Al caer la tarde, en la Plaza de la Constitución de Algodonales se respiraba el ambiente de noche de verano, con sus niños correteando, sus abuelas sentadas al fresco y sus familias de paseo. Pero la de este jueves no iba a ser una noche más. Nacía un nuevo festival, el Tagarnina Fest, dedicado a la danza flamenca, y eso confería a la jornada cierto carácter histórico, una pátina de trascendencia que acabó involucrando a los artistas en cartel y al público.
La subrayó también la periodista y estudiosa austriaca Susanne Zellinger, encargada de pronunciar el saludo inaugural, una desenfadada disertación en la que analizó el nombre del recién fundado festival como una marca “que se queda en la cabeza, destaca, despierta imágenes y curiosidad”, aunque haya mucha gente en el mundo que ignore qué es una tagarnina. “Hice un sondeo entre mis amigos y a alguno le sonaba a animal salvaje, otros preguntaban si no era una medicina, o el nombre de un poeta indio, hasta que un amigo italiano dio en la tecla al sospechar que sería algo de comer. Para la mayoría de la gente, la tagarnina no es más que una mala hierba al borde del camino, como lo es también el flamenco para los desinformados. Pero para quienes lo conocen es un tesoro, un manjar exquisito”.
Lo cierto es que, desde ahora, el nombre de esa popular herbácea del género scolymus que propicia irresistibles potajes va a estar asociado a Algodonales y al baile flamenco, gracias a los buenos oficios del bailaor algodonaleño Francisco Hidalgo, impulsor de la cita. Uno de sus aciertos ha sido sin duda dedicar la jornada inaugural a los más pequeños, algo que, más que una decisión técnica, es una declaración de intenciones: pensar en la cantera, mirar hacia el futuro, es el mejor modo de manifestar una vocación de continuidad.
«Y entre juego y juego, sembrando para el mañana como quien no quiere la cosa, el público se lleva en la memoria el compás de martinete o de tango, y en la retina una buena farruca al compás de la marimba y un garrotín de despedida. La noche terminaba, pero la primera edición del Tagarnina Fest no ha hecho más que empezar»

Ante la hermosa silueta iluminada de la Iglesia de Santa Ana, desfilaron por el escenario las jovencísimas bailaoras de las escuelas de Pilar Carretero y Francisco Flores, de Algodonales, junto con las alumnas de María La Alemana, de El Gastor. Sonaron los reconocibles bongós de Entre dos aguas, la rumba universal de Paco de Lucía, los tangos pop de Maíta vende cá y los tanguillos trepidantes de Chano Lobato, y en todos ellos se aplicaron las bailaoras para deleite de familiares y vecinos. Con sus canastitos y sus mantones, el baile tiene para ellas mucho de juego, pero también es una disciplina: aprenden a poner sus cuerpecillos menudos al servicio del arte, aunque se trate de la sencilla aritmética de unas sevillanas, al tiempo que se imponen el respeto al público, al que se tributa lo mejor. Es una pena que la mayoría aplastante sea de chicas, pero estoy seguro de que, con el tiempo y una vez desterrados los prejuicios que siguen pesando, muchos chicos habrán de descubrir las maravillas y embrujos del baile flamenco.
Todo esto está presente también en la propuesta de Leonor Leal y Antonio Moreno, ese Manual de flamenco para familias que ya pudimos ver en la pasada Bienal de Sevilla, y que ahora adquiría otra dimensión al representarse en una plaza abierta, con padres, madres e hijos compartiendo esa vertiente lúdica que también tiene el flamenco. Lo que hacen la bailaora jerezana y el percusionista utrerano es recordarnos que el baile primigenio empieza en la celebración y la emulación de la naturaleza, y que los movimientos no son gratuitos, sino que poseen su propia carga alegórica y sensorial. Las niñas siguen a la inesperada maestra, chocan entre sí y ríen mientras imitan al viento o a las hojas que caen.
Y entre juego y juego, sembrando para el mañana como quien no quiere la cosa, el público se lleva en la memoria el compás de martinete o de tango, y en la retina una buena farruca al compás de la marimba y un garrotín de despedida. La noche terminaba, pero la primera edición del Tagarnina Fest no ha hecho más que empezar.
Ficha artística
I Tagarnina Fest
Plaza de la Constitución, Algodonales, Cádiz
21 de agosto de 2025
Escuela Pilar Carretero, de Algodonales
Escuela Francisco Flores, de Algodonales
Escuela María La Alemana, de El Gastor
Manual de flamenco para familias
Leonor Leal, baile
Antonio Moreno, percusión

















































































