Rocío Márquez o Ángeles Toledano.
En resumen, un recorrido apasionante por este tiempo tan fértil como vertiginoso, que invitamos a disfrutar, compartir y debatir. Que tengan un feliz viaje.
✍🏻 Alejandro Luque
→ Una selección realizada por Carmen Arjona, Tyler Barbour, José María Castaño, Guillermo Castro, José Cenizo, Antonio Conde, Álvaro de la Fuente, Lourdes Gálvez del Postigo, Juan Garrido, Rocío Hellín, Jafelín Helten, Alejandro Luque, Patricia Manes, Manuel Martín Martín, Jesús Naranjo, Faustino Núñez, Alejandra Pachón, Vicente Pachón, María Isabel Palop, Eduardo J. Pastor, Kotoha Setoguchi, Ramón Soler, Irra E. Torres, Kiko Valle y Estela Zatania.
1. Paco de Lucía → Cositas buenas (2004)
Cinco años después de Luzia, y diez antes de Canción andaluza, su magistral obra póstuma, el Gran Jefe Paco regresó al estudio compartiendo la producción con Javier Limón, que en aquellos años venía realizando trabajos de enorme repercusión, con El Cigala y con Enrique Morente.
En este disco participa por primera vez su grupo renovado, después de más de veinte años con el Sexteto. Compuesto entre España y México, que acabaría siendo su hogar definitivo, la propuesta de Paco fue una nueva vuelta de tuerca a su revolucionaria visión del flamenco contemporáneo. En la rítmica, la armonía, en su concepción de la melodía, en lo formal, se deja entrever su eterno compromiso con la música de su vida. El genial autor e intérprete fue desde siempre fuente y caudal de música flamenca, de la que han bebido generaciones de artistas y, consciente de su responsabilidad, se esforzó a cada paso en crear nuevas propuestas, abrir senderos por los que caminar, firmes y sólidos, asentado en la tradición a la vez que sugiriendo un lenguaje para el siglo XXI, proyectando el flamenco al futuro.
Tres bulerías, dos rumbas, unos tientos, tangos y bulerías por soleá. Ocho números que han marcado el paso de la guitarra flamenca contemporánea. Quiso recuperar la voz de Camarón incluyéndola en las bulerías Que venga el alba secundado en la guitarra por Tomatito, quién si no. Dedica a su hija Antonia las bulerías por soleá, claro ejemplo de la música flamenca más actual. Contó con Diego El Cigala en los tientos, Alejandro Sanz al tres cubano y Jerry González en la trompeta le arropa en la rumba Casa Bernardo.
Paco ha sido el faro de la sonanta y en estas Cositas buenas encontramos la esencia de lo que ha venido después. Y, tal y como ocurriera con Fuente y caudal de 1973 y con Siroco de 1987, este penúltimo disco del gigante de Algeciras se convirtió en un referente del flamenco de vanguardia, y son muchos los guitarristas jóvenes que lo estudian con paciencia, como quien estudia al Bach del flamenco.
El álbum ganó el Premio Grammy Latino al Mejor Álbum de Flamenco en 2004 y, más allá del virtuosismo, transmite verdad y belleza, honrando el pasado y dejando para los restos una huella imborrable, el futuro del flamenco.
✍🏻 Faustino Núñez
2. Vicente Amigo → Ciudad de las ideas (2000)
Que Vicente Amigo consiguiera con su Ciudad de las ideas un Grammy Latino en 2001 al mejor álbum flamenco no es un hecho baladí, ya que lo siguieron el Premio Ondas y el nombramiento como Hijo Adoptivo de Córdoba. Además, en este trabajo discográfico se rodea de artistas como Montse Cortés, Diego el Cigala, Tino di Geraldo, Cheb Khaled o Joan Albert Amargós, entre otros. Un álbum que dedica a Córdoba y que homenajea al poeta Konstantino Kavafis, del que toma uno de sus versos para dar título al disco.
Ciudad de las ideas es un álbum fundamental e innovador. No solo en la carrera de Vicente Amigo, sino en el discurrir de la guitarra flamenca en el siglo XXI. El disco es visto como un equilibrio perfecto entre el flamenco más arraigado y la experimentación. Explora nuevas sonoridades sin perder su esencia. Resalta la impecable técnica en sus manos volcánicas. Su capacidad para transmitir ternura y sentimiento, a través de un modelado de la melodía a su placer. Es un disco que expande los límites del flamenco con gran sensibilidad y virtuosismo.
Un completo catálogo de flamencura y musicalidad. Resalta rítmica cuaternaria en el romanticismo de Tres notas para decir te quiero, en la hondura de Compare Manuel, en la explosión flamenca de Tatá o en unos Ojos de la Alhambra entre fusión, misticismo y verdad. Mientras el alma se estremece cuando La tarde es caramelo. Y el mástil de la guitarra de Amigo derrocha modulaciones entre rítmica de bulerías con la Ciudad de las Ideas. Vicente te transporta desde la elegancia de su Bolero de Vicente hasta la cátedra flamenca de Córdoba.
✍🏻 Irra Torres
3. Manolo Sanlúcar → Locura de brisa y trino (2000)
Coincidí en dos ocasiones con Manolo Sanlúcar. En ambas conversaciones salió el tema de lo que significaba el flamenco para él. A los presentes nos quedó claro que, además de ser su vida, consideraba a este arte como algo más: el flamenco ante todo es música. Dicho con esa profundidad y rotundidad con la que el maestro se expresaba.
Locura de brisa y trino, como indica en el libreto de la obra, es una composición que se escapa de la música habitual, aquella que Manolo Sanlúcar podía razonar y comprender, sólo podía sentir y comunicarse con ella, así como descubrir el misterio de cómo la voz podría resolverse a través de la misma.
Editado en 2000, Locura de brisa y trino es una de esas obras indispensables de la cultura flamenca, tendrá perdurabilidad durante el siglo presente y, a buen seguro, en los venideros. La sombra de Isidro Muñoz es alargada en este trabajo y la voz de Carmen Linares pasa a ser instrumento. Incomparables la percusión de Tino Di Geraldo y las letras –que son siempre música y sentir– de Federico, que nos llevan por un paisaje y paisanaje constante desde el interior del poeta a la Cuba del primer tercio de siglo XX, y a la Andalucía profunda del mismo periodo. Todo ello con la magia, con el sabor, con la maestría del último gran Maese de la guitarra y de la cultura del flamenco, Don Manuel Muñoz, Maese Sanlúcar.
✍🏻 Jesús Naranjo
4. Juana la del Pipa, Dolores Agujetas y Tomasa La Macanita → Mujerez (2009)
Para muchos aficionados se trata de una de las grabaciones más logradas en el universo de la mujer y el cante. Quizás el secreto estuvo en aunar tres enormes y expresivos metales de voz, junto al duende inefable de Moraíto. Todo se inició con una convivencia en la que el mismo guitarrista hizo de cocinero para crear un ambiente natural y de reunión íntima.
La complicidad surgió parecida a la de aquellas casas gitanas de Santiago o San Miguel de Jerez hasta que se olvidaron de los micrófonos. De este modo, se consiguió una atmósfera flamenca extraordinaria donde el duende a su antojo se presentaba en los decires de estas enormes intérpretes. Dieguito Agujetas, Chicharito y El Bo completaron el ritual cantaor de Juana, Dolores y Tomasa para este disco.
✍🏻 José María Castaño
5. Miguel Poveda → ArteSano (2012)
Fue allá por marzo de 2012 cuando conocimos la obra ArteSano, de Miguel Poveda. Un álbum de flamenco sin artificio que alberga trece cantes con un denominador común, la veracidad, y contextualizado por una instrumentación en la que sobresale, entre otros, Paco de Lucía por alegrías con el zapateado de Joaquín Grilo, o Manolo Sanlúcar en la malagueña de La Peñaranda, con lo que el cantaor ya apuntaba a que, a más de explorar otros territorios, estaba mereciendo el calificativo de antólogo.
Autenticidad en las formas y sinceridad en el fondo son las credenciales de este compacto en el que el artista badalonés aborda con franqueza, mismamente, los tientos de Pastora Pavón, fandangos de Josefa la del Tollo, tangos de Triana a Rafael el Negro, soleares apolás, minera a Pencho Cros, sevillanas, seguiriyas, coplas por bulerías, nana y dos bulerías, una de ellas circunscrita al ámbito gaditano, cantes todos que por entonces nos llevaron a la conclusión de que si lo que más pesa en el flamenco es el espíritu estilístico, Miguel Poveda ya era en 2012 el mejor retratista del alma del cante de su generación.
✍🏻 Manuel Martín Martín
6. José Mercé → Aire (2000)
En el año 2000 el cantaor José Mercé se aventura a mezclar tradición y vanguardia con su conocido álbum Aire, consiguiéndose acercar a un público más variado, sin dejar de lado su impronta más personal: su peso emocional y su característico metal jerezano. El cantaor deja de herencia un clásico tanto a los fieles de lo jondo como a aquellos que encuentran una grieta para vincularse al flamenco de una forma casi inconsciente.
Aire es un álbum que viene marcado por un momento de impulso para el flamenco por su reconocimiento a nivel internacional. Y es que en este mismo año se le concede a Camarón y a Tomatito un Grammy Latino por el álbum París 1987 y se abre la veda para el reconocimiento de muchos otros en años venideros como Diego el Cigala o Juan Habichuela. Así, Mercé modela este disco a través de producción, versiones y colaboraciones que invitan a salirse de esa red que apela al más estricto flamenco ortodoxo.
En su momento hubo cierta discrepancia y disparidad, porque ciertos aficionados veían este nuevo trabajo como una forma mercantil que se alejaba de las raíces flamencas. Pero allí donde una gran cantidad de conocedores del flamenco veían este disco como una rendición a lo comercial, también se sintió como una forma de apertura comunicativa en el que un público más amplio se acercaba al flamenco con curiosidad y entusiasmo.
Aire es ameno, cercano y familiar, pues utiliza versiones muy conocidas de cantautores como Luis Eduardo Aute, Víctor Jara, Kiko Veneno o Manuel Molina.
A día de hoy, este álbum sigue siendo un clásico, tanto para los fieles de lo jondo como para aquellos que en un principio no estaban tan arraigados, pero encuentran en él argumentos para vincularse al flamenco de una forma casi inconsciente. Flamenco sin dogmas que contribuye a ampliar su alcance y ensanchar sus márgenes con una honesta y espontánea naturalidad.
✍🏻 Alejandra Pachón
7. Estrella Morente → Mi cante y un poema (2001)
Era un secreto a voces: Enrique Morente soñaba con el disco perfecto para el debut de su hija Estrella, quien desde niña parecía tocada por la varita mágica. Había llegado el momento de salir al mundo y darse a conocer. Una minuciosa producción, la colaboración de músicos como Alfredo Lagos, Manolo Sanlúcar, Antonio Carmona, Pepe y Juan Habichuela o Tino Di Geraldo, todos los medios se pusieron al servicio de lo que estaba llamado a ser una obra maestra del flamenco contemporáneo.
Y así fue: un ramillete de 14 cantes antológicos –tangos, soleás, bulerías, sevillanas, malagueñas, taranta…– primorosamente editados y elevados a la categoría de clásico contemporáneo desde el mismo momento de ver la luz. El maestro entregaba así la antorcha a su legítima heredera. El sueño estaba cumplido.
✍🏻 Alejandro Luque
8. Mayte Martín → Querencia (2000)
Dicen que el cante de verdá jiere y no puede ser bonito. Mayte Martín tiene una de esas voces que desbaratan estas sentencias que ruedan de boca en boca entre los aficionaos cabales. Catalana –no haría falta decirlo– y paya –esto menos–, cuela su obra Querencia entre los diez discos de flamenco más importantes de este cuarto de siglo dicho por los entendíos o enteraos de flamenco de nuestro portal. Será por algo. Me ha tocao a mí naquerar de esto. Y es que hay quien se lamenta jincándote las uñas y las que te levantan el vello y te zarandean las telillas del izquierdo acariciándote con los melismas quejumbrosos de su gañote almibarao. Esa es Mayte, a la que no hay quien le arrebate ya su cetro en el Olimpo de lo jondo. Sí, de lo jondo.
Allá por el 2000 endiñó pellizquitos suaves de los que gustan con las sedas de su tragaero abriendo por cuplés pidiendo Ten cuidao, hilvanándolos con una vidalita clásica en la que se mece con exquisita dulzura. Los nudillos a compás introdujeron los fandangos de Huelva Conquero. Y llamó al sereno –Serenoke– por malagueña rizando los fraseos del convento las campanas. Brilló por seguiriya con remate de El Pena y cabalgó poniéndole guirnaldas al compás de las alegrías de Cai con Sal de aquí tributando a Utrera y las cantiñas de Pinini. Luego rindió homenaje a La Niña de los Peines glosándola con maestría por peteneras y terminó la fiesta con las bulerías acancionás Inténtalo encontrar. Veinticinco años después sigue causando sensaciones, asomándose a nuestro recuerdo. Y aquí está.
✍🏻 Kiko Valle
9. Antonio Reyes y Diego del Morao → Directo en el Círculo Flamenco de Madrid (2015)
No hay mayor verdad en el flamenco que lo que se realiza y se interpreta ante un público. Ahí, en ese justo instante, los que están encima del escenario no se someten a filtros ni a rectificaciones. Se enfrentan a la opinión de quienes han decidido dedicar su tiempo al firme propósito de emocionarse.
Antonio Reyes y Diego del Morao consiguen en una actuación, en el Círculo Flamenco de Madrid, diseñar una actuación contundente y de resultado redondo. Emocionante, de profundidad destacada, profunda en raíces y resultante de conocimientos… Todo ello se unifica en este disco de 2015 que estuvo nominado a los Grammy Latinos, y que cuenta con las palmas siempre necesarias de Chicharito y Diego Montoya.
Esa autenticidad que tanto se valora, se palpa en cada estilo, en cada jaleo, en cada aplauso, en cada tercio, en cada rasgueo, en cada lágrima que, aunque no la veamos, podemos imaginar que caen de algunos ojos que se dejan doler por tan extrema jondura.
✍🏻 Juan Garrido
10. Rafael Riqueni → Herencia (2021)
El virtuosismo del inigualable guitarrista Rafael Riqueni se transforma en admirable humildad en su disco Herencia. Agradecer tanto cuanto los grandes guitarristas flamencos sembraron en su fértil aportación a la guitarra de concierto flamenca es el resultado que este increíble compositor deja impreso en este trabajo donde venera a los maestros en la profesión que dejaron una influencia en la música de este compositor, quien a todas luces se siente un eterno aprendiz.
Sólo cuando el autor es consciente de que no es nada sino después de haber bebido y entendido a los grandes maestros que antecedieron en la historia del Flamenco es posible dar como resultado una obra de tanta sensibilidad flamenca como es Herencia, respetuosa con los patrones de los palos clásicos y plena de originalidad y musicalidad. Herencia alberga admiración, respeto, sabiduría, generosidad y aporta a la discografía flamenca una obra de singular personalidad flamenca.
✍🏻 Carmen Arjona
11. El Pele & Vicente Amigo → Canto (2003)
Pocas veces la química entre un cantaor y un guitarrista dan resultados tan espectaculares como el de este álbum, donde ambos artistas sacan mutuamente lo mejor de sí mismos sobre la base de una producción cuidada al detalle.
12. José Valencia → Directo (en vivo) (2015)
El cantaor de raíces lebrijanas mide sus fuerzas con el escenario en una grabación en la que despliega, amén de saberes enciclopédicos, esa fuerza y esa hondura que han hecho de él uno de los nombres imprescindibles del cante actual.
13. Alejandro Hurtado → Maestros del arte clásico flamenco (2022)
Quienes critican que los jóvenes no se miren en el espejo de sus mayores hubieron de quitarse el sombrero ante el debut del joven alicantino, en el que rendía homenaje a dos maestros absolutos como Ramón Montoya y Manolo de Huelva, y de paso se postulaba como promesa dorada de la guitarra.
14. Enrique El Extremeño → 50 años de cante (2023)
No todo el mundo puede presumir de celebrar sus bodas de oro con los escenarios. El Extremeño, tras una vida como cantaor de atrás, rifado por los más grandes, se hace acompañar de once grandes guitarristas –nada menos– para plasmar su legado en un disco apasionante.
15. Dani de Morón → Cambio de sentido (2012)
Después de acompañar a toda suerte de cantaores y bailaores, e incluso al maestro Paco de Lucía, el guitarrista moronense se autoprodujo una formidable carta de presentación, llena de talento y arrojo, que sigue estimulando el gusto y el pensamiento tantos años después.
16. Manuel Cástulo → El corazón por la boca (2014)
Coproducido por Chemi López y Pedro Madroñal, este disco del cantaor de Mairena del Alcor supuso su consagración definitiva, al tiempo que un homenaje explícito a la generación de oro de los Fosforito, Calixto Sánchez, Miguel Vargas, Menese, Morente o Camarón.
17. Ezequiel Benítez → Quimeras del tiempo (2000)
No hay paso adelante sin una mirada al pasado, y eso es algo que este joven cantaor jerezano entendió muy bien con una trilogía que rinde homenaje a los cantaores olvidados y condensa la banda sonora de sus años de formación con un gusto exquisito.
18. Gerardo Nuñez → Andando el tiempo (2000)
Viniendo del flamenco más ortodoxo, el guitarrista jerezano, que ya se había involucrado en proyectos tan estimulantes como Jazzpaña, dio una lección de toque abierto a influencias jazzeras y latinas en un disco en el que la tradición se tutea gozosamente con la modernidad.
19. Dorantes → La Roda del Viento (2020)
El V Centenario de la Vuelta al Mundo propició la magna obra del pianista lebrijano, que asume la dirección, composición y arreglos para orquesta y coral flamenca para narrar la gesta de Magallanes como si el oyente formara parte de la tripulación. Una travesía maravillosa.
20. Rocío Márquez → Firmamento (2017)
La inquietud y curiosidad que caracterizan la obra de la cantaora onubense adquieren su máxima expresión en este álbum, en el que la inspiración de Federico García Lorca, Pío Baroja o Miguel Hernández se desborda con la producción de Refree en sonidos experimentales que ensanchan los límites del flamenco.
21. Carmen Linares → Remembranzas (2011)
La maestra jienense del cante venía de encadenar varios discos memorables cuando volvió a deslumbrar a propios y extraños con este nuevo trabajo de aliento lorquiano, en el que se rodea de ilustres cómplices como Miguel Poveda, Javier Barón y Ortiz Nuevo, entre otros.
22. Paco Cepero → Corazón y bordón (2004)
El guitarrista de San Miguel, que marcó una época en el siglo XX, sigue prodigando su magisterio en el XXI con una discografía más que notable, en la que destaca este trabajo, inusual mezcla de virtuosismo y madurez con ese sentido del compás casi sobrenatural que es su sello.
23. Enrique Morente → Morente sueña la Alhambra (2005)
Puede que lo mejor de su discografía pertenezca a las décadas anteriores, pero no cabe duda de que en la nueva centuria grabó álbumes de enorme altura. Un ejemplo es este Morente sueña la Alhambra, donde lo popular y lo culto se entrelazan con exóticos compañeros de viaje como Pat Metheny o Cheb Khaled.
24. Argentina → Un viaje por el cante (2012)
En su tercer disco, producido por José Quevedo ‘Bolita’, la cantaora onubense volvió a desplegar sus mejores cualidades, con un abanico expresivo que abarca abandolaos, garrotín y cantes del Piyayo, malagueñas de Baldomero Pacheco, fandangos, caña y polo, cantiñas… Una voz sabia para un tiempo nuevo.
25. Ángeles Toledano → Sangre sucia (2024)
Desde Villanueva de la Reina aterrizaba no hace mucho en el mercado discográfico esta singular cantaora producida por Harto, jondísima en el fondo y vanguardista en la forma, con una imagen hipnótica, cargada de letras valientes y dotada de una sensibilidad irresistible. ♦
































































































































